Enfermeras y fisioterapeutas ya pueden recetar: el Gobierno aprueba el anteproyecto de Ley del Medicamento
El 21 de julio de 2026, la ministra de Sanidad, Mónica García, anunció la aprobación en segunda vuelta del anteproyecto de la Ley del Medicamento. El texto reconoce a enfermeras y fisioterapeutas la capacidad de prescribir fármacos «siempre dentro de sus competencias», con protocolos interdisciplinares y desarrollo reglamentario pendiente. No es una ley vigente: falta el trámite parlamentario. Pero la simple noticia ha encendido los foros.
¿Qué pueden recetar exactamente?
Lejos del alarmismo que habla de «acceso libre a fentanilo», el anteproyecto acota la prescripción al ámbito de cada especialidad. Enfermeras y fisioterapeutas no sustituyen al médico: solo recetan dentro de su área, como antiinflamatorios, analgésicos o relajantes musculares. Nada de opioides sin supervisión. De hecho, en la práctica hospitalaria ya administran morfina, ketamina o propofol bajo pauta médica. La novedad es que ahora pueden emitir la receta, no solo pinchar.
El contexto: falta de médicos y presión asistencial
Detrás de la medida hay un problema real: la atención primaria colapsada. Con listas de espera de tres semanas para ver al médico de familia, y urgencias atendidas muchas veces por personal de enfermería, el Gobierno busca aligerar la carga. Un sector del análisis ve la medida como un parche inevitable; otro, como una puerta a la desprofesionalización. «Si no puedes diagnosticar, ¿tiene sentido que prescribas?», resumen los escépticos.
La paradoja del miedo al fentanilo
Es curioso cómo el debate se centra en el riesgo de que las enfermeras «repartan drogas» cuando ya tienen acceso a los fármacos más potentes en los hospitales. «Quien administra morfina a diario sabe más de dosificaciones que muchos pacientes», ironizan los defensores. La diferencia es que ahora la receta saldrá con su nombre, no con el del médico de guardia. La pregunta real no es si habrá abuso, sino si la formación en farmacología de estos profesionales es suficiente. Los planes de estudio de Enfermería y Fisioterapia incluyen nociones de farmacia, pero limitadas.
Un dato que descoloca
Mientras unos temen una «fiesta de opiáceos» y otros lo ven como un ajuste lógico, el anteproyecto sigue su curso. «Cuando lo vea en el BOE, me lo creeré», zanjan los más pragmáticos. Lo que nadie discute es que, si la ley sale adelante, cambiará el mapa de la atención sanitaria: más profesionales con capacidad de recetar, pero también más presión sobre los sistemas de control. La clave estará en los protocolos que aún no se han escrito.