El Gobierno avanza una reforma que prohíbe alegar alienación parental pero sí la violencia vicaria
La reforma de la ley de infancia que prepara el Gobierno de Pedro Sánchez pretende ilegalizar el uso del síndrome de alienación parental (SAP) en los tribunales, mientras mantiene y promueve el concepto de violencia vicaria, creado por la psicóloga Sonia Vaccaro. Así, según el anteproyecto, si un niño declara que su madre le manipula, ese testimonio podría ser descartado de oficio, mientras que si el padre habla mal de la madre, se consideraría violencia vicaria. La asimetría es flagrante y ha desatado una oleada de críticas entre juristas y asociaciones de padres.
La paradoja de la violencia vicaria frente a la alienación parental
El mediador familiar citado en la noticia lo resume: "Al niño no le puede influir lo que le diga la madre en contra del padre, pero sí lo que diga el padre en contra de la madre". La reforma declara el SAP como "seudocientífico", pero la violencia vicaria, un concepto sin respaldo científico sólido, es elevado a categoría legal. Juristas como Abel de Céspedes Gamero, de la Asociación Nacional de Ayuda a Víctimas de Violencia Doméstica, advierten que prohibir la alegación de manipulación vulnera el derecho a la defensa y a un juicio justo (art. 24 CE y art. 6 CEDH). "Los hechos no se regulan; lo que se puede regular son las consecuencias jurídicas", afirma.
El coste en la custodia compartida y las sustracciones parentales
La Asociación de familiares de niños víctimas de sustracción internacional y desvinculación parental (Nisde) alerta de que la reforma "significará que cada vez existan mayores trabas a la custodia compartida por el uso instrumental de la violencia de género". Desde 2010, el Centro Nacional de Desaparecidos ha registrado 5.598 desapariciones por sustracción parental, una realidad que no parece preocupar al Ministerio de Juventud e Infancia. El propio concepto de violencia vicaria, heredado del kirchnerismo argentino, no tiene equivalente en el derecho comparado de la UE.
La contradicción del trastorno facticio inducido
Mientras se niega la posibilidad de manipulación materna, ejemplos como el síndrome de Munchausen por poderes (trastorno facticio impuesto) demuestran que las madres también inducen enfermedades en sus hijos para obtener atención. Según la literatura médica, el cuidador es frecuentemente la madre. La reforma, al prohibir cualquier alegación de manipulación contra la madre, deja desprotegido al menor frente a este tipo de maltrato.
La pregunta que queda en el aire es si el Estado está dispuesto a sacrificar el interés superior del menor en aras de una ideología. El debate jurídico y social apenas comienza, y las consecuencias para la infancia y la igualdad ante la ley serán profundas.
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