La media de 269.000 euros por español adulto suena a prosperidad, pero el tercio del pastel se lo lleva el 1% con fortunas superiores al millón
El 'Global Wealth Report 2026' de UBS sitúa la riqueza media del español adulto en 306.000 dólares (unos 269.000 euros), un 31% más que el año anterior, gracias al tirón de bolsas y vivienda. Pero la alegría va por barrios: 1,07 millones de personas concentran un tercio del patrimonio total, mientras que el 16% inferior apenas acumula migajas. 32.700 nuevos millonarios se sumaron en 2025, y 83.000 atesoran más de 5 millones. La cifra media, sin embargo, incluye la vivienda habitual, lo que genera escepticismo: muchos consideran que contar el piso como 'fortuna' es un espejismo, porque no se puede vender para gastar. La comparativa con Suiza o Singapur, donde una cajera de supermercado alcanza esos 269.000 francos, desinfla el orgullo patrio.
El piso propio hincha la media, pero no es liquidez
El cálculo del patrimonio neto incluye inmuebles, cuentas, fondos, acciones, planes de pensiones y negocios, menos hipotecas y préstamos. Quienes defienden la cifra señalan que casi la mitad de la población tiene entre 100.000 y un millón de dólares, pero los escépticos replican que ese rango está inflado por el boom inmobiliario: tener un piso en propiedad no significa tener dinero disponible. La discusión revela una brecha generacional: los boomers que acumularon viviendas cuando eran asequibles dan lecciones a los jóvenes, mientras estos últimos ven cómo el sueño de la propiedad se aleja.
La concentración no da tregua
Que el 1% de la población adulta (1,07 millones) posea un tercio de toda la riqueza no es nuevo, pero empeora. Los datos de UBS confirman que la desigualdad se consolida: las plusvalías bursátiles y la revalorización de la vivienda benefician sobre todo a quienes ya tienen activos financieros. Mientras, el grueso de la población ve su patrimonio amarrado a un piso que no puede vender sin quedarse en la calle. Con la política monetaria aún restrictiva y la vivienda al alza, es previsible que la concentración siga aumentando. Pero la verdadera incógnita es si esa riqueza media es real o un espejismo contable que esconde que, para muchos, su 'fortuna' es solo un techo.