Dios no está con los poderosos y con los que los defienden, ni con los ricos, ni con los burgueses, ni con los rentistas y patrones, ni con la casta política ni con la Iglesia católica.
Dios está en el despertar de la conciencia de los oprimidos, de los sufridos [...].
Un Dios que habla de esperanza, pero también de fuego y purificación del mundo.
Dios está en el despertar de la conciencia de los oprimidos, de los sufridos [...].
Un Dios que habla de esperanza, pero también de fuego y purificación del mundo.