Una columna de El País sobre Ceuta y Melilla desata la polémica
Una línea editorial no convierte por sí sola a un periódico en un servicio de inteligencia extranjero, pero la frontera se difumina cuando el asunto es Ceuta y Melilla. La publicación, por parte de El País, de un texto de opinión que presentaba la devolución de las dos ciudades autónomas a Marruecos como un «gesto histórico y realista» reabrió el fuego. Hay quien lo lee como simple pluralidad de firmas. Hay quien lo interpreta como la punta visible de un rumbo editorial sostenido, y de ahí la etiqueta de agente encubierto de Marrakech que corre por medios y redes.
Qué dicen la historia y el derecho sobre Ceuta y Melilla
El argumento más repetido frente a la tesis marroquí es histórico-jurídico. Ceuta y Melilla no formaron parte del protectorado español de Marruecos del siglo XX, que se gestionó desde Tetuán a partir de 1913. No serían, por tanto, un residuo colonial. Los paralelismos que se aducen son otros territorios con presencia en dos continentes —el Estambul turco, la Rusia euroasiática, la Isla de Pascua chilena o el Sinaí egipcio— sobre los que no existe una reclamación vecinal equivalente. Que Ceuta, Melilla y Canarias estén geográficamente en África, sostiene esta lectura, no las convierte en Marruecos.
Los negocios que alimentan la sospecha
A la disputa territorial se le suma otra capa: los intereses empresariales. Circulan informaciones sobre propiedades y actividad de Felipe González en Tánger, y se discute también la estructura de propiedad del Grupo Prisa y las entidades financieras que lo han sostenido. Nada de esto está acreditado como relación causal con la línea editorial del diario. Pero basta para que una parte del público lea cada artículo sobre el Estrecho como una pieza de un puzle mayor.
Lo que sí puede afirmarse es más modesto: un medio que publica la tesis de que España debería ceder soberanía entra en terreno minado, y el terreno minado cobra peaje en credibilidad. Si la presión diplomática de Rabat se mantiene, la etiqueta de agente encubierto seguirá pegada al lomo del periódico, probablemente sin más prueba que la coincidencia editorial.
Datos clave
- Ceuta y Melilla no formaron parte del protectorado español de Marruecos del siglo XX
- El protectorado se gestionó desde Tetuán a partir de 1913
- El texto publicado por El País califica la devolución de «gesto histórico y realista»