España amenaza a Italia con medidas «proporcionales»
El Gobierno español ha lanzado un ultimátum a Italia: si mantienen el control de fronteras, Madrid responderá con medidas «proporcionales». La advertencia llega en plena tensión migratoria y después de que el Ejecutivo ya llamara a consultas a su embajador en Roma. No es un exabrupto aislado: forma parte de una escalada que nadie esperaba en las relaciones bilaterales.
La ironía, como casi siempre en política exterior, no tarda en aparecer. Mientras Italia recibe amenazas sin disimulo, Marruecos, con su control de fronteras, no parece merecer el mismo tono. Hay quien sostiene que el Gobierno practica una doble vara de medir: dureza con un socio europeo y pleitesía ante el reino alauita. Las críticas, en este punto, son casi unánimes.
Las medidas «proporcionales», por ahora, son humo. Los escépticos dudan de que vayan a ir más allá de otro gesto simbólico, una llamada al embajador o una queja formal. Mientras tanto, la imaginación popular ya especula: ¿serán capaces de cerrar pizzerías o de prohibir la pasta? Ironías aparte, Italia no ha dado señales de retroceder en su control de fronteras. La escalada puede quedarse en un pulso diplomático con más ruido que nueces, o puede abrir un frente inesperado dentro de la Unión Europea. La historia reciente invita a la prudencia: muchas amenazas se quedan en el tintero. Pero el tono, esta vez, suena distinto.