EE.UU. plantea expulsar a España de la OTAN: ¿farol o amenaza real?
Un correo interno del Pentágono, filtrado a Reuters, revela que Estados Unidos baraja suspender a España de la OTAN como castigo por negarse a conceder derechos de sobrevuelo y uso de bases durante la guerra con Irán. La propuesta incluye revisar el apoyo estadounidense a la reivindicación británica de las Malvinas, lo que añade un elemento geopolítico explosivo. La guerra en Oriente Próximo ha tensado la relación hasta el punto de que el Pentágono elabora un catálogo de sanciones contra aliados díscolos.
La guerra de Irán como catalizador
El detonante es la negativa de España a conceder acceso, bases y derechos de sobrevuelo (ABO) para las operaciones estadounidenses contra Irán. El Pentágono considera que el ABO es la base mínima de la Alianza, y su denegación se interpreta como una deslealtad. La nota interna refleja frustración: España no es el único país señalado, pero su posición estratégica en el Mediterráneo la convierte en un objetivo prioritario. Mientras tanto, el Gobierno de Sánchez también ha rechazado el compromiso de gastar el 5% del PIB en Defensa, lo que alimenta la irritación de la administración Trump.
El dilema de las bases: Rota y Morón
La paradoja es mayúscula: el mismo Pentágono que plantea la expulsión acaba de renovar los contratos de mantenimiento de sus bases militares en Rota. La decisión, publicada hace apenas dos días, contradice la lógica del castigo. Si la amenaza fuera real, lo lógico sería no ampliar el compromiso logístico. Esto sugiere que el memo es más una advertencia que un plan en firme, aunque algunos analistas apuntan a que la presión sobre Sánchez busca un cambio de postura antes de que la guerra se intensifique.
¿Puede realmente EE.UU. expulsar a un miembro de la OTAN?
El Tratado del Atlántico Norte no prevé la expulsión unilateral. Un país miembro puede abandonar la Alianza, pero no ser forzado a salir por otro. Sin embargo, Washington podría hacer la vida imposible a España dentro de la OTAN: bloquear decisiones, congelar la cooperación militar o desviar inversiones hacia Marruecos. La referencia a las Malvinas no es casual: si EE.UU. respaldara abiertamente a Reino Unido o a la Argentina de Milei, España quedaría en una posición incómoda en el contencioso de Gibraltar y Ceuta. De momento, la vía diplomática sigue abierta, pero la tensión es la más alta desde el referéndum de la OTAN en 1986.
La pregunta que nadie responde es si el coste de mantener las bases y el estatus aliado compensa la sangría en defensa. El Pentágono juega al póker, y España ha enseñado sus cartas. Pero el naipe más importante, el de la soberanía energética y el control del Estrecho, aún no se ha jugado.
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