Trump firma un cese al fuego con Irán: capitulación o pausa táctica
La guerra entre Estados Unidos e Irán se apaga con un acuerdo que huele a derrota estadounidense. Según un Memorando de Entendimiento filtrado, Washington y Teherán acuerdan el fin inmediato y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, y se comprometen a no reiniciar hostilidades. La integridad territorial libanesa queda garantizada. El texto, que circula como borrador, no menciona las condiciones de retirada de las fuerzas estadounidenses, pero deja claro que Irán no cede en sus exigencias de soberanía.
El contexto ayuda a entender el desenlace. En marzo, Irán destruyó casi el 20% de la capacidad de producción de gas licuado de Qatar —según fuentes citadas por la BBC— en respuesta a un ataque israelí contra su mayor yacimiento de gas. Qatar, aliado clave de EE.UU., sufrirá años para reparar el daño. Los países del Golfo, presas del pánico, habrían presionado a Trump para evitar una escalada que amenazara su industria energética.
Las elecciones de medio mandato (midterms) también pesaron. Con la guerra alargándose sin una victoria clara, Trump sabía que no podría liquidar el conflicto antes de los comicios. La amenaza de una derrota electoral le obligó a tragarse sus bravatas. Hace apenas semanas afirmaba haber aniquilado todos los misiles iraníes; ahora reconoce que a Teherán le queda entre un 20% y un 30% de su arsenal.
El acuerdo deja a Israel en una posición incómoda. Tel Aviv no está incluido en el memorando y mantiene sus bombardeos sobre Líbano y Gaza. La pregunta que queda abierta: ¿es esta una desescalada temporal o el principio del fin de la influencia estadounidense en Oriente Medio?