Refugios climáticos: del anuncio a la nada
El Gobierno anunció hace meses la creación de refugios climáticos y no ha movido ficha. Ahora Pedro Sánchez ha vuelto a poner fecha: antes del próximo verano. La idea, convertir los edificios de la Administración General del Estado en espacios climatizados para la ciudadanía, suena bien sobre el papel. La ejecución, de momento, es otra historia.
Un verano sin refugios a la vista
En Ceuta, por ejemplo, nada se sabe del proyecto. «Hace meses que lo anunciaron y nada de nada», resume la queja. Mientras tanto, el mercurio sigue subiendo y la sensación de que esto es pura propaganda se instala en el debate. No es solo el retraso: el diseño también genera rechazo. Hay quien compara las salas con un tanatorio: sillas alineadas, paredes que imitan otro tiempo, una estética fúnebre que invita a cualquier cosa menos a quedarse.
¿Ir al ministerio o al bar?
La crítica más demoledora es la que apunta a la lógica: para escapar del calor, la gente ya tiene espacios: centros comerciales, bares, bibliotecas. ¿Por qué montar un dispositivo estatal que compite con soluciones que ya funcionan? ¿Con qué presupuesto? ¿Para quién realmente?
La respuesta del Gobierno es que los refugios están pensados para personas vulnerables. Pero la brecha entre el anuncio y la realidad es tan grande que cuesta creer que esté operativo para el próximo verano. Si no se acelera, lo previsible es que el primer gran episodio de calor nos pille otra vez con los refugios en los titulares, no en las calles.