Por lo que parece, aquí tener cuerpo grande solo te asegura más zonas donde recibir impactos, o llevarte una fuerte lluvia de golpes con una barra de acero, acompañada de una mano suelta y dispuesta a dar manos, la carne grande se queda laxa.
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Te llega uno más pequeño, pero con más mala intención, muy probablemente del equipo del insti en sus tiempos, y te saca un rabazo de cincuenta centímetros de acero templado con el que acompañar unas fuertes descargas de ego desmedido.
El grande debería haber corrido para que la humillación hubiera sido más cómoda, ha quedado a merced del destino y más de algún local se estaba partiendo de risa de la situación.
Aquí ser valiente o no serlo es bastante irrelevante y ser grande no va unido a tener una buena o masiva estructura, va más bien de estrategia.
Quizá el grande es posible que la próxima vez sí vaya más preparado.
Y sí, como muchos nos temíamos
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todas las chicas asiáticas en un perímetro de medio km a ochocientos metros a la redonda han sentido el impacto como una onda de choque, un evento de altas frecuencias que las ha desorientado tras la deflagración, una estampida inesperada en la sabana, de manera inexplicable estaban todas mirando hacia ese lado en ese momento, como cuando se siente el frío de que algo está pasando, hay una que incluso se implica de manera directa aprovechando cualquier excusa para poner sus garras encima.
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no pudiendo aguantar la situación de alfa ultraagresivo sin explicación, rodeándolo además otro individuo más betazo aunque sintiéndose agrandado por la situación, y no con menos mala intención, todo hay que decirlo, y un hechicero que conducía el vehículo probablemente y la situación cuando al alfa del grupo se le va la pinza, que debe ser a menudo.
con un comando de tres beodos marrulleros o quizá mafiosos, poco puede hacer el hodor de nuestros días del Sudeste asiático.
dep hodor.