La factura de la independencia americana que nadie cobra
Una factura con más de dos siglos de antigüedad, por importe de 12 billones, es lo que algunos reclaman a Estados Unidos. La ayuda de España a la intendencia de las trece colonias durante su guerra de independencia, junto con la compra de Florida y la cesión de Puerto Rico, forman un rosario de agravios que periódicamente resucita. La pregunta es si existe un título legal para exigir ese dinero.
Ahí las posturas chocan. Los más escépticos recuerdan que España no reconoció oficialmente a los Estados Unidos hasta el final del conflicto. No hay contrato de préstamo, ni firmas, ni condiciones de devolución. Financiar a la intendencia colonial, aunque fuera por interés geoestratégico, no crea una obligación jurídica internacional. A favor de la reclamación se sostiene que la deuda moral no prescribe y que tarde o temprano pasarán por caja, sobre todo si el dólar pierde la confianza que aún conserva.
El asunto tampoco es ajeno a la política actual. Que Washington recurra al reconocimiento del sultán de Marruecos como primer valedor de la independencia americana, mientras ignora el apoyo español, añade sal a la herida. No es que 12 billones vayan a cobrarse mañana. Pero la historia, como las hipotecas, también deja letras que alguien apunta.