Bimagrumab y apitegromab: la carrera por el músculo de diseño
La industria farmacéutica ya no se conforma con hacer desaparecer la grasa. El siguiente paso, según avanzan los ensayos con bimagrumab y apitegromab, es que el cuerpo no pierda masa muscular durante la dieta, o incluso que la gane sin esfuerzo. Ambos fármacos, pensados para inhibir las proteínas que limitan el crecimiento muscular, están en fase 2 de ensayos. Si nada se tuerce, su llegada al mercado se estima en un plazo de cinco a ocho años.
La combinación que dispara la pérdida de peso
Los datos del ensayo BELIEVE, sobre adultos con obesidad, sitúan la combinación de bimagrumab y semaglutida por delante de la semaglutida sola. En 507 pacientes, la pérdida de peso alcanzó el 22,1% con la combinación a dosis alta, frente al 15,7% con semaglutida únicamente y al 10,8% con bimagrumab en solitario. El dato que más llama la atención es la composición de esa pérdida: el 92,2% del peso desaparecido con la combinación correspondía a grasa. Traducción: adelgazar sin desmontar el músculo, algo que las dietas agresivas no suelen conseguir.
El mecanismo: frenar la miostatina
Ni estímulos químicos ni píldoras mágicas -según sus defensores técnicos-: la idea es atenuar la señal que el propio cuerpo usa para no producir músculo. El nombre de esa proteína, la miostatina, es ya el santo grial del culturismo. Animales que carecen de ella de forma natural desarrollan una musculatura extrema. Aunque nadie espera alcanzar ese extremo, el enfoque abre la puerta a un cuerpo delgado y fuerte sin pasar por el gimnasio. El pronóstico jocoso de que los gimnasios serán los nuevos videoclubs circula como aviso a la industria del fitness.
Efectos secundarios y negocio farmacéutico
El escepticismo a esta altura es obligado. «Es biológicamente imposible que un medicamento no tenga efectos secundarios», resume una postura extendida entre quienes desconfían de la lista de maravillas. Los anticuerpos monoclonales llevan décadas usándose, pero en enfermedades sin alternativa, con perfiles de seguridad mejorables. En dosis altas para fines estéticos, la incógnita sobre daños articulares, cardiovasculares o metabólicos sigue sin respuesta.
La oportunidad comercial tampoco pasa desapercibida. El ensayo SELECT, con 17.604 pacientes, ya mostró que la semaglutida reduce un 20% los eventos cardiovasculares graves. Si la combinación con bimagrumab mantiene ese beneficio y añade músculo, el mercado se multiplica. Las farmacéuticas lo saben.
El músculo de diseño llegará, probablemente. La letra pequeña de los efectos a largo plazo todavía no está escrita. Mientras tanto, la forma más barata y con menos sustos conocidos de ganar fuerza sigue siendo levantar hierro de verdad.