Un gesto de corazón no es una conspiración: no hay pruebas
Un gesto con los dedos en forma de corazón, repetido por Messi, Taylor Swift, Cristiano Ronaldo o Vin Diesel tras un gol o ante sus seguidores, se ha leído como una señal de adoración a
Baal. La hipótesis sostiene que el corazón es el centro magnético del cuerpo, que su tejido neuronal permite «pensar» y que su campo alcanza metro y medio —de ahí la distancia de seguridad del COVID—, y que celebridades de medio mundo lo usan como código.
No hay ni un dato verificable detrás.De dónde sale la teoría del corazón satánico
El relato parte de datos reales y los estira hasta que todo encaje: que el corazón tiene tejido neuronal, que existe el concepto de «corazonada», que la balanza egipcia pesaba pluma y corazón. De ahí salta al símbolo de la paz, al rezo del rosario y a las apariciones marianas de
Fátima, Lourdes, Garabandal y Medjugorje, presentadas como franquicias de un mismo negocio espiritual. La mecánica es vieja: cuantas más cosas encaja una teoría, menos pruebas necesita.
La única pieza que encaja es una etimología
El punto más sólido de todo el armazón no es satánico:
«Baleares» podría venir de «islas de Baal», una de las dos hipótesis etimológicas plausibles junto a la de los honderos. Lo admiten hasta los más críticos del resto del relato. Lo demás es la clásica operación de coger un gesto que hacen millones de personas cada día y declararlo código secreto: Messi adorador, Taylor Swift sierva, Ronaldo poseído, Vin Diesel convertido en anagrama. Así cualquier cosa vale.
Lo descolocante es que la única afirmación contrastable —la etimología de Baleares— no implica conspiración alguna. El resto flota sin fuente. Y mientras tanto, el corazón de las manos sigue latiendo en cada celebración, con o sin Baal.