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EJECUCIONES Y ASESINATOS EN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
Ángel Manuel González Fernández
Desde mediados de julio de 1936 la Internacional Comunista estaba haciendo campaña en favor del Frente Popular, y con el llamamiento que hizo a todos los países en septiembre de 1936 pidiendo voluntarios con experiencia militar para guerrear en España, dio comienzo en París el reclutamiento dirigido por el Partido Comunista Francés y André Marty como organizador, y el Partido Comunista Italiano en el exilio y Luigi Longo como su máximo responsable.
El 80% de los que acudieron a la llamada eran militantes y simpatizantes comunistas, el resto lo completaban idealistas de izquierdas, antifascistas, exiliados, emigrantes, desempleados y algunos aventureros.
El cuartel general y la base de entrenamiento de las Brigadas en España estaba en Albacete. En octubre de 1936 llegaron los primeros brigadistas, y lo primero que hicieron los organizadores fue inscribirles por nacionalidades y no por su procedencia, por eso no coincide el total de los brigadistas que se guarda en los archivos de Moscú con los totales de los estudios realizados en los países con alta emigración; así por ejemplo, de Francia, de los Estados Unidos y del Canadá llegaron un gran número de emigrantes de otros países, y desde Suiza se incorporaron también emigrantes alemanes e italianos.
Informe alto secreto con fecha 3 de enero de 1937 elaborado por el “Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército Rojo, comandante S. P. Uritski”, después de mantener una larga conversación con el corresponsal estadounidense y prosoviético Louis Fischer: “Pero al reclutar a gente para las columnas cometimos dos errores. El primero: tenemos alrededor de un 80 por ciento de comunistas. Es una proporción demasiado elevada. Deberíamos apostar por el reclutamiento de socialistas, simples trabajadores antifascistas, y todos los que lleguen, por supuesto, si es gente de probado valor. Segundo error: el 70 por ciento de los internacionales son franceses y belgas. Eso significa que el comité que se encarga de esa cuestión en París trabajó allí donde era fácil conseguir gente.
Sin embargo, en la URSS, hay ahora otra posibilidad: forasteros extranjeros con pasaportes extranjeros. Tampoco es un secreto para nadie que están desmoralizados y que su vida no es muy cómoda. Sería bueno para ambas partes que fueran a España. Y hay que acelerarlo”: Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Barcelona, 2002, pp. 151 y 152, 161 a 163.
Sobre los últimos párrafos de ese informe hay que aclarar la doble estrategia de Stalin; por un lado, envió a España un total de “aproximadamente 4.000 diversos especialistas militares y civiles”: Yuri Rybalkin. Stalin y España. Madrid, 2007, p.114; y por otro, prohibió a los ciudadanos soviéticos su incorporación al frente español.
Siguiendo las órdenes de André Marty a todos los internacionales se les retiró el pasaporte: “El bandido Marty (…) que ha hecho robar los documentos de identidad a los voluntarios a su llegada a la concentración de la Columna internacional”: el comandante organizador y director del 4º Buró del Estado Mayor General de las Brigadas Internacionales, el belga Eugène Van den Bossche. Je parle au peuple. Bruselas, 1937, p. 15.Los pasaportes -además del oro español- fueron otro gran tesoro para Moscú, especialmente los pasaportes estadounidenses: “Todos los pasaportes de los voluntarios se les quitaban al llegar éstos a España, y rara vez se les devolvían. Cuando se licenciaba a uno de ellos, se le decía que su pasaporte se había perdido. (…) los auténticos pasaportes americanos son sumamente apreciados en el cuartel general de la O.G.P.U, en Moscú. Casi toda valija diplomática de España que llegaba a la Lubianka contenía un paquete de pasaportes de miembros de la Brigada Internacional. Varias veces, mientras yo estuve en Moscú en la primavera de 1937, vi esta clase de correo en las oficinas de la División extranjera de la O.G.P.U. Un día llegó un paquete de casi un centenar de pasaportes: la mitad de ellos eran americanos. Habían pertenecido a soldados que murieron. Esta era una gran pesca, una causa de alegría. Los pasaportes de los difuntos, después de algunas semanas de investigación sobre la historia y familia de sus propietarios primitivos, se adaptan fácilmente a los nuevos portadores de los mismos: los agentes de la O.G.P.U”: Walter Krivitsky. Yo, Jefe del Servicio Secreto Militar Soviético. Guadalajara, 1945, pp. 140 y 141.
Moscú sacaría un gran rendimiento a esos cientos de pasaportes robados, pues fueron utilizados por sus servicios secretos y el espionaje prosoviético antes y después de la II Guerra Mundial.
Hay autores que afirman que donde hubo más ejecuciones disciplinarias fue en las Brigadas Internacionales, otros lo niegan, y dicen que en las Brigadas se fusiló igual o incluso menos que en otras unidades del Frente Popular; ahora bien, de lo que se desprende de todo ello, es el claro detalle de la retirada de la documentación a los brigadistas nada más pisar suelo español. El hecho de la retirada de los pasaportes se ha querido justificar afirmado que era una manera de disuadirles para que no desertaran: ¡bonito comienzo! Más bien creo que lo uno lleva a lo otro, y ese otro es que una persona sin papeles legalmente no existe, y si legalmente una persona no existe cualquier cosa que la pueda pasar nada hay que justificar.
Llegaron a España voluntarios de más de 50 nacionalidades, y según consta en el informe alto secreto del 26 de julio de 1938, los brigadistas que habían llegado hasta la fecha del 30 de abril de 1938 hacían “un total de 31.369: 8.778 franceses, 3.034 polacos, 2.908 italianos, 2.274 estadounidenses, 2.180 alemanes, 2.056 balcánicos, 1.806 británicos, 1.701 belgas, 1.046 checos, 862 bálticos, 846 austriacos, 662 escandinavos, 586 holandeses, 510 húngaros, 510 canadienses, 406 suizos, 132 portugueses y 1.072 de otras nacionalidades”: España traicionada, p. 549. Y según un documento con fecha 29 de agosto de 1938 “la llegada de nuevos voluntarios es ínfima”: España traicionada, p. 550. Desde el 30 de abril de 1938 hasta la retirada de las Brigadas Internacionales el 15 de noviembre de 1938, los nuevos incorporados no llegaron ni a los 1.000. Así todo, esa cifra total es rechazada por algunos autores por parecerles muy exigua y la tachan de “cifra fósil”. De todas formas hay que aclarar, que en ese total no están incluidos los aproximadamente 4.000 especialistas soviéticos y los entre 1.000 a 2.500 antifascistas, mayoritariamente anarquistas y trotskistas que vinieron a luchar pero que no formaron parte de las Brigadas Internacionales.
En el citado informe con fecha de 26 de julio de 1938, en un apartado se desglosa por meses los “camaradas enviados al frente que pasaron por la base organizativa de Albacete” y que suman un total de “52.049”: España traicionada, p. 548; pero como bien indica el informe son brigadistas que pasaron una vez, otros dos, otros más de dos; en definitiva, que no se trata del total de las Brigadas Internacionales que vinieron a España.
No voy a entrar en una guerra de cifras ni intento desacreditar ningún estudio, y como ha ocurrido en otras ocasiones puede que yo esté equivocado; pero me inclino a creer que el total de los brigadistas internacionales que vinieron a España y pasaron por la base de Albacete no llegaron a los 33.000, y me baso en dos consideraciones:
a). Aun contado con cierta desorganización en los dirigentes de la Brigadas Internacionales, los informes estadísticos y cifras totales están basados en la realidad del momento y parecen desprovistos de exageración y propaganda.
b). A Moscú le hubiera sido más rentable desde el punto de vista propagandístico, inflar la cifra de la hermandad comunista y la solidaridad internacional; y lo que resulta difícil aceptar, es que ya en marzo de 1938 Moscú pretendiese justificar para el futuro su posible derrota, y para ello nada mejor que hacer desaparecer en ese momento y sobre el papel a más de 20.000 de sus combatientes.
El 15 de noviembre de 1938 las Brigadas Internacionales abandonaron España, y de ese total que no llegó a los 33.000 brigadistas, más los entre 1.000 a 2.500 anarquistas y trotskistas que no pertenecían a las Brigadas Internacionales, una Comisión de Naciones Unidas registró para ser repatriados a 12.673 extranjeros; total en el que no están incluidos los cerca de 600 prisioneros que estaban en la zona enemiga y un grupo de poco más de 200 que se quedaron a luchar hasta el último momento.
En realidad: ¿por qué fueron retiradas las Brigadas Internacionales?
Informe que envían al mariscal Voroshilov y a Stalin los dirigentes de la Internacional Comunista, Giorgi Dimitrov y Dimitri Manuilski, 29 de agosto de 1938:
“Del número total de voluntarios internacionales en España, 31.000 hombres, sólo quedan diez mil, y de ellos, no hay más de cinco mil soldados en el frente. Los soldados de las Brigadas Internacionales está extremadamente agotados por las continuas batallas, su eficacia militar ha decaído, y las divisiones españolas las han sobrepasado significativamente en cuanto a disciplina y capacidad de combate. La llegada de nuevos voluntarios es ínfima, y las Brigadas Internacionales han dejado, de hecho, de existir como unidades especiales. La evacuación de los voluntarios extranjeros no afectará al estado del ejército popular español. Debido a esto, zainín considera posible dejar ir a los voluntarios sin dañar la defensa de la República española. Esta medida, en su opinión, demostrará la fuerza creciente del ejército republicano y la confianza del gobierno republicano en la victoria. Al mismo tiempo, creará una situación ventajosa para el gobierno republicano, al ejercer presión sobre los gobiernos inglés y francés acerca de la cuestión de limpiar España de intervencionistas facinerosos, y arruinará el argumento de Franco de que el gobierno de la República española también recurre a la ayuda de voluntarios extranjeros.
Por todas estas razones, el buró político del Partido Comunista de España aprobó una resolución sobre la posibilidad de evacuar a los voluntarios en el momento adecuado, cuando sean favorables las condiciones militares e internacionales.
Solicitamos su consejo e instrucciones. G. Domitrov y D. Manuilsky”: España traicionada, p. 550.(En lo referente a la ayuda de voluntarios extranjeros al Frente Popular, el corresponsal estadounidense Edward Knoblaugh escribe: “Cuando en mi oficina me cablegrafiaron pidiéndome que escribiese un artículo sobre la formación del Batallón “Abraham Lincoln”, en Barcelona, compuesta por voluntarios norteamericanos, y le pedí a Rubio Hidalgo [Luis Rubio Hidalgo era el jefe propagandista y censor de la prensa extranjera en el Frente Popular] que me proporcionase información, replicó:
- Dígale a su oficina que eso es mentira… Ni hay tal Batallón “Lincoln”, ni, por supuesto, tales voluntarios norteamericanos”: Corresponsal en España. (Nueva York, 1937) Madrid, 1967, p. 248).
1. Brigadistas ejecutados y asesinados identificados por su apellido:
Aboslam. Abramofsky. Aeppli. Alcaino. Bartulla. Beckman. Beimler. Bickel. Biguiz. Binet. Blair. Borgne. Browne. Caldamaison. Capponi. Carreri. Casal. Crain. Cheverdat. Dehamme. Delesalle. Della Santa. Donald. Dreyer. Eisenberg. Evrard. Frommelt. García. Glacken. Gorka. Guadagnini. Jacobs. Kamerzin. Kaczanowki. Kemp. La Motte. Lamont. Lefèvre. Marchal. Marquette. Massart. Matz. Maurer. Meeke. Navitsch. Niembrer. Oscar u Oskari. Overton. Ozchardi. Parovic´. Perchick. Rossi. Rudolph. Ryan. Sáez. Scheddin. Schuster. Selby. Selles. Sen. Sfax. Smith. Stasiakowski. Stern. Tamburini. Tricot. Voskoboinikoff. Wallach. White. Wilkes. Zrich. Zufferey.
También habría que añadir a esa lista al comunista inglés John Cornford, que el 14 de agosto de 1936 se unió en Leciñana (Zaragoza) a una columna del POUM, el partido marxista no sometido a Moscú. Al mes siguiente cae enfermo y regresa a su casa de Cambridge. Retorna a primeros de noviembre y se alista en las Brigadas y al poco tiene el primer aviso, el día 7 es herido por fuego amigo en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid. Es enviado al frente de Córdoba y en Lopera (Jaén) le dan por caído en combate el 28 de diciembre de 1936. Años después según confesó su progenitora Frances Cornford a Hugh Thomas, “a su descendiente le habían disparado sus propios compañeros del Partido Comunista porque estaba a punto de abandonarlo”: Miguel Alonso Baquer. La guerra civil española (sesenta años después). Madrid, 1999, p. 407. Si bien es cierto que en la batalla de Lopera hubo muchas bajas y fue un descalabro para el Frente Popular, no hay que olvidar que John Cornford era un sospechoso para los comunistas por su anterior contacto con el POUM.
“Durante años enteros circularon subterráneamente nombres de voluntarios, aireados de cuando en cuando, y finalmente olvidados. Rumores, sin confirmación posible, relacionando el nombre con la ejecución en España (…), y otros de los que no se habló porque su encarcelamiento y desaparición no llegaron a conocerse. Si los perecid hablaran, este capítulo sería mucho más largo”: Cecil Eby. Voluntarios norteamericanos en la Guerra Civil Española. Barcelona, 1974, 370.
Alec Forssmann. El Castillo de Castelldefels antigua prisión de las Brigadas Internacionales, 5 de octubre de 2011.
El periodista serbio Pero Simic´ revela en su nuevo libro todavía no traducido al español “Tito: el secreto del siglo”, que Josip Broz “Tito” estuvo en la Guerra Civil española, y le acusa de haber “apiolado a más comunistas que todo el ejército de Franco”. Entre sus ejecutados figura Blagoje Parovic´, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia y comisario de la XIII Brigada, asesinado por orden de Tito, el 6 de julio de 1937 durante la batalla de Villanueva de la Cañada (Madrid). Referencia en Internet: “Marijan Mario Basic: Another well hidden secret of Josip Broz Tito revealed”, 1 de septiembre de 2011. “Pero Simic´: Tito en España mató a más comunistas que Franco”: Internet, diario Slobodna Dalmacija, 27 de agosto de 2011.