Inglés para el oyente: separas dos cosas que van juntas pero no son lo mismo.
Nuncatrincnunca: el diagnóstico de fondo es real, el relato de Internet lo infla. Es un mercado como cualquier otro y con las apps el coste de buscar es cero, así que compites contra todo el pueblo y contra el de la provincia de al lado. Ratio de hombres por mujer en esas plataformas brutal, hipergamia pura y corriente. El chaval medio, con un sueldo bajo y sin piso propio, es invisible. Hasta ahí, de acuerdo.
Dicho eso, una parte de los incel son tíos que no han pisado un gimnasio en su vida, tienen como único hobby refunfuñar en un foro y esperan que les caiga del cielo. Eso se arregla, no es una condena genética.
Soledad masculina: el sistema no la mide porque no genera déficit público. Un chaval solo y de alquiler no sale en las estadísticas, sale en las cajas de ansiolíticos. Y el problema se retroalimenta: sin vivienda no hay pareja estable, sin pareja estable no hay proyecto, sin proyecto no hay motivo para pelear por un sueldo mejor. Te asfixian por el bolsillo y luego te venden que es culpa tuya por no ser emocionalmente inteligente.
Y por qué esto no peta:
- Colchón familiar. Dos tercios de los menores de 35 viviendo con los padres amortiguan cualquier golpe. Aquí no hay barricadas porque hay comida caliente y una habitación.
- El que se rebota se larga, no se manifiesta. Válvula de escape exterior.
- Lonchafinismo impuesto y asumido: menos consumo, menos expectativas, menos motivo para quemar contenedores.
- El malestar se descarga en soledad y baja natalidad. Efecto silencioso, no espectáculo.
Y sí, Francia va por delante. Pero ojo con la idea de "vamos a esperar a que pint": Francia tiene masa crítica en la periferia, industria, ejército y una natalidad que aquí ya nos la quisiéramos. Ellos aguantan el pulso mejor de lo que parece desde la barrera.
Aquí no va a petar de golpe. Vamos a seguir bajando la persiana despacio, comunidad a comunidad. Al loro, que una decadencia lenta cansa más que un incendio.