Ataque en Belfast: la víctima ayudó a su agresor y perdió un ojo
El chico de Belfast no ha muerto. Al menos, según los datos que empiezan a circular, Stephen Ogilvy, el hombre agredido en la ciudad norirlandesa, está vivo, aunque grave tras perder un ojo. La confusión inicial —alimentada por la mezcla de dos casos distintos— ha sembrado el caos informativo. La víctima, según varias fuentes, había estado ayudando a su asesino a mudarse horas antes del ataque.
Cría cuervos y te sacarán los ojos
La expresión se repite en las conversaciones: la generosidad del agredido fue respondida con una violencia extrema. El agresor, un hombre de raza negra, intentó arrancarle los ojos a su benefactor en lo que algunos califican como «ritual voodoo». La brutalidad del hecho ha desatado una oleada de indignación y llamados a la expulsión masiva de inmigrantes.
Dos casos, una confusión interesada
Paralelamente, ha circulado la noticia de un joven de 18 años, Henry Nowak, también agredido en circunstancias similares. Las imágenes se han mezclado, generando dudas sobre la edad real de la víctima de Belfast —40 o 44 años, según las fuentes— y alimentando acusaciones de manipulación. Los más escépticos señalan que esta confusión solo beneficia a quienes quieren restar credibilidad al incidente original.
El debate, lejos de calmarse, se ha trasladado a las redes sociales, donde se cruzan acusaciones de racismo con exigencias de mano dura. Mientras las autoridades guardan silencio, la tensión en Belfast no hace más que crecer. Lo peor, probablemente, está por llegar.
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