Trump ordena cortar el comercio con España: ¿qué hay detrás de la amenaza?
Las palabras del presidente estadounidense Donald Trump sobre España no tienen desperdicio: «Algunos europeos, como España, han sido terribles. Le dije a Scott que cortara todos los tratos con España». La afirmación, difundida a principios de 2026, ha provocado un intenso debate sobre el estado de las relaciones bilaterales y el peso real del comercio entre ambos países. Mientras unos ven un ataque directo al gobierno de Pedro Sánchez, otros interpretan que Trump se dirige contra la clase política, no contra los ciudadanos. Los datos, sin embargo, dibujan una realidad incómoda para España.
Las palabras de Trump: ¿ataque al gobierno o al pueblo?
En sus declaraciones, Trump justificó su decisión señalando que España no ha cumplido con el compromiso de destinar el 5% del PIB a defensa, a diferencia de Alemania. También mencionó que España ha intentado restringir el uso de bases militares estadounidenses, algo que calificó de inaceptable: «Podemos usar sus bases si queremos. Nadie nos va a decir que no podemos hacerlo». Añadió que España no tiene «absolutamente nada que necesitemos», aunque reconoció que su pueblo es «fantástico». Esta última coletilla ha sido clave para los partidarios de Trump, que sostienen que la crítica es exclusivamente contra el liderazgo de Sánchez. Por el contrario, sus detractores consideran que la amenaza de cancelar todo el comercio es un acto hostil que perjudica a la economía española y a sus ciudadanos.
El comercio bilateral en datos
Los números aportados por fuentes del debate sitúan las exportaciones españolas a EE.UU. en 16.716 millones de euros en 2025, un 8% menos que el año anterior. Las importaciones desde EE.UU. superaron los 30.000 millones, generando un déficit comercial para España de más de 10.700 millones de euros en los primeros diez meses del año. El peso de estos flujos para la economía estadounidense es marginal —apenas un 0,1% de su PIB—, pero para España, EE.UU. es el sexto mercado de exportación. Una ruptura comercial tendría efectos asimétricos: mientras Estados Unidos apenas notaría el impacto, España sufriría una contracción en sectores clave como el agroalimentario, la maquinaria y los productos químicos.
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