La crisis del mercado sexual: una burbuja que no estalla
El debate sobre el estado del mercado de pareja en España lleva años cocinándose en foros económicos y sociales. La tesis es cruda: el mercado estaría muerto, víctima de una inflación de expectativas femeninas que los varones no pueden igualar. Un análisis con perspectiva económica revela que no se trata solo de quejas masculinas, sino de un desajuste estructural entre oferta y demanda.
La inflación de las expectativas: el 'chochoinflación' como fenómeno económico
Los participantes describen un escenario donde la capacidad de atracción media masculina no se corresponde con las exigencias femeninas. Se habla de una «chochoinflación»: la exigencia de altura, físico, estabilidad emocional y económica habría subido muy por encima de la oferta disponible. Cálculos informales apuntan a que un varón de 190 cm y complexión atlética apenas consigue pareja de menor atractivo físico relativo. El fenómeno no es nuevo, pero se habría agravado en la última década: cuando se esperaba un estallido, la burbuja se mantiene.
El coste de oportunidad de la soltería masculina
Un sector del análisis sostiene que la soltería prolongada tiene ventajas financieras. La experiencia personal de algunos, que vivieron el mercado antes del «empoderamiento», concluye que el coste emocional y económico de mantener una relación supera los beneficios. La iglesia, que imponía el matrimonio como única vía, habría estado protegiendo al varón, según esta corriente. La ironía no esconde un dato duro: la ruptura de una relación larga suele suponer una pérdida patrimonial significativa para la parte que más aportó.
Sin señales de reequilibrio
A pesar de todo, el mercado no se ajusta. No hay un exceso de oferta masculina que fuerce a bajar expectativas, ni una migración masiva hacia perfiles alternativos. La discrepancia entre lo que se ofrece y lo que se pide sigue sin resolverse. El análisis se queda en ese punto: falta de consenso sobre si las expectativas caerán o si el mercado está permanentemente distorsionado por factores culturales y económicos que nadie logra cuadrar del todo.