Dos mujeres rusas entran en éxtasis al llenar 30 litros de gasolina
Desde que comenzó la guerra en Ucrania en febrero de 2022, la propaganda prorrusa auguraba un colapso energético en Europa. Dos años después, la realidad ha dado la vuelta al pronóstico: son los propios rusos quienes celebran como una hazaña llenar 30 litros de combustible. Imágenes difundidas en redes muestran a dos mujeres visiblemente exaltadas tras lograr esa cantidad, una escena que ilustra la escasez que empieza a golpear a la población rusa.
Sanciones que aprietan: el combustible escasea en Rusia
Las sanciones occidentales, lejos de colapsar a Europa, están haciendo mella en el suministro interno ruso. Mientras los líderes europeos diversificaron fuentes y almacenaron reservas, Rusia enfrenta restricciones a la exportación de petróleo y derivados, lo que ha provocado subidas de precios y racionamiento de facto. La anécdota de las 30 litros no es un caso aislado: refleja una tensión creciente en las gasolineras del país.
Del «os quedáis sin gasolina» a la realidad rusa
Quienes en 2022 auguraban un invierno helado para los europeos ven ahora cómo su propio país sufre la misma crisis. El contraste es brutal: las largas colas en las estaciones de servicio rusas se han convertido en una imagen cotidiana, mientras que en España o Alemania la gasolina, aunque cara, fluye sin interrupciones. La ironía no escapa a nadie: el discurso de autosuficiencia energética rusa se desmorona.
¿Coches eléctricos en Rusia? Más chinos que Teslas
En medio de la escasez de combustible, algunos ciudadanos miran hacia la electrificación, pero con matices. En las grandes ciudades rusas se ven ya algunos vehículos eléctricos, aunque la mayoría son de fabricación china, no Tesla. La penetración sigue siendo baja y la infraestructura de recarga, casi testimonial. Aun así, el dato sugiere que la crisis de gasolina podría acelerar una transición que hasta ahora era marginal.
Con estos mimbres, la celebración por 30 litros de gasolina adquiere un tinte amargo. Lo que para cualquier conductor europeo es una rutina —llenar el depósito—, en Rusia se ha convertido en un motivo de alegría. La historia da sus vueltas, y no siempre hacia donde los propagandistas anticipaban.