Sánchez desvía 310 millones de educación a nóminas de Bolaños
¿En qué se gastan sus impuestos? El Gobierno de Pedro Sánchez acaba de dar una respuesta: en pagar nóminas del ministerio que dirige Félix Bolaños. Para ello, ha retirado 309.840.377,20 euros del presupuesto de Educación, Formación Profesional y Deportes. El Consejo de Ministros autorizó la transferencia de crédito el pasado martes, según la orden publicada en el BOE. El destino es el Ministerio de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, para cubrir "insuficiencias" en el capítulo de gastos de personal.
La cifra no es menor: equivale al coste de unos 300 empleados de alto nivel, o lo que es lo mismo, más de un millón de euros por cada uno de los 309 funcionarios que, según cálculos extraoficiales, podría tener el ministerio. El Gobierno justifica la medida como un ajuste técnico, pero el mensaje político es claro: la prioridad no es la educación pública, sino sostener la nómina del Ministerio de Presidencia.
El PP ya ha anunciado que pedirá explicaciones, y los sindicatos educativos denuncian que estas partidas se detraen de programas como la reducción de ratios o la calefacción en colegios. En el debate subyace una pregunta incómoda: si la educación es la "bandera" de la legislatura, ¿por qué se le recortan 310 millones para pagar sueldos de un ministerio que no es precisamente el de Educación?
¿Qué implica la transferencia para las aulas?
El recorte no es nominal, sino que afecta a la capacidad de gasto del Ministerio de Educación. Los 310 millones se destinan íntegramente a sufragar nóminas y cotizaciones sociales en el ministerio de Bolaños. Mientras, las aulas españolas arrastran problemas crónicos como la falta de inversión en infraestructuras, la elevada ratio de alumnos por profesor y los recortes en programas de apoyo. Ironías del destino: el Gobierno aprueba una Ley de Educación (Lomloe) que prometía más recursos y, a la vez, extrae ese dinero para pagar su propia burocracia.
La situación recuerda aquel chiste del político que dice "más educación" mientras su mano derecha vacía la hucha. El cálculo de coste por empleado –superior al millón de euros en muchos casos– sugiere que el ministerio de Bolaños no es precisamente un ejemplo de austeridad. Con estos números, la pregunta que flota es si los 310 millones no habrían dado para arreglar la calefacción de todos los centros educativos del país.