El Barcelona ya no tiene rival en la liga: un paseo de 1.195 millones
¿Se puede dar por ganada una liga en septiembre? Buena parte de la afición contesta que sí, y no precisamente los culés. El Barcelona ha arrancado la temporada 2026-27 con un ritmo que, a juicio de la mayoría, deja el título casi decidido antes de Navidad. La pregunta de fondo no es si el equipo juega bien. Es si alguien puede competir contra él.
La brecha de presupuesto: 1.195 millones frente a 60
El FC Barcelona maneja un presupuesto de ingresos de explotación de 1.195 millones de euros para la temporada 2026-27. El Real Racing Club, cerca de 60 millones. Un factor de casi 20 a 1. Cuando la diferencia de recursos es de ese orden, la competición deja de medirse en el campo y empieza a medirse en el despacho.
De ahí salen las propuestas más repetidas: limitar por ley las diferencias económicas entre clubes y aplicar una tasa fuerte a los más ricos para financiar fichajes en los modestos. Suena razonable hasta que se recuerda que Barcelona y Madrid son, precisamente, el producto que la liga vende al mundo.
Hay un matiz que los propios seguidores del Barça airean: el equipo alinea a siete, ocho o nueve españoles por partido, muchos de ellos canteranos, con un sistema arriesgado. El mérito deportivo existe. El problema es que el mérito, por sí solo, no explica una liga entera.
¿Es un problema solo de la liga española?
No. El Bayern de Múnich ha ganado doce de las últimas trece Bundesligas, con una única excepción del Leverkusen. La Juventus encadenó nueve títulos de Serie A seguidos. En Francia manda el PSG y en Portugal el campeonato se reparte entre tres clubes. Solo la Premier se libra del diagnóstico, y aun así se discute si su nivel ha caído.
El contraargumento es que el caso español tampoco es nuevo: el título lleva una década sin salir de Barcelona o Madrid, salvo algún año del Atlético. Hay quien lo compara directamente con la liga escocesa, donde dos equipos se reparten todo desde hace décadas. La consecuencia práctica es la misma: los aficionados empiezan a mirar antes la Copa y la Champions, competiciones de eliminatoria, que la liga regular.
El negocio del Barça-Madrid y el resto como comparsa
Aquí el análisis se vuelve incómodo. La liga vive del clásico: es lo que se ve en todo el mundo y lo que deja dinero. El resto de equipos funcionan como comparsa necesaria, sin audiencia fuera de su ciudad. Cualquier reforma que reduzca esa brecha choca contra el modelo de negocio que sostiene el campeonato, y por eso las propuestas de reparto se quedan siempre a medio camino.
La discusión sobre la Superliga europea entra en ese mismo terreno. Para unos, rompería el ecosistema y entregaría el fútbol a los fondos de Estados Unidos y Arabia. Para otros, la UEFA pierde cuota si el pastel se reparte fuera de su control. Lo único claro es que nadie discute la causa: demasiado dinero concentrado en muy pocas manos.
Con estos números, lo raro no es que el Barcelona gane la liga otra vez. Lo raro es que a alguien le queden ganas de pagar por ver una carrera con la meta adelantada.