Endogamia universitaria: el caso De Paco y la tesis en familia que nadie investiga
La familia De Paco ha puesto nombre al nepotismo universitario español: el padre dirigió la tesis doctoral a su esposa y a su hijo, y ella, a su vez, a la hija. El artículo de Público que destapó el caso lo califica de "aparentemente impropio", pero subraya que no se ha cometido ninguna ilegalidad. El escándalo, sin embargo, refleja una práctica generalizada en las universidades españolas donde el mérito es opcional y el enchufe, moneda corriente.
El caso De Paco: nepotismo en la universidad pública
Juan De Paco, catedrático, dirigió la tesis de su mujer e hijo; después, ella dirigió la de su hija. El círculo se cierra con una familia que acumula títulos doctorales sin salir del ámbito doméstico. La universidad pública, financiada con impuestos, se convierte así en un cortijo donde las relaciones personales pesan más que la capacidad investigadora. No es un caso aislado: en el debate generado tras la publicación, numerosos testimonios apuntan a que en departamentos enteros las plazas se reservan para familiares y amigos. Un antiguo doctorando relató cómo, tras hacer amistad con un catedrático, fue enchufado en el departamento junto a hijos y parejas de otros profesores. La excelencia, asegura, era la excepción.
El valor real del doctorado en España
Se estima que el 80% de las tesis doctorales en España obtienen la calificación de cum laude, un disparate que no pasa desapercibido en el extranjero. Un decano de una universidad del norte de Europa alucinó al conocer la cifra. El doctorado español ha perdido credibilidad: muchos lo cursan solo para sumar puntos en oposiciones u optar a plazas de profesor titular, no por su valor investigador. En ciencias, la tesis puede abrir puertas en I+D de grandes corporaciones, pero el tejido empresarial español invierte poco en investigación. El resultado es que los doctores más competentes se ven obligados a emigrar, mientras que el sistema premia a los menos brillantes con contactos adecuados.
¿Meritocracia o endogamia?
Los argumentos se dividen entre quienes ven la endogamia como un mal sistémico y quienes la consideran excepciones. Los primeros señalan que la universidad pública es un reflejo del país: una corruptocracia donde lo indecoroso rara vez es ilegal. Los segundos defienden que en ciencia los doctores sí publican en revistas internacionales y que el proceso de revisión por pares filtra a los incompetentes. Sin embargo, el consenso es que en España se castiga explícitamente el mérito y el talento, como demuestra la falta de capital destinado a I+D y el uso partidista de los impuestos.
La pregunta que queda en el aire es si la universidad española puede reformarse desde dentro o si está condenada a perpetuarse como una fábrica de títulos sin valor real. Mientras tanto, la familia De Paco seguirá siendo el símbolo de un sistema que premia el apellido antes que el conocimiento.
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