El PP sopesa un movimiento sísmico: Feijóo fuera, Aznar al frente
Lo que suena a bulo de diciembre tiene más recorrido del que parece. Según varias fuentes internas, el Partido Popular baraja seriamente relevar a Alberto Núñez Feijóo como candidato a la presidencia y volver a colocar a José María Aznar al frente. Una operación que, de confirmarse, reconfiguraría el tablero político y abriría heridas que muchos creían cerradas.
La jugada maestra que dividiría al PSOE
Entre los defensores de la operación se argumenta que Aznar es el único perfil con capacidad de desactivar las acusaciones que persiguen al PP. Con Feijóo, la oposición se ha centrado en su pasado como presidente de la Xunta, salpicado por la foto con un contrabandista en un yate. Con Aznar, el debate se desplazaría a la guerra de Irak y al 11-M, dos asuntos que, según este análisis, el PSOE prefiere no remover. "Sería una jugada maestra", resume un veterano del partido, consciente de que ni la izquierda ni los independentistas tienen interés en reabrir ese melón.
Ayuso, la alternativa que el aparato frena
Sin embargo, no todos ven con buenos ojos el regreso del expresidente. Un sector importante del partido y de la base social apuesta por Isabel Díaz Ayuso, a quien consideran la única política con capacidad de movilizar voto urbano y joven, especialmente fuera de Madrid. "Movilizaría más votos que Feijóo, excepto en Galicia", señalan los que la apoyan. Pero el aparato del PP la ve como un riesgo: demasiado ruidosa, demasiado autónoma. Una candidatura de Ayuso supondría una purga interna sin precedentes, según algunos analistas, y pondría en jaque a las viejas estructuras del partido.
Los fantasmas del pasado: corrupción y nostalgia
La discusión no puede obviar el lastre judicial del PP. Una de las intervenciones más crudas recuerda que once altos cargos del partido han sido condenados, imputados o investigados por corrupción: desde Jaume Matas hasta Rodrigo Rato, pasando por Francisco Álvarez-Cascos o Mariano Rajoy. "Cuéntalos, son 11", resumen quienes ven en la operación Aznar un intento de enterrar esos expedientes bajo el relato de la guerra de Irak. La memoria histórica del partido pesa, y no todos están dispuestos a mirar hacia otro lado.
Un cierre con reservas
La operación está lejos de ser inminente. Las resistencias internas son enormes y las encuestas no acaban de bendecir ni a Aznar ni a Ayuso frente a un Sánchez que, según los sondeos, sigue siendo el preferido en hipotéticas urnas. Pero si algo ha demostrado el PP en los últimos años, es que sus movimientos tácticos nunca son lo que parecen. Si finalmente se atreven con Aznar, el impacto en el PSOE y en el sistema de partidos sería inmediato. Pero también podría abrir una caja de Pandora que nadie quiere destapar. El tiempo dirá si es una jugada maestra o un suicidio político.