La batalla por el trono del dance: de Born to Be Alive al eurodance de los 90
Hay debates que nunca se cierran. Como el del mejor tema dance de todos los tiempos. Basta hurgar en foros especializados para toparse con una trinchera generacional: los que crecieron con el disco de los 70 defienden a capa y espada himnos como «Born to Be Alive» de Patrick Hernandez, un tema que, según sus seguidores, atesora una riqueza instrumental inusual –percusión, viento, coros, sintetizadores, guitarra–, frente a los que vivieron la fiebre del eurodance de los 90, con «No Limits» de 2 Unlimited como estandarte, un bowling que arrasó en ventas y monopolizó las pistas. La discusión, que lleva décadas sin resolver, ha resucitado con la llegada de YouTube, que ha permitido rescatar joyas olvidadas de la era dorada.
El peso de los 70: la era disco imbatible
Para una parte del público, los años 70 produjeron las cimas del género. «Born to Be Alive» no solo fue un éxito mundial –número uno en multitud de países–, sino que se defiende como una pieza compleja: mezcla percusión (batería y bongos), viento (saxo y trompeta), coros, piano, sintetizadores espaciales y guitarra eléctrica. Un argumento recurrente es que ningún tema posterior ha logrado tal densidad de instrumentos en un mismo corte. A su lado, clásicos como «YMCA», «Tainted Love», «Heart of Glass» o «Gimme Gimme Gimme» completan una lista que muchos consideran insuperable. Incluso «I Feel Love» de Donna Summer, que marcó un antes y después en la música electrónica, se queda, según los más puristas, un escalón por debajo.
El eurodance de los 90: bowling y refritos
En la otra esquina, los años 90 trajeron una avalancha de temas que llenaron discotecas: Snap!, Cappella, Dr. Alban, 2 Unlimited. «No Limits» se convirtió en un vendediscos colosal. En España, un empresario astuto adquirió los derechos y lo incluyó en el recopilatorio «Eurodance», que arrasó en ventas –el resto del disco, según algunos, era morralla salvo «All That She Wants»–. El debate se tensa cuando se comparan las producciones: los defensores del eurodance reconocen que no tienen la sofisticación instrumental de los 70, pero argumentan que su energía y capacidad para llenar pistas es inigualable. Además, señalan que el pop electrónico europeo de los 80 y 90, con nombres como Modern Talking, CC Catch o Sandra, generó un ecosistema de éxitos que aún hoy se bailan.
YouTube, el arqueólogo musical involuntario
Uno de los hallazgos más interesantes del debate es el papel de YouTube en la resurrección de cientos de temas minoritarios. Usuarios que no fueron DJ ni trabajaron en la industria han logrado reunir auténticas bibliotecas de canciones que apenas tuvieron difusión, a menudo con solo la carátula del CD como imagen. El algoritmo de la plataforma, con sus sugerencias, se ha convertido en el mayor archivero de la música dance. Así han reaparecido desde temas de bandas sonoras de videojuegos de PlayStation –como el que acompañaba un juego de descensos en bicicleta– hasta rarezas de Future Sound of London. Para muchos, esta arqueología musical es la única manera de mantener viva una época que, sostienen, quedó sepultada por la homogeneización de la música actual.
¿Y la producción actual?
No falta quien defiende que el mejor dance se está haciendo hoy. Con herramientas digitales, la complejidad sonora puede ser infinita. Sin embargo, los argumentos chocan contra la nostalgia: para una mayoría, ningún tema reciente ha logrado la unanimidad de los clásicos. La discusión, como el buen dance, no termina: el beat sigue sonando.
El dato que descoloca: aunque el algoritmo de YouTube prometía un flujo constante de novedades, dedica la mayor parte de sus recomendaciones a rescatar cassettes olvidados de hace 40 años. La máquina de la novedad se ha convertido en la mayor máquina de nostalgia.