El 11M, ¿una deuda pendiente del PSOE con Marruecos?
El 11M no se cerró en los tribunales: para una parte del análisis económico, sigue siendo la factura impagada de la relación entre el PSOE y Marruecos. No hay prueba concluyente, pero la teoría se alimenta de décadas de vínculos opacos.
El argumento central es sencillo: si el partido que gobernaba en 2004 acumulaba obligaciones con el Majzén desde los años 80, el atentado cabría interpretarse como un recordatorio de esa deuda. En esa línea se citan viejas relaciones personales: Felipe González y Hassan II compartían veraneos, y la cesión de un palacete en Tánger aparece en todas las versiones de la historia.
La economía de los favores
Quienes rebajan la teoría apuntan a motivos más prosaicos: contrabando, drogas o negocios sin catalogar. El “caso Epstein a la española” que algunos mencionan sugiere que la trama sería de influencias y chantaje, no de ajuste de cuentas terrorista. Pero en el terreno económico, la diferencia importa poco: de lo que se habla es de una red de pagos y contraprestaciones que cruza dos países.
A corto plazo, ninguna investigación nueva parece capaz de despejar la duda. Lo único seguro es que el 11M volverá a usarse como palanca contra el relato oficial cada vez que reaparezca un episodio de corrupción con Marruecos.