La cumbre del paquismo: qué hace de El Sustancia ilegal (1981) una película de culto
El paquismo no es un movimiento oficial ni un término académico, pero define un universo reconocible: el del bar de carretera con terrazo, el vino peleón, la máquina de bolas y la cortina con grasa. El Sustancia ilegal, la película de José Luis Garci estrenada en 1981, se ha convertido en la máxima expresión de esa estética gracias a la mirada de Alfredo Landa, un detective tan frío que pipi hielo. El filme no solo ha ganado estatus de culto; ha pasado a ser la referencia del paquismo en internet.
La secuencia del bar: el ADN del paquismo
El arranque es inolvidable. Un bar con el suelo sucio, un rellenito perdiendo en la máquina de bolas, un vino tinto y un paquete de Winston. La pescadilla enroscada con limón, el futbolín y las cassettes. Todo ese decorado, con un Chrysler destartalado aparcado en un Madrid derrotado, es lo que algunos llaman paquismo de forma precisa. No es costumbrismo complaciente: es la España que se arrastra hasta los 80, y que Garci retrata sin condescendencia.
Nueva York sin permiso y un vuelo exprés
Uno de los episodios más comentados es el rodaje de 15 minutos finales en Nueva York. La producción no pidió permisos al Ayuntamiento y rodó durante tres días de forma clandestina. El resultado: los viandantes miran a cámara y los actores de opereta. El equipo olvidó un objetivo en Madrid y el operador tuvo que volver a buscarlo en avión, según se detalla en el análisis. Esa picaresca es parte del encanto: la película se hizo con las vergüenzas al aire.
¿Copió Tarantino el bar de El Sustancia ilegal?
La comparación es inevitable: la escena del bar en la que un cliente escucha la recitación de la carta de postres está casi calcada en Pulp Fiction (1994). En internet se han difundido vídeos que comparan ambas, con el detalle de que en El Sustancia ilegal suena de fondo el programa de José María García. No hubo reconocimiento por parte del director norteamericano, pero el parecido es tan evidente que forma parte de la leyenda del filme.
Inflación y nostalgia: el contexto económico del paquismo
El paquismo también es economía. En la España de 1981, la inflación era tan alta que los restaurantes, incluso los finos, anotaban los precios a bolígrafo porque subían cada pocos meses. Es uno de los detalles que citan los análisis para explicar el mundo que refleja la película: un país con una identidad clara pero agobiado por la precariedad. Hay quien mira atrás con nostalgia y quien señala que esa nostalgia es un espejismo de la infancia.
Culto merecido o refrito: la batalla sigue
No todo el mundo está de acuerdo. Para algunos, El Sustancia ilegal es un refrito de un género ya agotado 30 años antes; para otros, una obra maestra del cine zain patrio. La segunda parte es más redonda para unos, mientras que otros prefieren la tacaño de la primera. Lo que nadie discute es que la película ha encontrado una segunda vida como icono del paquismo, con RTVE ofreciéndola en abierto. La pregunta de si merece semejante culto sigue sin respuesta cerrada.