El cartel de El nombre de la rosa que parece una comedia de instituto
Hay un cartel en el que Sean Connery mira de reojo con media sonrisa, un individuo con un caldero asoma por la esquina inferior y una pareja de adolescentes se mira como si aquello fuera una comedia romántica de instituto. Es la ilustración con la que se vendió «El nombre de la rosa», la adaptación del superventas de Eco con Connery de fraile investigador y Ron Perlman en el reparto. Vista hoy, la pieza recuerda más al cartel de un videojuego de aventuras que al de un thriller de monasterio.
Qué elementos del cartel no encajan con la película
El problema no es solo estético. La ilustración amontona caballeros listos para presentar batalla, secundarios variopintos y una pareja juvenil que parecen salidos de otro género. La crítica recurrente es dónde estaba el diseñador al aprobar el boceto y si alguien había visto el metraje antes de dibujar la escena.
El oficio del dibujo a mano alzada
La defensa llega por otro lado. Se sostiene que lo pintaba un ilustrador a mano, en una tarde, y que contaba con licencia para inventar una pose o situación que no aparece en la película: era parte del proceso creativo. Frente a eso pesa la queja de que hoy, sin una herramienta automática, nadie se atreve a dibujar nada.
El dato que descoloca, según sostiene quien la defiende: el cartel podrá ser flojo, pero la película fue una de las más financiadas en la historia de los cines de Europa.