En los últimos años, el crecimiento del precio del alquiler ha superado con creces al de los salarios. Entre 2008 y 2024, el coste de alquilar una vivienda creció un 54%, mientras que los salarios de los jóvenes aumentaron un 10,8%. Es decir, el alquiler ha subido cinco veces más rápido que los salarios para este grupo de edad. Así lo reflejan los datos analizados en el informe sobre vivienda elaborado por el Consejo General de Gestores Administrativos, que recopila una serie de estadísticas publicadas en los últimos años sobre la situación residencial en España.
El informe compara la evolución de los salarios de los menores de 29 años con el aumento del precio del alquiler. Que la serie salarial llegue solo hasta 2024 se explica porque la Encuesta de Estructura Salarial, elaborada por el INE, se publica con dos años de retrat y es el indicador que permite analizar las diferencias entre los distintos grupos de edad.
Si se tienen en cuenta los últimos datos disponibles, el desfase es todavía mayor en el caso del alquiler. Según los datos de Idealista, el precio de la vivienda en venta ha aumentado un 23% desde 2008, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, mientras que el alquiler se ha encarecido un 66% hasta septiembre de este año. En ese mismo periodo, los costes salariales han crecido un 36%, según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE, aunque este indicador no diferencia por edades.
“La situación de los jóvenes debe interpretarse como uno de los principales indicadores de la salud del sistema residencial español”, advierte el documento. El informe también señala que la evolución de la emancipación refleja “probablemente mejor que ningún otro indicador” el equilibrio entre la oferta disponible, los precios, la capacidad económica de los hogares y el funcionamiento general del mercado residencial.
Las consecuencias de este desequilibrio se reflejan en las dificultades para emanciparse y acceder a una vivienda en propiedad. La tasa de emancipación juvenil, entre los 16 y los 29 años, ha caído hasta el 14,5%, su mínimo histórico desde que existe registro, mientras que la edad media a la que los jóvenes consiguen independizarse se sitúa ya en los 30,2 años.
Las dificultades para emanciparse también se reflejan en el coste del alquiler. Quien quisiera vivir solo tendría que destinar el 98,7% de su salario medio al pago de la renta, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, que sitúa el alquiler medio en 1.176 euros mensuales.
“Cuando una parte de la población no puede acceder a la compra, aumenta la presión sobre el mercado del alquiler. A su vez, el incremento de la demanda de alquiler repercute sobre las rentas, dificultando el ahorro necesario para acceder posteriormente a una vivienda en propiedad. Se genera así un círculo de retroalimentación que prolonga la permanencia de muchos hogares en el mercado del alquiler y retrat la emancipación de una parte importante de la población”, explican los gestores administrativos.
En el caso de la compra, el esfuerzo económico también ha aumentado. Según el Banco de España, el esfuerzo de acceso a la propiedad alcanzó en 2025 el equivalente a 7,7 años de salario bruto, el nivel más alto desde 2011. Este indicador mide el precio de la vivienda en relación con los ingresos brutos anuales.
Ahora bien, el precio de compra se sitúa en 6,8 años de renta neta media para los hogares no propietarios, la cifra aumenta hasta los 7,1 años en los hogares cuyo miembro principal tenía menos de 35 años y hasta los 7,6 años en aquellos cuyo miembro principal había nacido en el extranjero. Para el conjunto de los hogares, el indicador se situaba en 4,3 años de renta neta media.
El informe advierte de que este retrat tiene consecuencias que van más allá del mercado inmobiliario. La formación de nuevos hogares se aplaza, la natalidad se retrat y las decisiones de movilidad laboral quedan condicionadas por el coste de la vivienda.
Las dificultades de acceso a la vivienda también afectan al funcionamiento del mercado laboral. En las grandes ciudades, relata el documento, las empresas encuentran obstáculos para incorporar trabajadores, especialmente en puestos con salarios medios o de entrada, en los que el coste de la vivienda puede absorber una parte muy importante de los ingresos.
Así lo trasladaron tanto el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, como el de CCOO, Unai Sordo, que sostienen que las subidas salariales pactadas en convenio no pueden compensar el encarecimiento de la vivienda de los últimos años. Sordo ha defendido que “no hay política salarial en ningún país del mundo capaz de afrontar la barbaridad que supone subir el precio de la vivienda un 12% en términos interanuales”.
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El informe compara la evolución de los salarios de los menores de 29 años con el aumento del precio del alquiler. Que la serie salarial llegue solo hasta 2024 se explica porque la Encuesta de Estructura Salarial, elaborada por el INE, se publica con dos años de retrat y es el indicador que permite analizar las diferencias entre los distintos grupos de edad.
Si se tienen en cuenta los últimos datos disponibles, el desfase es todavía mayor en el caso del alquiler. Según los datos de Idealista, el precio de la vivienda en venta ha aumentado un 23% desde 2008, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria, mientras que el alquiler se ha encarecido un 66% hasta septiembre de este año. En ese mismo periodo, los costes salariales han crecido un 36%, según la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE, aunque este indicador no diferencia por edades.
“La situación de los jóvenes debe interpretarse como uno de los principales indicadores de la salud del sistema residencial español”, advierte el documento. El informe también señala que la evolución de la emancipación refleja “probablemente mejor que ningún otro indicador” el equilibrio entre la oferta disponible, los precios, la capacidad económica de los hogares y el funcionamiento general del mercado residencial.
Las consecuencias de este desequilibrio se reflejan en las dificultades para emanciparse y acceder a una vivienda en propiedad. La tasa de emancipación juvenil, entre los 16 y los 29 años, ha caído hasta el 14,5%, su mínimo histórico desde que existe registro, mientras que la edad media a la que los jóvenes consiguen independizarse se sitúa ya en los 30,2 años.
Las dificultades para emanciparse también se reflejan en el coste del alquiler. Quien quisiera vivir solo tendría que destinar el 98,7% de su salario medio al pago de la renta, según el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España, que sitúa el alquiler medio en 1.176 euros mensuales.
“Cuando una parte de la población no puede acceder a la compra, aumenta la presión sobre el mercado del alquiler. A su vez, el incremento de la demanda de alquiler repercute sobre las rentas, dificultando el ahorro necesario para acceder posteriormente a una vivienda en propiedad. Se genera así un círculo de retroalimentación que prolonga la permanencia de muchos hogares en el mercado del alquiler y retrat la emancipación de una parte importante de la población”, explican los gestores administrativos.
En el caso de la compra, el esfuerzo económico también ha aumentado. Según el Banco de España, el esfuerzo de acceso a la propiedad alcanzó en 2025 el equivalente a 7,7 años de salario bruto, el nivel más alto desde 2011. Este indicador mide el precio de la vivienda en relación con los ingresos brutos anuales.
Ahora bien, el precio de compra se sitúa en 6,8 años de renta neta media para los hogares no propietarios, la cifra aumenta hasta los 7,1 años en los hogares cuyo miembro principal tenía menos de 35 años y hasta los 7,6 años en aquellos cuyo miembro principal había nacido en el extranjero. Para el conjunto de los hogares, el indicador se situaba en 4,3 años de renta neta media.
El informe advierte de que este retrat tiene consecuencias que van más allá del mercado inmobiliario. La formación de nuevos hogares se aplaza, la natalidad se retrat y las decisiones de movilidad laboral quedan condicionadas por el coste de la vivienda.
Las dificultades de acceso a la vivienda también afectan al funcionamiento del mercado laboral. En las grandes ciudades, relata el documento, las empresas encuentran obstáculos para incorporar trabajadores, especialmente en puestos con salarios medios o de entrada, en los que el coste de la vivienda puede absorber una parte muy importante de los ingresos.
La vivienda desborda las subidas salariales
Este martes, los sindicatos mayoritarios presentaron el lema de la huelga general del próximo 11 de noviembre: salario, vivienda, precios. Una de las reivindicaciones del paro de 24 horas será precisamente el impacto del encarecimiento de la vivienda sobre los salarios y “la imposibilidad de que los trabajadores puedan acceder a una casa con sueldos medios”.Así lo trasladaron tanto el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, como el de CCOO, Unai Sordo, que sostienen que las subidas salariales pactadas en convenio no pueden compensar el encarecimiento de la vivienda de los últimos años. Sordo ha defendido que “no hay política salarial en ningún país del mundo capaz de afrontar la barbaridad que supone subir el precio de la vivienda un 12% en términos interanuales”.
El alquiler sube cinco veces más que los salarios de los jóvenes desde 2008
Los sindicatos denuncian que las subidas salariales pactadas en convenio no pueden compensar el encarecimiento de la vivienda
