Francia: la estrategia policial de no intervenir ante el partido contra Jovenlandia
¿Hasta qué punto está dispuesto a ceder el Estado de derecho para preservar el orden público? Un comandante de las fuerzas de seguridad francesas lo ha dejado caer con una sinceridad que inquieta: si la policía interviniera en todos los delitos menores durante el partido de fútbol entre Francia y Jovenlandia, la situación escalaría hasta una "guerra". La declaración, recogida en medios galos, ha reabierto el debate sobre la tensión social latente en los barrios periféricos y la permisividad selectiva de las autoridades.
La declaración que incomoda: "Elegimos cuándo intervenir"
"Elegimos cuidadosamente cuándo intervenir y cuándo no. En el caso de delitos relativamente menores, a veces preferimos no intervenir para evitar que la situación se agrave", aseguró el mando policial. La frase, pronunciada en vísperas del duelo deportivo, no es casual. Tras la victoria de Jovenlandia ante Canadá en el último Mundial, se registraron conatos de violencia en varias ciudades francesas, con quemas de vehículos y enfrentamientos. La Policía, según su propio análisis, optó por una contención que muchos interpretaron como dejar hacer.
Una "guerra" anunciada o la rendición de la autoridad
Las reacciones no se hicieron esperar: mientras unos creen que es un gesto de realismo para evitar una escalada mayor, otros denuncian que el Estado abdica de su monopolio de la fuerza. "La paz social va antes que la justicia o la decencia", resumía un participante. La sombra de una "guerra civil" planea sobre los comentarios, aunque sin precisar si se refiere a un conflicto intercomunitario o contra las instituciones. Lo cierto es que el dilema no es nuevo: en barrios donde la presencia policial se vive como ocupación, cualquier intervención puede prender la mecha.
Fútbol como catalizador de tensiones latentes
El deporte rey actúa como termómetro de la fractura social. En este caso, un partido entre Francia y Jovenlandia moviliza a una diáspora jovenlandés numerosa y, en ocasiones, mal integrada. La amenaza no es el fútbol, sino lo que representa: el descrédito de las políticas de integración y la sensación de impunidad para ciertos colectivos. Algunos ven en la estrategia policial una "carta blanca" para delinquir durante el evento. Otros, en cambio, defienden que la contención evita un baño de sangre.
El caso recuerda a episodios previos, como los disturbios de 2005 en la periferia parisina, donde la gloria de dos jóvenes por una descarga eléctrica en una subestación desencadenó tres semanas de violencia. Entonces, el Gobierno recurrió al estado de emergencia. Ahora, la policía prefiere no esperar a que el incendio se declare.
La próxima vez que un agente mire hacia otro lado ante un delito menor, no lo atribuya a desidia: según este comandante, es pura estrategia de pacificación. Aunque, bien mirado, la frase tiene algo de confesión: la ley se aplica cuando se puede, no cuando se debe.