Jabaroot filtra a 70.000 agentes marroquíes: regalo a España
En plena crisis migratoria en Ceuta, con las imágenes de agosto aún frescas, el grupo de hackers Jabaroot ha sacudido el tablero político y de seguridad. Según publicó El Confidencial citando a exagentes de la Inteligencia marroquí, la organización ha filtrado los datos de al menos 70.000 agentes y policías del país vecino. Nombres, números de identificación, fechas de reclutamiento: un regalo envenenado para España que, sin embargo, levanta tantos recelos como expectativas.
Qué contiene exactamente la filtración
La base de datos incluye identificaciones de miembros de la Dirección General de Supervisión del Territorio (DGST) y de la Dirección General de Seguridad Nacional (DGSN), con número de empleado en la Administración Pública, documento nacional y año de reclutamiento. El Confidencial asegura que la autenticidad de los documentos ha sido confirmada por antiguos agentes de la inteligencia marroquí. Los propios hackers han ido publicando enlaces a servidores de descarga, con el sello #OP_CEUTA, y anuncian una segunda remesa con operaciones en curso y datos bancarios de mandos, incluido el jefe de la inteligencia, Abdellatif Hammouchi.
Jabaroot: ¿quién está detrás del ataque?
No es la primera vez. En 2025, este grupo de hackers, presentado como argelino, reivindicó el hackeo a la Caja Nacional de Seguridad Social (CNSS) de Marruecos. Entonces fue un aviso; ahora, la operación parece a mayor escala. En los análisis que circulan se repite la idea de que “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”, pero nadie sabe con certeza si detrás hay argelinos, el Polisario, Irán o Rusia. La única bandera que exhiben es la de “patriotas argelinos” en respuesta al hostigamiento marroquí.
Entre la autenticidad y la intoxicación
La reacción no es unánime. Hay quien da por buenos los documentos y recuerda que medios de diverso signo han ido confirmando detalles. Otros, en cambio, detectan olor a desinformación: ¿cómo es posible que una filtración así no haya sido neutralizada? ¿Y por qué se anuncia a bombo y platillo antes de asegurar servidores estables? Esa escenificación, sostienen los escépticos, recuerda más a una guerra de injerencias que a un acto de transparencia. Entre los registros, además, se cuelan perfiles creados hace nada, incluso presuntamente desde España, y comentarios en alemán pidiendo la caída del Gobierno. La escena tiene su punto esperpéntico.
Implicaciones políticas y económicas
El debate salta rápido a la política doméstica. Si hay 70.000 agentes, ¿cuántos operan en España? En las conversaciones políticas se apunta sin ambages a que agentes marroquíes estarían infiltrados en partidos, administraciones y medios. No hay pruebas, pero el simple hecho de que se plantee condiciona el clima. La dimensión económica tampoco es menor: parte del análisis vincula la financiación marroquí de estas redes de influencia con el tráfico de hachís en el norte del país; otro tanto se dice de las paguitas a cargos y periodistas. Más allá de la veracidad, el daño reputacional ya está hecho.
La filtración de Jabaroot deja a España ante un dilema: desactivarla como ruido o usarla como palanca frente al régimen alauí. Mientras el Gobierno guarda silencio y los enlaces se caen y reaparecen, la pregunta sigue en el aire: ¿regalo o trampa? El análisis se queda exactamente ahí, en el punto donde la autenticidad aún no se ha resuelto.