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El gobierno pide a los niños que pregunten a sus abuelos «si tuvieron que comer gatos» en el franquismo
El Gobierno pide a los niños preguntar si sus abuelos comieron gatos
¿Tuvieron que comer gatos sus abuelos? Esa es la pregunta que el Ministerio de Memoria Democrática, que dirige Ángel Víctor Torres, quiere que los escolares trasladen a casa. La unidad didáctica, según adelantó Okdiario, busca reconstruir la «memoria del hambre de posguerra» a través de entrevistas de los alumnos a sus antepasados sobre las comidas extrañas de la época de Franco.
Sobre el papel, historia oral de andar por casa. En la práctica, la propuesta ha levantado una polémica que va bastante más allá del felino. Porque el detalle incómodo no es lo que comieron los abuelos. Es quiénes son los abuelos.
¿Comieron gatos los españoles en la posguerra?
Los testimonios no son unánimes, y ahí arranca el problema. Hay quien recuerda a un abuelo comiendo perro y gato en el frente de Guadarrama, con el argumento de que el gato sabía «como el conejo o un poco más duro». Hay quien habla de bares donde se guisaba conejo y, al terminar la tapa, alguien soltaba un «miau» entre risas. Y hay quien sostiene que los gatos no se comían, pero desaparecían antes de Navidad porque los chavales hacían zambombas con su piel.
En paralelo, otra parte de los relatos apunta justo a lo contrario. En zonas de puerto de mar se habla de hartazgo de rape, merluza, percebes y almejas. En el interior, de liebre, vino, cordero y legumbres. La geografía pesa, y mucho: no comía lo mismo un pueblo costero que una capital sitiada.
El problema del calendario: los abuelos de hoy no son los de 1940
Un abuelo de hoy nacería, tirando de aritmética, entre 1955 y 1970. Es decir, no conoció los años del hambre: solo la fase final del franquismo, cuando la economía ya despegaba. Quien realmente pasó la posguerra tiene hoy 85 años o más, y ese es bisabuelo, no abuelo.
Ese desfase de una generación desmonta la mecánica de la tarea. Si el objetivo es reconstruir la memoria del hambre, el ejercicio apunta al entrevistado equivocado. Y el riesgo es el contrario al buscado: que el niño vuelva a clase contando que su abuelo tuvo televisión y estrenaba bici.
¿Cuándo se pasó hambre en la España de Franco?
Aquí el matiz importa, y es donde el relato se parte en dos. Buena parte de las voces sitúan la escasez durante la propia Guerra Civil y la inmediata posguerra, con la autarquía y las cartillas de racionamiento. Después, a partir de los años sesenta, el relato cambia: televisión, coche y una prosperidad creciente. En zonas rurales se describe miseria derivada del conflicto y de la autarquía, pero no siempre hambre.
La lectura mayoritaria apunta a que el problema no fue el franquismo entero, sino un tramo concreto de penuria. Otra corriente lo atribuye directamente a la guerra y a la política económica de la época. Y no falta quien recuerda que, durante el conflicto, buena parte de la carestía se concentró en ciudades como Madrid.
La comparación económica que se cuela en la conversación
Bajo la disputa histórica asoma una comparación que interesa más: la capacidad de compra. Se repite el mismo esquema. Los abuelos compraron un techo sin treinta años de hipoteca, mantuvieron tres hijos y, con un solo salario, la abuela pudo dejar de trabajar. Hoy, a los treinta, muchos solo tienen un patinete.
Ese contraste —vivienda, familia, seguridad— explica por qué un ejercicio escolar acaba derivando en discusión económica. El precio de la vivienda y el coste de vida hacen el resto. La memoria del hambre se convierte, sin querer, en termómetro del presente.
El uso político de Franco, bajo sospecha
El debate no se queda en la cocina. Una corriente sostiene que el Ejecutivo recurre a la memoria del franquismo ante la falta de argumentos propios y que, sin esa referencia, se queda sin discurso. Otras voces consideran, en cambio, que recordar la dictadura es pertinente y que el problema es la herramienta elegida, no el tema.
Entre medias aparece la trinchera clásica: quién se llevó el oro del Banco de España, a quién se culpa de la pobreza posterior, qué papel tuvo cada partido en la República y en la dictadura de Primo de Rivera. Preguntas que, ironías aparte, la unidad didáctica no incluye.
Del gato al gusano: el cierre que nadie pidió
Hay una derivada recurrente. Si la memoria de la escasez sirve de algo, dicen algunos, es para preguntarse qué comerán los nietos de hoy. Varias voces enlazan el asunto con la proteína de insectos y un futuro menos opulento. De comer gato a comer gusano, dos generaciones.
Visto el nivel del intercambio, quizá la tarea más didáctica no sea la entrevista al abuelo, sino la corrección en clase. Al menos ahí alguien comprobaría si el dato del «miau» resiste.
💬 LO QUE DICEN LOS FOREROS
«Mis abuelos eran de puerto de mar y me decían que en la guerra se hartaron a comer pescado y marisco a patadas, principalmente rape, merluza, percebes, almejas»
— paketazo · Alimentación en zonas costeras
«mi abuelo comio perro y gato cuando estaba en el frente de Guadarrama segun el , el gato era como el conejo o un poco mas duro»
— amcxxl · Testimonio del frente de guerra
«en las zonas rurales, de donde son mis abuelos, había miseria, por la guerra, por la autarquía, pero no hambre»
— Rodal · Miseria rural sin hambre
📊 OPINIONES
Peso aproximado de cada postura en el debate. No es una encuesta.
Tarea inútil y desenfocada55%
La posguerra fue por la guerra25%
Recordar el franquismo es pertinente20%
📌 DATOS
Un abuelo de hoy nacería entre 1955 y 1970, según el cálculo que circula
Quien pasó la posguerra tiene hoy 85 años o más y sería bisabuelo
Un abuelo relata haber comido perro y gato en el frente de Guadarrama
Los abuelos compraron vivienda sin treinta años de hipoteca y con un solo salario
📅 EVOLUCIÓN
1936-1939Guerra Civil: los testimonios sitúan aquí buena parte de la escasez
Años 40Posguerra y autarquía: la etapa de las comidas extrañas y el racionamiento
Años 60Despegue económico: los abuelos actuales solo conocen esta fase del franquismo
ActualidadEl Ministerio lanza la propuesta escolar de entrevistar a los antepasados sobre el hambre
💬 POR QUÉ PARTICIPAR
✓El desfase generacional que invalida la mecánica de la tarea: el entrevistado correcto ya no es el abuelo
✓El mapa de lo que se comía según la geografía, del marisco costero a la liebre del interior
✓La comparación de capacidad de compra entre generaciones, con la vivienda como epicentro del descontento
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