El Chapero deja a Bego entre las rocas: ¿traicionará a Ceuta?
El Chapero ha dejado atrás a Bego atascada entre rocas sin mirarla. El gesto, aunque sea una anécdota, revuelve uno de los miedos irresueltos en Ceuta: la lealtad del dirigente. La comparación con el pueblo saharaui es inmediata.
Las imágenes descritas no eran de peligro: diez policías en tierra y una lancha de la Guardia Civil en el mar observaban. Begoña no corría riesgo. Pero el abandono no es físico, es político. La tensión añadida de la hija del Chapero con la prensa y el servicio acabó de enrarecer un episodio que algunos despachan con ironía.
Quienes defienden al Chapero recuerdan que él está bien y que, si necesitara ayuda, la pediría. El sarcasmo no tapa el fondo: si ya se dio la espalda al Sáhara, no hay razón objetiva para creer que Ceuta vaya a ser distinta. La duda no es sobre la seguridad de Bego, sino sobre la palabra del poderoso.
El incidente queda ahí, sin desenlace. Pero para una ciudad que negocia su modelo económico y su estatus, la señal es clara: quien no mira atrás cuando alguien se queda entre las rocas, difícilmente mirará por ti cuando llegue el momento de pagar el precio. La previsión, con reservas: si la desconfianza se sostiene, Ceuta podría empezar a buscar interlocutores que no abandonen a la primera.