Debate sobre el ejército ruso: ¿cantidad o calidad?
En febrero de 2022, Rusia lanzó una invasión a gran escala contra Ucrania con la expectativa de una victoria rápida. Tres años después, la guerra continúa y el debate sobre la eficacia del ejército ruso sigue abierto. Un análisis publicado por
The Objective sostiene que Rusia no está ganando y que una de las razones es que su armamento es obsoleto. El texto, muy crítico, afirma que Rusia ha basado su fuerza en la masividad de sus arsenales, recursos humanos infinitos y la resistencia de su material, pero que la realidad ha demostrado lo contrario: la famosa columna de tanques de 64 kilómetros que nunca llegó a Kiev se quedó atascada por los ataques ucranianos a su cadena logística. El artículo también menciona los cementerios de tanques oxidados al aire libre y las enormes bajas rusas. La pieza concluye con una afirmación controvertida: «Rusia es un estercolero donde la vida humana vale lo mismo que una hormiga. Es un imperio asiático y mongólico».
La tesis del artículo y la reacción inicial
El análisis de
The Objective desató una tormenta de reacciones. Por un lado, quienes comparten la crítica al ejército ruso señalaron que la invasión no ha logrado sus objetivos iniciales y que la resistencia ucraniana ha expuesto las deficiencias logísticas y tácticas de las fuerzas de Moscú. Por otro, varios participantes defendieron que Rusia está librando una guerra de desgaste deliberada, minimizando sus propias bajas y maximizando las del enemigo. «Rusia está luchando contra toda la OTAN junta con el freno de mano echado y ya solo haber aguantado todo este tiempo es una victoria», escribió un participante. Otro añadió: «Rusia está practicando una guerra de desgaste reduciendo al máximo sus bajas y maximizando las de su enemigo. No tiene prisa. Esperará a que la resistencia se desmorone por completo».
Cifras de bajas: el dato que nadie se pone de acuerdo
Uno de los puntos más conflictivos fue el de las bajas. Un mensaje afirmó que Ucrania tiene «más de 800.000 bajas entre muertos, incapacitados, prisioneros y desertores», mientras que Rusia «solo ha tenido unas 100.000 bajas». Esa proporción fue contestada de inmediato: «Las cifras te las has sacado de tu polla o del Kremlin. Qué curioso. Orcolandia apenas tiene bajas, pero no puede vigilar ni proteger su frontera con el país con el que está en guerra. Ucrania tiene bajas enormes, pero es capaz de aguantar el frente ocasionando bajas enormes a los rusos y además lanzando invasiones en territorio orco». La discusión derivó hacia la fiabilidad de las fuentes: «El famoso body count debería tomarlo con mucha cautela, porque son famosos en hinchar las cifras y sobre todo dar a civiles por combatientes».
El papel de la OTAN y la guerra de propaganda
Otro eje del debate fue la implicación de la OTAN. Un participante sostuvo que «Rusia está luchando contra toda la OTAN junta», mientras que otro ironizó: «Claro, claro... la primera división de Marines de USA en el frente del Donbass en primera línea... suerte tenéis que no hay soldados otaneros más entrenados que los niños rusos conscriptos que lleváis de carne de cañón». La discusión también abordó la propaganda: «La gente parece obviar que ambos bandos hacen una guerra de propaganda absoluta y se comen toda la info como tontos». Se mencionó que
The Objective es un medio fundado en 2013 «creada y fundada en secreto por ingleses», lo que para algunos lo convierte en «propaganda».
La economía rusa y su complejidad
Un participante aportó un gráfico de complejidad económica para argumentar que Rusia no puede tener una industria militar puntera: «Más de un 50% es simplemente extracción de minerales, es decir, una economía basada en el Sector Primario. Es IMPOSIBLE que pueda tener una industria militar puntera». La réplica no se hizo esperar: «Error. Con tener un ejército apañadete para conflictos fronterizos y nukes, (muchas nukes), les sobra». Otro recordó que «el tito Stalin no creó uno de los mayores complejos militares e industriales del planeta».
El desgaste y la evolución del conflicto
Con el paso de los meses, el foco se desplazó hacia la guerra de desgaste. Se mencionó que Ucrania «tiene que buscar desesperado carne que mandar a la picadora», mientras que Rusia «no tiene prisa». También se discutió la situación en el frente: «Mientras los ucros estén en Rusia, Rusia tiene vía libre para tomar lo que le salga de las pelotas en Ucrania, como están haciendo en dirección Pokrovsk». La discusión derivó hacia la moral de combate y la falta de voluntarios: «No hay voluntarios para ir a luchar, porque nadie quiere perder su vida por un viejo senil. Por eso tienen que recurrir a mercenarios africanos, cubanos, buriatos y chechenos».
El análisis de
The Objective y las réplicas que generó dejan un panorama sin ganador claro. Unos sostienen que el ejército ruso es una fuerza obsoleta que solo avanza por masa; otros, que esa masa es precisamente su ventaja en una guerra de desgaste. Las cifras de bajas siguen sin cuajar. Y la pregunta de fondo —si Rusia puede ganar o solo resistir— sigue sin respuesta.