El CGPJ se reúne en domingo para decidir si expedienta al juez Peinado
¿Se reúne el CGPJ un domingo por una urgencia procesal o por una urgencia política? La pregunta flota en el ambiente judicial tras conocerse que la presidenta del Consejo General del Poder Judicial, Isabel Perelló, ha convocado a la Comisión Permanente a las 10:00 de un domingo para debatir la apertura de un expediente disciplinario al juez Juan Carlos Peinado.
El origen del terremoto: el auto en el que Peinado envía a juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente Pedro Sánchez, por presuntos delitos de corrupción. En el escrito, el juez no solo detalla indicios que califica de «apabullantes», sino que va más allá: sugiere que los escoltas de la imputada podrían ayudarla en una eventual fuga y, como consecuencia, le retira el pasaporte. Una afirmación que ha sido interpretada como una desconfianza explícita hacia las fuerzas de seguridad del Estado.
La reacción del órgano de gobierno de los jueces no se ha hecho esperar. Perelló planteó el domingo abordar si esas menciones justifican abrir un expediente a Peinado, en una reunión telemática de la Comisión Permanente que ha encendido todas las alarmas. La celeridad del CGPJ contrasta con la lentitud que denuncian muchos ciudadanos en causas ordinarias, lo que ha alimentado las suspicacias sobre una posible injerencia política.
¿Un juez que se pasa o un juez que dice lo que otros callan?
Las corrientes de análisis se dividen. Por un lado, quienes sostienen que Peinado ha incurrido en una temeridad al acusar sin pruebas a los cuerpos de seguridad, dañando la credibilidad del sistema judicial. Para ellos, el expediente es una medida necesaria para preservar la imagen de la justicia. Por otro lado, está la corriente que ve en esta convocatoria exprés una maniobra de presión del ejecutivo contra un juez incómodo. El recuerdo de la fuga de Puigdemont, supuestamente con ayuda de altos mandos policiales, planea como un fantasma: si ocurrió una vez, ¿por qué no iba a repetirse? «La desconfianza se la ha ganado el cuerpo a pulso», se argumenta.
El debate sube de tono cuando se mencionan otros casos: la UCO registrando la dirección de la Guardia Civil por presuntas cloacas, o la entrega de teléfonos irrastreables a ex altos cargos. Para una parte del análisis, el juez no estaría señalando a los escoltas rasos, sino a sus mandos, y la retirada del pasaporte sería una medida preventiva legítima.
Un domingo que huele a tormenta
Lo que parece claro es que la reunión del domingo no tiene precedentes recientes por su urgencia. La decisión que se tome el lunes —abrir o no expediente— marcará un antes y un después. Si se archiva, el CGPJ habrá dado un golpe de efecto sin consecuencias; si se abre, el juez Peinado se enfrenta a un proceso que podría costarle la carrera a las puertas de su jubilación.
Y mientras los tribunales debaten sobre la rapidez de la justicia, el ciudadano común sigue esperando años por una sentencia. Pero claro, la justicia debe ser rápida… para quienes saben mover los hilos adecuados.