Correos reúne a 200 directivos y admite que la situación es crítica
El presidente de Correos, Pedro Saura, convocó a 200 directivos en la Casa de la Moneda de Madrid y les dibujó un panorama que no invita a la calma. Lleva algo más de un año en el cargo, desde diciembre de 2023, y su mensaje fue que hay que reorientar la empresa y que queda poco tiempo. Correos es, según sus propias palabras, el operador europeo con mayor absentismo, mayor descenso en el negocio postal y menos internacionalizado. El plan para 2025 pasa por reforzar lo postal, impulsar la paquetería, diversificar ingresos, reorganizar el trabajo, distribuir los seguros de AXA, desarrollar los servicios de interés económico general y reducir costes mediante la optimización. Hay 428 millones disponibles para el plan de salidas.
Qué dijo Saura a los 200 directivos
El encuentro sirvió para fijar prioridades y para pedir a los mandos que transmitan bien los mensajes a la plantilla. Saura puso el ejemplo del operador postal de Dinamarca, que ha dejado de repartir cartas con una media de 18 envíos por empleado, mientras Correos está en 22. La cifra se acerca. El presidente insistió en que incrementar la productividad es clave y que toca poner en marcha medidas concretas, no inventos. Anunció una ronda de visitas para explicar los planes a los empleados.
El pulso sindical que condiciona el plan
La letra pequeña del plan se está negociando con los sindicatos, y ahí el clima no es bueno. Según el Sindicato Libre, la mayoría sindical lamenta la relación bilateral que desde hace alrededor de un año mantienen el director de Recursos Humanos, Fernando Ramírez, y CCOO en torno al futuro de los empleados. «Ramírez se ha arrojado en los brazos de CCOO. Querían cerrar el nuevo convenio el 31 de diciembre. Desde entonces no ha habido conversaciones fluidas», señala Miguel Ángel Mora, secretario general del Sindicato Libre. Saura prefiere, al parecer, trabajar personalmente para alcanzar un consenso con todos los sindicatos sin exclusiones.
Salidas voluntarias en lugar de despidos
La idea es que puedan salir de la empresa 7.000 de sus 47.000 empleados, pero no en forma de despidos, como ocurre en otras empresas postales europeas, sino de salidas voluntarias. Ha sido una de las exigencias de Sindicato Libre, UGT y CSIF que Correos y SEPI han aceptado. De momento no hay nuevas reuniones previstas con los sindicatos. Las novedades más recientes tienen que ver con la reasignación de los 800 empleados que trabajaban en los centros nodales que se van a cerrar y el plan de excedencias voluntarias incentivadas de los 2.200 funcionarios que quedan en la compañía, al que se espera que se acojan alrededor de 1.000, aunque en el anterior programa, de 2023, lo solicitaron 500. También se ha reactivado el concurso de traslados, que llevaba tiempo parado.
El dinero está, pero se invierte según se ejecuten las medidas
El Gobierno se ha comprometido a dar 3.000 millones a la compañía en cuatro años. Según el Sindicato Libre, los 500 millones previstos para este trimestre podrían haberse volatilizado por el requerimiento a España de nuevas inversiones en defensa. Las declaraciones de Saura hacen ver que el dinero está, pero lo invertirá según vaya poniendo en marcha sus medidas. Una vez conseguidos los recursos, no parece conveniente mantener el dejar hacer actual ni que los inventos y ocurrencias, según las propias palabras del presidente, marquen el devenir de los próximos meses.
La plantilla y los clientes, en pie de guerra
La conversación no se queda en los despachos. Hay quien sostiene que Correos está principalmente para los pucheros con el voto por correo y que no lo van a dejar caer cueste lo que cueste. Otros apuntan a la competencia: DHL, Celeritas, MRW y otras privadas les están comiendo la tostada. La experiencia del cliente también aparece: envíos que salen más caros que comprar el producto en destino, recogidas que no se producen, colas eternas en oficinas con dos clientes y tres empleados. Y una queja recurrente: el mismo paquete enviado desde Alemania a España cuesta la mitad que a la inversa.
¿Tiene sentido una empresa pública de mensajería en 2025?
El debate de fondo es si Correos debe seguir existiendo tal como está. Una parte de los participantes sostiene que es un servicio público y no un negocio, y que llevan 30 años intentando cargárselo. Otra parte responde que no se puede reformar algo que funciona tan mal y que tiene muchísima competencia, y que mantenerlo es tirar dinero público. Entre medias, la cifra que más se repite: 200 directivos para una empresa que pierde negocio postal. «Hay más jefes que indios», resume una de las intervenciones. Con estos mimbres, el plan de Saura tiene por delante una negociación sindical sin fecha, una plantilla que envejece y una competencia que no espera.
Datos clave del plan de Correos
- 428 millones de euros disponibles para el plan de salidas
- 7.000 salidas previstas sobre 47.000 empleados
- 2.200 funcionarios en la compañía, con unas 1.000 excedencias esperadas
- 800 empleados reasignados por el cierre de centros nodales
- 3.000 millones comprometidos por el Gobierno en cuatro años