Nature alerta: los modelos climáticos que mueven la agenda verde tienen fallos graves
La prestigiosa revista Nature ha puesto en duda la fiabilidad de los modelos climáticos que sirven de base para las decisiones políticas. El anuncio, recogido por Libertad Digital, no es un ataque aislado: se suma a las críticas de científicos como el premio Nobel de Física John Clauser, que califica el calentamiento global de "fabricación total de periodistas sensacionalistas y políticos deshonestos". La narrativa climática oficial, que lleva décadas marcando la política energética mundial, empieza a mostrar grietas profundas.
El Nobel que cuestiona el dogma
John Clauser, galardonado con el Nobel de Física, sostiene que la influencia del CO₂ ha sido sobredimensionada. Sus declaraciones le han costado la cancelación de una conferencia en el Fondo Monetario Internacional en 2023. Un caso que ilustra la escasa tolerancia al disenso científico, impropia del método científico. Por su parte, el climatólogo Roy Spencer, que mide temperaturas por satélite, atribuye el pico de 2024 a la erupción del volcán Hunga Tonga, no al CO₂. Mientras, los datos de campo no acompañan: el mar no ha subido un milímetro desde que empezó la alarma en la Cumbre de la Tierra de 1992, según algunos análisis que citan el caso de Tuvalu, donde las previsiones de inundación catastrófica no se cumplen.
El coste económico de la fe climática
La crisis climática tiene un precio, y no solo en impuestos. La eficiencia de las renovables, especialmente el almacenamiento en baterías, sigue siendo un problema no resuelto. Un panel solar medio no supera el 20% de eficiencia y necesita baterías cuya vida útil y rendimiento dejan mucho que desear, como cualquiera con un móvil ha comprobado. Mientras, India sostiene el 75% de su red eléctrica quemando carbón, y Europa se convierte en un "psiquiátrico del mundo" que destruye su industria automotriz mientras sigue generando toneladas de plástico. La paradoja es que, al mismo tiempo que se imponen nuevos impuestos al reciclaje, se multiplican los residuos.
¿Hacia un replanteamiento forzado?
Si Nature admite fallos, el pilar científico de la agenda climática se tambalea. Pero no se esperan cambios inmediatos: los intereses creados —políticos, empresariales y mediáticos— tienen demasiado invertido en el relato. La pregunta es cuánto tiempo podrán sostenerlo antes de que la realidad económica y las evidencias científicas acaben imponiéndose. Por ahora, el escepticismo crece entre quienes ven que, después de tres décadas de profecías, el clima sigue su curso y las facturas energéticas se disparan.