Doce detenidos y registros en siete provincias contra Núcleo Nacional
¿Cuántos detenidos hacen falta para que una organización de
ultraderecha deje de ser un asunto de orden público y pase a ser un expediente judicial? Doce, por ahora. La Policía Nacional mantiene abierta una operación con registros en
Madrid, Asturias, Guadalajara, Valladolid, Pontevedra, Burgos y Alicante, entre ellos la sede central de Núcleo Nacional en el barrio madrileño de Las Tablas, y la previsión que se trasladó en las primeras horas del operativo es que la cifra de arrestados crezca. Entre los detenidos está el líder de la formación.
¿Qué delitos se investigan en la operación contra Núcleo Nacional?
Las informaciones publicadas sobre la causa sitúan el foco en
delitos de odio, agresiones y asociación delictiva. Conviene subrayarlo: es una investigación en curso, sin condena ni detalle público de imputaciones, así que lo conocido hasta ahora es material de acusación, no sentencia. En un programa de
televisión se describió a la organización como un grupo que «ha protagonizado llamadas al odio, a querer la muerte de los adversarios», y se la calificó de
grupo fascista situado fuera del ordenamiento. Esa es la lectura política. La judicial está por escribir.
Enrique Lemus, el veterano dirigente detenido en Valladolid
El nombre propio que ha salido a la luz es el de
Enrique Lemus, descrito como veterano dirigente neonazi y uno de los fundadores de Núcleo Nacional. Fue detenido en Valladolid dentro del mismo despliegue, en una operación que la policía coordinó en siete provincias a la vez. La trayectoria del dirigente no es nueva; la novedad es que ahora hay una operación policial con detenidos y registros.
De Núcleo Nacional a Noviembre Nacional: la solidaridad que cambia de nombre
Una de las primeras reacciones del entorno no fue una nota de prensa al uso, sino un comunicado con otro nombre incluido. Democracia Nacional expresó su solidaridad con los «compañeros de
Noviembre Nacional», a los que presenta como organización política legalmente constituida que sufre una
caza de brujas, y puso sus servicios jurídicos a disposición de esa organización. El comunicado no menciona a Núcleo Nacional en ningún momento, lo que alimentó las bromas sobre un cambio de nombre de urgencia. Nadie ha aclarado si el nombre responde a una reorganización formal o a un membrete nuevo para la misma organización.
Quién paga: la incógnita que los registros no resuelven
El segundo frente es el dinero. Los registros, incluida la sede central, se saldaron con
numeroso material incautado, pero el origen de los fondos sigue sin respuesta: el propio relato periodístico reconoce que se desconoce quién financia la estructura. Ninguna cifra pública. Ningún nombre. En un país donde cualquier chiringuito cultural deja rastro en el registro mercantil, que de una organización con detenidos en siete provincias no se conozca quién la financia es, cuanto menos, una curiosidad administrativa.
Las dudas sobre el alcance de la redada
El escepticismo tiene su hueco. Hay quien pide esperar a conocer los delitos concretos antes de celebrar nada, con el argumento de que
ser muy malos y dar mucho miedo no es un tipo penal que exista. Otra corriente sostiene que la operación llega tarde y sirve más de escaparate que de otra cosa. Y en el extremo circulan acusaciones de fabricación de pruebas para las que no se ha aportado ni un indicio. Entre la caza de brujas y el escaparate queda un espacio enorme, incómodo y poco televisivo: el del sumario.
Quedan doce detenidos, siete provincias, una caja de material incautado y una movilización hacia Ferraz que la propia organización había convocado. Si la cita se mantiene, la próxima foto será en la calle. Si no, en el juzgado. Lo incómodo es que ambas cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.