El Banco de España limita al 3% la rentabilidad de los depósitos
Según la información que abre el debate, desde el 1 de enero de 2013 el precio del dinero ajeno en España no lo fijan los bancos. Una directriz de obligado cumplimiento limita al
3% TAE la rentabilidad de todos los depósitos, y las entidades que se salgan del guion serán penalizadas en su
Core Capital. Lo que se presenta como advertencia funciona igual que una orden.
La medida alcanza a los depósitos ya existentes, no solo a los nuevos, y el supervisor la ha ido endureciendo. Para el ahorrador de a pie el efecto es inmediato: el depósito deja de ser un instrumento para batir a la inflación y se convierte en el sitio donde se pierde menos.
Qué prohíbe exactamente la directriz del Banco de España
Tres detalles pesan más que el titular. Primero, es de obligado cumplimiento, con penalización en capital para quien no la respete. Segundo, se aplica con retroactividad de facto: afecta a
todos los depósitos desde el 1 de enero de 2013. Tercero, no distingue por producto, porque, según lo señalado en el hilo, la limitación se extendió después a pagarés, bonos y cuentas de ahorro.
El resultado es una competencia truncada. Si dos entidades no pueden pelear por el mismo cliente subiendo el tipo, la única batalla que queda es la del folleto. Y quien busca remuneración solo tiene una puerta: la salida.
¿Por qué el Banco de España limita el interés de los depósitos?
La justificación que se apunta en el hilo tiene su lógica y conviene exponerla sin caricatura. La escalada de remuneraciones estaba arrasando el margen de intermediación de varias entidades y las llevaba a situaciones de riesgo. De no frenarse, el Estado se habría visto obligado a gestionar una nueva inyección de dinero público, y pedir más dinero a Europa equivalía a cruzar el umbral del rescate total.
Para evitar que los más fuertes, Santander y BBVA, sacaran ventaja de la tesitura, el supervisor cortó por lo sano metiendo a todos en el mismo saco. Junto al riesgo sistémico, cercenó también la competencia del sector.
El otro lado del argumento lo resumió otro participante: los bancos obtienen liquidez al
0% del BCE y colocaban el dinero del ahorrador a tipos como el 4%.
La vía de escape: entidades extranjeras e inversión fuera de España
La directriz tendría una grieta, según los participantes:
los bancos extranjeros no se ven afectados, igual que ocurrió con la ley de Salgado. Ahí está la rendija. Trasladar el ahorro a filiales o entidades de otros países deja al depositante fuera del tope, y la consigna que circula es simple: si quieres que la norma fracase, mueve tu dinero fuera.
Hay quien asegura haberlo hecho antes de que la norma llegara. Cuentas en bancos polacos en zlotys, con depósitos remunerados al 6,50% y cuentas de ahorro al 5,50% o al 7% a un año, funcionan, según su relato, como contraejemplo: el mismo dinero, la misma persona y el doble de rendimiento por cruzar una frontera. Centroeuropa aparece así como destino de un capital que en España ya no tiene a dónde ir.
Once entidades ya han recortado sus ofertas
La presión ha dado resultados en semanas. Un total de
once entidades han bajado la rentabilidad de sus depósitos o cuentas tras la advertencia del Banco de España: Santander, Sabadell, Activobank, Bancopopular-e, Oficinadirecta.com, Deutsche Bank, iBanesto.com, Banesto, CatalunyaCaixa, Cajasiete y Novagalicia Banco. En varios casos el recorte se disfraza de fin de comercialización del producto.
Para quien ya tenía el dinero colocado a un tipo alto, la jugada tiene fecha de caducidad: el capital sigue remunerado hasta el vencimiento del contrato y después entra en la nueva normalidad. Ahí se verá si el goteo se convierte en estampida.
Bancolchón, oro o bolsa: el menú del ahorrador sin depósitos
Sin depósitos competitivos, la conversación deriva hacia alternativas. El colchón de casa, la plata, el oro físico, el
value investing o la bolsa son los refugios que más se citan; el argumento de comprar oro es doble, porque protege de la erosión y no financia deuda pública. Ninguna de esas opciones es para principiantes, y ahí asoma el problema de fondo: la educación financiera.
La mayoría no compara rentabilidades, deja el dinero quieto o simplemente no lo tiene. Y quien ahorra percibe que acaban de cargarse la opción más simple y segura que existía. Para un ahorrador sin conocimiento de mercados, la decisión real es entre un 3% y nada. Sobre el debate planea además un cálculo que circula en el hilo:
800.000 millones de deuda repartidos entre 47 millones de habitantes salen a 17.000 euros por cabeza, unos 70.000 euros por familia de cuatro miembros.
¿Cuánto tiempo aguanta un sistema que castiga al que ahorra?