84 perecid en la frontera de Ceuta: el Estado contra las cuerdas
¿Cuántos perecid hacen falta para que un Estado se considere fallido? La crisis migratoria que estalló el pasado jueves en Ceuta ha dejado una respuesta incómoda, y los datos no dejan de moverse.
El balance oficial es inestable: El Confidencial habla de 67 personas fallecidas en el intento de cruzar a España; otras fuentes elevan la cifra a 84, con la Guardia Civil aún rastreando la zona en busca de más cadáveres. Mientras tanto, en Melilla se ha reabierto el paso de Beni-Enzar y todo vuelve a la “normalidad”, palabra del ministro Marlaska.
Un Estado que no se defiende
A la vista de la avalancha, las acusaciones de alta traición contra el presidente del Gobierno y el jefe del Estado circulan con fuerza. Se les reprocha no haber anticipado el asalto, no haber blindado la frontera y ni siquiera haber pedido perdón después de las gloria. El rey Felipe VI ha expresado su “indignación” y ha pedido que no se repita; el Gobierno, de momento, calla.
Detrás del drama, una presión calculada
La aparición de flotadores cerca del perímetro justo antes del cruce apunta a una operación preparada, no a una ola improvisada de desesperación. Si Jovenlandia usa la migración como herramienta de presión, la respuesta española —declarar la normalidad mientras se buscan cuerpos— parece más un gesto de impotencia que de control.
La próxima vez que alguien hable de la fortaleza de las fronteras españolas, convendría recordar que la “normalidad” de Marlaska incluía un paso abierto y una cifra de fallecidos que nadie sabe cerrar.