El ocaso del Jojo Mantekas: cuando el trol se queda sin audiencia
Hace casi un año, en las profundidades de un foro de bajo tráfico, se gestó una de esas historias de ascenso y caída que solo internet sabe fabricar. Un personaje autoproclamado azote de la moral, conocido como 'Jojo Mantekas', pasó de ser el centro de todas las miradas a convertirse en el chiste recurrente de sus propios verdugos. La sentencia llegó con un epitafio digital: «Cojo Mantecas ha morido. Larga vida a Caca Manteka».
El conflicto, como suele ocurrir en estos ecosistemas, mezclaba egos, acusaciones de usar inteligencia artificial para generar contenido y un desprecio mutuo que solo las trincheras del anonimato pueden permitirse. Mantekas, según describen sus interlocutores, se erigió como juez de lo que se podía o no decir, con un discurso moralista que contrastaba con su propio lenguaje soez. Una contradicción que sus rivales explotaron hasta la saciedad.
La paradoja es que, pese a su supuesta influencia, sus producciones apenas alcanzaban el centenar de visitas, según sus críticos. Usar ChatGPT para mantener un hilo con escaso feedback se convirtió en el argumento principal de su descrédito. «ChatGPT por sí solo no hace nada», le espetaron, acusándole de carecer de personalidad más allá de la corrección automática.
El desenlace, ya sea real o metafórico, lo resumió una intervención: «Vivía de pensionado en Italia hasta que cambió la parka por la Parca». Una broma macabra que, en el argot del foro, sellaba el destino de quien quiso ser faro y acabó siendo espantajo. La pregunta queda en el aire: ¿qué queda de un trol cuando su público se cansa de darle cuerda?