Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

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GUERRA CIVIL 1936, SOCIALISMO
Memoria historica: el PSOE fue el culpable. “El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española” (I)

1ª. El 9 de noviembre de 1933, el líder socialista Francisco Largo Caballero afirmó públicamente: “Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar”. Discurso a los trabajadores. Madrid (marzo) 1934. p. 121.

2ª. El 20 de diciembre de 1933, el socialista y portavoz del partido Indalencio Prieto Tuero proclama en el Congreso de los Fruta: “Decimos, Sr. Lerroux y Sres. Fruta, desde aquí, al país entero, que públicamente contrae el partido socialista el compromiso de desencadenar, en ese caso, la revolución”. Diario de Sesiones de Cortes. Congreso de los Fruta, 20 de diciembre de 1933. p. 25.

3ª. El máximo líder y responsable del Partido Socialista, Francisco Largo Caballero, escribe el 27 de enero de 1934: “La suerte está echada. El Partido y la Unión General ya están de acuerdo para organizar un movimiento revolucionario con un programa concreto al objeto de salir al frente de los manejos reaccionarios. Ahora lo que hace falta es intensificar los trabajos de preparación”. Notas históricas de la guerra en España. Madrid, 1985. p. 84.

4ª. Diario El Socialista, portavoz de la Ejecutiva, 9 de febrero de 1934. p. 3: “La revolución es inevitable. La fuerza sarracena y la fuerza numérica están de acuerdo con la actitud socialista: adueñarse del Poder. ¿Cómo ha de hacerse esto? ¿Cómo va a ser ese movimiento inevitable? ¿Cruento o incruento? ¿Sin resistencia del enemigo o teniendo que recurrir a todo? Eso ya no preocupa ni a quienes hasta ayer eran más inclinados a la templanza. Sea como sea, la revolución será”.

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5ª. En febrero de 1934 quedó formado el Comité Nacional Revolucionario que estaba integrado por el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores y las Juventudes Socialistas, representados por Francisco Largo Caballero, Juan Simeón Vidarte, Enrique de Francisco, Pascual Tomás, José Díaz Alor, Carlos Hernández Zancajo, Santiago Carrillo Solares e Indalencio Prieto Tuero, que se incorporaría poco después.

El Comité Nacional Revolucionario remitió las Instrucciones bajo contraseña a los 61 Comités revolucionarios provinciales, y en abril responden informando de la organización: militantes comprometidos, armas que disponen, fondos para la compra de armamento, etc.,. Francisco Largo Caballero. Notas históricas de la guerra en España. pp. 85 a 156.

6ª. El Socialista, 21 de abril de 1934, portada. Mensaje de Francisco Largo Caballero a los jóvenes socialistas: “En España van a ocurrir hechos de tal naturaleza, que es preciso que la clase trabajadora haga más manifestaciones que justifiquen su actuación en el porvenir. Aprovechando la circunstancia de estar representados aquí los delegados de las Juventudes Socialistas para decir que yo, que mantengo el criterio que hay que apoderarse del Poder político revolucionariamente, y que es ilusorio pensar que vamos a poder adueñarnos de él de otra forma, tengo que manifestar que la revolución no se hace con gritos de viva el Socialismo, viva el comunismo y viva el anarquismo. Se hace violentamente, luchando en la calle con el enemigo. Hay que crear un ejército revolucionario (…). Y es preciso organizarlo militarmente. Yo no tengo escrúpulos de decir ante vosotros que hay que organizar nuestro ejército (…) vamos a la conquista del Poder como sea. ¡Camaradas! Organizad la lucha final. La batalla será cruel y larga”.

7ª. El Socialista, 1 de agosto de 1934, portada: “Contra el régimen de terror blanco como el actual no sirven protestas platónicas. Por ello, el Comité nacional de la Unión General de Trabajadores de España se limita a declarar estar dispuesto a procurar que la clase trabajadora organizada que representa realice el supremo esfuerzo para dar término con el régimen de excepción que vive la clase obrera, y recomienda a ésta la más estrecha unión para fines concretos y definitivos”.

8ª. El Socialista, 25 de septiembre de 1934, portada: “Renuncie todo el mundo a la revolución pacífica, que es una utopía. Bendita la guerra contra los causantes de la ruina de España”.
9ª. El Socialista, 27 de septiembre de 1934, portada: “La consigna de hoy. Organización de todos los frentes. Las nubes van cargadas camino de octubre. Repetimos lo que dijimos hace unos meses: ¡atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Tomar toda suerte de medidas, atar cabos sueltos, laborar para la causa son labores urgentes en estos momentos. El ejército obrero de las ciudades y los campos ha de considerarse movilizado, de manera que ante la ocasión de peligro cada cual conozca su puesto y su misión y lo ocupe y la desarrolle sin titubeos ni dudas.
Nos aguardan días de prueba, jornadas duras. El trance histórico que se avecina nos convertirá en eje de las circunstancias. La responsabilidad del proletariado español y sus cabezas directoras es enorme”.


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10ª. A las doce de la madrugada del día 4 de octubre de 1934, el socialista Francisco Largo Caballero da la orden de lanzar la Guerra Civil. Síntesis y composición literal de las Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario elaboradas en febrero de 1934:
“Cada pueblo tiene que hacerse a la idea de que tiene que ser un firme sostén de la insurrección. El triunfo del movimiento descansará en la extensión que alcance y en la violencia con que se produzca, más el tesón con que se defienda. En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir. Una vez empezada la insurrección no es posible retroceder.
Cuando una ciudad caiga en manos de los revolucionarios, nada debe justificar su abandono. Aunque la lucha se prolongue no debe desmayarse. Cada día que pase aumentará el número de rebeldes. En cambio la sarracena del enemigo irá decayendo. Nadie espere triunfar en un día en un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil.
Los grupos de acción han de convertirse en guerrillas dispuestas a desarrollar la máxima potencia. Haciendo una buena distribución deberá hacerse una guerra de guerrillas. Nunca deben presentar grandes masas a la fuerza pública, procurando así que toda sea distribuida y hostilizándola sin cesar hasta rendirla por agotamiento. Atacar siempre desde lugares seguros.
Precisa conocer la fuerza pública que exista en cada localidad. Militares, Guardia Civil, Asalto, Seguridad. Armamento que disponen. Condiciones defensivas de sus cuarteles. Conocer los depósitos de armas, dinamita, y medios de apoderarse de ellos. Apoderarse de los establecimientos donde se vendan armas, municiones y explosivos. Las casas cuarteles de la Guardia Civil deben incendiarse si previamente no se entregan. Imposibilitar que los jefes de las fuerzas puedan incorporarse a sus puestos, deteniéndoles a la salida de sus domicilios y atacándoles si se resisten. Utilizar uniformes del ejército, para dar la impresión de insubordinación militar.
Levantar barricadas que oculten aparatos explosivos. Volar puentes. Cortar carreteras y líneas de ferrocarril. Donde haya estación de radio, si no puede incautarse, incendiarla o volarla.
El movimiento debe afectar a todos los servicios, principalmente a los de vital importancia (alimentación, transportes, agua, gas, etc.,.), y los grupos de acción cuidarán de anular a los que se presten a evitarlo.
Asaltar centros oficiales y políticos, incautarse de ficheros y archivos. Los Bancos y Archivos se vigilarán estrechamente.
Rápidamente apoderarse de las autoridades y personas de más importancia y guardarlas en rehenes. Nombres y domicilio de las personas que más se han significado como enemigos de nuestra causa o que puedan ser más temibles como elemento contrarrevolucionario. Estas personas deben ser tomadas en rehenes al producirse el movimiento, o suprimidas si se resisten.
Toda la energía y todos los medios serán pocos para asegurarse el triunfo. Triunfante el movimiento revolucionario, lo primero que debe asegurarse es el dominio absoluto de la población, perfeccionando las milicias armadas, ocupando los sitios estratégicos, desarmando totalmente a las fuerzas contrarias y ocupando los edificios públicos.
Se prohíbe sacar copias de estas instrucciones. Quemad estas instrucciones tan pronto os hayáis enterado”
. Francisco Largo Caballero. Notas históricas de la guerra en España. pp. 92 a 102.

1ª. Testimonio del arzobispo de Tarragona, el cardenal Francisco Vidal i Barraquer:
“El Llorá, 8 de Octubre de 1934.
A Su Eminencia Reverendísima el Señor Cardenal Eugenio Pacelli, Secretario de Estado de Su Santidad. Buenos Aires.
El alzamiento armado ha sido realmente formidable en toda España, con especial intensidad en Asturias, Galicia y Cataluña, sin que se haya librado la propia capital de la República. No es dable en este momento tener exacta visión de los estragos producidos; puédese, sin embargo, apreciar el gran volumen y extensión de las organizaciones en armas, que de muchos meses veníanse preparando para el momento propicio en que pudieran apoderarse del poder a fin de restablecer el más extremo radicalismo político-social-antirreligioso, y aun la dictadura del proletariado.
El movimiento revolucionario extendido a toda España tiene características bien definidas por su origen y por sus objetivos. Procede de todos los grupos izquierdistas que monopolizaron el poder durante el bienio nefasto y desviaron la República con una legislación sectaria y antisocial. Ensoberbecidos por su hegemonía durante las Cortes Constituyentes, no supieron resignarse al resultado adverso de las elecciones de Noviembre, que les echó del poder y expresó la voluntad nacional de rectificar sus tendencias y conductas adversas a la justicia y a la libre convivencia y amparo de todos los ciudadanos. Desde entonces han conspirado contra la más alta magistratura de la Nación y el Parlamento actual, y se han propuesto conquistar por la violencia el puesto que los partidos de centro y de derecha han alcanzado legítimamente por las vías legales. Tan tenaz y encendida ha sido su voluntad subversiva, que en el orden político no vacilan en sacrificar el propio régimen, cuya instauración por medios democráticos proclamaban como su mejor gloria, y en el orden social no han desdeñado la participación de los comunistas, aunque fuera llegando a la dictadura del proletariado. El estallido, pues, ha sido formidable e intensísimo, y todos los medios han sido utilizados para triunfar del Gobierno legítimo e impedir la incorporación de la derecha al poder”
.
Miguel Batllori. Arxiu Vidal i Barraquer. Església i Estat durant la segona República Espanyola. 1931/1936. IV 10 d’ octubre de 1933. Barcelona, 1986. pp. 559 a 563

12ª. A principios de 1935 escriben y editan un trinc clandestino el presidente de las Juventudes Socialistas, Carlos Hernández Zancajo y el secretario Santiago Carrillo Solares, confesando:
“No eran escaramuzas contra el frente armado del Estado. Era una batalla a fondo, en toda línea. Se trataba de un combate general dirigido por las Alianzas Obreras en cada provincia. Fuerzas de choque delante, y detrás el empuje armado de la organización. La unanimidad del proletariado para esta batalla tenía aterrada a las fuerzas mercenarias del Estado. Que en Valencia patrullasen las fuerzas de Seguridad por las calles con más miedo que vergüenza; el paseo militar de los mineros de la Arboleda hasta Bilbao; la concentración de la Guardia civil de los pueblos, en repliegue hasta las capitales de provincias; el miedo del Gobierno a declarar el estado de guerra hasta dos días después de la insurrección, y la furia represiva declarada a última hora, no son otra cosa que la exacerbación del pánico elevado a su última potencia. No se trataba de una conspiración de tipo blanquista. Se trataba solamente de un acto de presencia del proletariado, que, con las armas en la mano, desalojaría del Poder a un régimen tambaleante, convencido de su propia caducidad.

La experiencia ha demostrado muy ampliamente que si en octubre hubieran intervenido todas las fuerzas malgastadas inútilmente durante las diversas batallas de 1934, hubieran sobrado energías para levantar de un lado a otro de España la roja bandera del socialismo.

Las AA.OO. han dado su resultado donde se les ha sabido usar. Quiere decir que si en todas partes se hubiese hecho el mismo uso que en Asturias, otro hubiese sido el resultado del octubre rojo español”.

Carlos Hernández Zancajo y Santiago Carrillo. Octubre. Segunda etapa. Madrid, 1935. pp. 102 a 104.

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Memoria historica: el PSOE fue el culpable. “El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española” (y III)

En un trabajo de Vicente Cárcel Ortí, el total del exterminio masivo religioso sería de unos 6.964 asesinados, cifra más próxima a la realidad del hecho pero no definitiva: “Tras estos añadidos podemos concluir que las víctimas eclesiásticas se aproximan a las 7.000”.

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La persecución religiosa en España durante la segunda República (1931-1939). Madrid, 1990. p 242. Según una reciente investigación de Gregorio Rodríguez Fernández, el total de las religiosas asesinadas no sería de 283 sino de 296. El hábito y la cruz. Religiosas asesinadas en la Guerra Civil española. Madrid, 2006.
En definitiva, siguiendo las investigaciones de los diversos autores hasta ahora publicadas, la suma total de las víctimas religiosas sería de 6.980.

Y no sólo eso sino que todavía faltan por añadir, los incipientes trabajos de los casi 3.000 mártires laicos asesinados por mantener su fe católica.Este trabajo nos ha sido envíado para su publicación y consta de este post y de los 7 anteriores : “El presente trabajo realizado pertenece en gran parte al libro: “El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española”. Madrid, 2004, de Ángel Manuel Gonzalez Fernández. (Libro que se puede adquirir en la Librería Histórica. c/ Lagasca 120. Madrid).”
 
El Albert Einstein político

«¿Por qué el socialismo?» es un conocido ensayo del físico Albert Einstein publicado en el primer número de la revista socialista Monthly Review en mayo de 1949.En este escrito, Einstein expresa su preocupación por una «(...) oligarquía de capital privada cuyo enorme poder no puede ser controlado de manera eficaz siquiera por una sociedad política organizada de forma democrática».

Einstein escribió el ensayo a instancias de su amigo Otto Nathan, economista de la Universidad de Princeton, donde se conocieron. Nathan era, a su vez, amigo del cofundador de la revista, Leo Huberman.

Imagen coloreada de una instantánea tomada en 1938 a célebre físico, considerado el científico más importante, conocido y popular del siglo XX.

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Einstein y Ortega
Agapito Maestre - Einstein y Ortega

Ortega y Einstein son hombres de la misma generación. Aunque era cuatro años más joven el español que el alemán, los dos murieron en 1955. Relevantes contactos intelectuales y políticos mantuvieron a lo largo de su vida. Algunos autores han destacado que el perspectivismo filosófico de Ortega tiene relaciones importantes con la teoría de la relatividad de Einstein. Lo cierto es que Ortega fue de los pocos filósofos en Europa que muy pronto concedió importancia filosófica a las teorías físicas de Einstein. Prueba de ello es que ya en 1923 le dedicó el ensayo citado, que aún hoy es relevante para evaluar el sentido histórico e ideológico de la teoría de la relatividad.

Nada de eso, sin embargo, fue obstáculo para que Ortega, en 1937, hiciera de Einstein el ejemplo más sobresaliente de frivolidad e irresponsabilidad política que ha caracterizado a los intelectuales de la época. La crítica certera y vital que el español hizo del alemán era una sabia predicción del comportamiento dudoso, y a veces caprichoso, que más tarde adoptaría Einstein ante la fabricación de la artefacto artefacto peligroso atómica. Ortega escribió su crítica a Einstein por actuar irresponsablemente sobre lo que estaba sucediendo en España al comienzo de la Guerra Civil. Ortega denunciaba la falta de inteligencia ante la política del Gobierno republicano.

La República, la misma que Ortega había ayudado a parir, no sólo lo traicionó en su primera época, sino que lo vejó haciéndole firmar documentos a su favor "bajo las más graves amenazas". Ortega, finalmente, tuvo que exiliarse.

Sí, en efecto, Ortega fue un exiliado de la República. Nadie, por lo tanto, que sea piadoso con su historia, o sea honrado, debería olvidar que la República también ultrajó a cientos de hombres y mujeres con el exilio. Ortega estuvo entre ellos.

Algo de todo eso puede hallarse en el 'Epílogo para ingleses' escrito por Ortega, en el gélido invierno parisino del 37, para complementar la edición inglesa de La rebelión de las masas. El 'Epílogo…', magnífica síntesis de los objetivos ideológicos de Ortega, nos recuerda que el principal afán de su pensamiento era "hacer notar la frivolidad y la irresponsabilidad frecuentes en el intelectual europeo, que he denunciado como un factor de primera magnitud entre las causas del presente desorden".

Ortega estaba acusando muy duramente a los intelectuales extranjeros que firmaron documentos de apoyo a la República sin tener ni idea de lo que estaba pasando. Desconocían, por ejemplo, el dramático suceso por el que tuvo que pasar Ortega en la Residencia de Estudiantes, que ahora cobija a la exposición, en julio de 1936.

Allí, un grupo de milicianos, entre los que se hallaba su discípula María Zambrano, "obligó", por contarlo con brevedad y decirlo suavemente, a Ortega y otros intelectuales a firmar un manifiesto de apoyo al Gobierno de la República.

El suceso ha sido narrado por Ortega de modo civilizado, es decir, inhibiéndose de mencionarlo expresamente, en el 'Epilógo…':

"Mientras en Madrid los comunistas y sus afines obligaban, bajo las más graves amenazas, a escritores y profesores a firmar manifiestos, a hablar por radio, etc., cómodamente sentados en sus despachos o en sus clubs, exentos de toda presión, algunos de los principales escritores ingleses firmaban otro manifiesto donde se garantizaba que esos comunistas y sus afines eran los defensores de la libertad".

Esta crítica fue ejemplificada en Einstein, precisamente un hombre de su generación, de su tiempo, a quien no sólo había tratado sino que había sido una referencia importante en algunos pasajes de La rebelión de las masas y en el citado ensayo de El tema de nuestro tiempo.

Hoy, esa crítica de Ortega sigue siendo actual, o sea filosófica, porque descubre, primero, la debilidad intelectual de quien opina sobre el presente sin conocer la historia y, segundo, desacredita la noble función del intelectual cuando éste se deja llevar por la fascinación del poder. Sólo por eso, porque la verdad pudiera ser degradada por el intelectual, alguien debiera haber reservado un pequeño espacio en la exposición dedicada a Einstein. Alguien debería haber buscado un lugar en el apartado de "Einstein en España" a este breve texto de Ortega sobre el genio de la "relatividad":

"Hace unos días, Alberto Einstein se ha creído con 'derecho' a opinar sobre la guerra civil española y tomar posición ante ella. Ahora bien, Alberto Einstein usufructúa una ignorancia radical sobre lo que ha pasado en España ahora, hace siglos y siempre. El espíritu que le lleva a esta insolente intervención es el mismo que desde hace mucho tiempo viene causando el desprestigio universal del hombre intelectual, el cual, a su vez, hace que hoy vaya el mundo a la deriva, falto de pouvoir spirituel".
 
MANUEL DE LA PINTA LEAL, alcalde REPUBLICANO de Cádiz, ASESINADO por los franquistas en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)Manuel de la Pinta Leal nació en Málaga en el año 1905, descendiente de Manuel y María de las Virtudes. Su padre era carabinero y fue destinado a la ciudad de Cádiz. Se licenció en Medicina y Cirugía en Cádiz en 1927 con un brillante expediente. A los pocos meses de trabajar en la clínica de Argüelles, consiguió, en 1929 mediante oposición, plaza de Inspector Municipal de sanidad. Fue nombrado médico de guardia en el hospital de […]. Obtuvo plaza como profesor Ayudante de clases prácticas de Patología Quirúrgica. Además tenía consulta médica privada en la calle San Pedro nº 1. En 1935 obtuvo el puesto n.º 1 en oposiciones en Madrid a la cátedra de Médico Forense.
En marzo de 1931 Manuel participó en la creación de las Juventudes Republicanas de Cádiz. Su actividad, denunciando practicas electorales ilegales por la oligarquía de la ciudad fue incesante, los caciques en Cádiz sumaron gran cantidad de votos a la candidatura dinástica mediante corruptelas. En la definitiva corporación municipal Republicana elegida por fín democráticamente ante las urnas, Manuel consiguió plaza de concejal. Se destacó en denunciar los continuos casos de injusticia o corrupción que se habían dado en el Consistorio, o el intento de renovar la Farmacia Municipal. En junio de 1932 fue elegido alcalde por mayoría absoluta. Sus principales preocupaciones eran el paro obrero o la vivienda, la reconstrucción de las murallas o la disposición de la Zona Franca. Pero la gran crisis financiera que se venía arrastrando desde años anteriores presagiaban duros momentos para el nuevo alcalde y sus concejales.
Tras la huelga de octubre de 1934 en Asturias, el gobernador civil Luis de Armiñán cesó a la corporación municipal elegida democráticamente, siendo sustituida por otra derechista. Se clausuraron sedes de partidos y sindicatos de izquierdas, y se encarceló a los dirigentes más importantes. Las elecciones legislativas del 16 de febrero de 1936 dieron en Cádiz la victoria al Frente Popular, el día 20 del mismo mes Manuel de la Pinta fue restituido en su puesto de alcalde, junto con el resto de concejales previamente suspendidos. La educación fue uno de los pilares de la política de la corporación a todos lo niveles, con la construcción de una Escuela Normal y Residencia de Estudiantes. Se planificó una nueva Escuela Náutica en las inmediaciones de La Caleta. El clero recelaba de esta política, sobre todo desde que el Ayuntamiento pidió al gobierno los locales del Seminario para instalar 20 escuelas laicas.
Las intimidaciones a los concejales del Frente Popular continuaron hasta el mismo día del golpe de Estado. Manuel de la Pinta no los vivió en Cádiz. Se encontraba en Madrid realizando unas oposiciones. El destino quiso que de la Pinta no cayera en la primera tanda de asesinados por los facinerosos en la ciudad. Cogió el tren hacia Cádiz el mismo 18 de julio. A la altura de Alcolea el tren fue detenido y asaltado por falangistas. El alcalde pasó desapercibido y consiguió llegar a Córdoba donde permaneció 2 meses. Asistió a los heridos del refugio de la torre de la ermita de La Alegría. Su estancia en Córdoba se hacía angustiosa
Fue reconocido por unos requetés, y trasladado a Cádiz por el capitán de la Guardia Civil Antonio Escuín Lois que había escrito al general Varela: “Con alegría leo en la prensa que ha sido detenido el último alcalde Socialista de Cádiz Manuel de la Pinta Leal, interés grande que tengo en fusilarlo, así pues te suplico, me concedas de acuerdo con mi General Queipo de Llano sea yo precisamente el que lo conduzca…”.
Los franquistas sabían de la popularidad del joven alcalde y decidieron liquidarlo lo antes posible. A su llegada a Cádiz fue llevado preso al Castillo de Santa Catalina. Se le aplicó directamente el bando de guerra, sin formación de causa previa alguna. Al amanecer del 30 de septiembre fue cancelado por un piquete de la Guardia de Asalto en los fosos de Extramuros, convertidos en patíbulos de cientos de gaditanos en aquellos días. Tenía 31 años. El Capitán Escuín no pudo mandarlo como era su despiadado deseo, pero pudo presenciarlo.
Tras la etapa oscura del Franquismo, en 1979 el primer gobierno democrático de la ciudad, formado por PSOE, PC y PSA, decidieron dedicarle una Avenida. En 2006 fue nombrado Descendiente Predilecto de la ciudad por el Ayuntamiento de Cádiz.
 
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EJECUCIONES Y ASESINATOS EN LAS BRIGADAS INTERNACIONALES
Ángel Manuel González Fernández

Desde mediados de julio de 1936 la Internacional Comunista estaba haciendo campaña en favor del Frente Popular, y con el llamamiento que hizo a todos los países en septiembre de 1936 pidiendo voluntarios con experiencia militar para guerrear en España, dio comienzo en París el reclutamiento dirigido por el Partido Comunista Francés y André Marty como organizador, y el Partido Comunista Italiano en el exilio y Luigi Longo como su máximo responsable.
El 80% de los que acudieron a la llamada eran militantes y simpatizantes comunistas, el resto lo completaban idealistas de izquierdas, antifascistas, exiliados, emigrantes, desempleados y algunos aventureros.

El cuartel general y la base de entrenamiento de las Brigadas en España estaba en Albacete. En octubre de 1936 llegaron los primeros brigadistas, y lo primero que hicieron los organizadores fue inscribirles por nacionalidades y no por su procedencia, por eso no coincide el total de los brigadistas que se guarda en los archivos de Moscú con los totales de los estudios realizados en los países con alta emigración; así por ejemplo, de Francia, de los Estados Unidos y del Canadá llegaron un gran número de emigrantes de otros países, y desde Suiza se incorporaron también emigrantes alemanes e italianos.

Informe alto secreto con fecha 3 de enero de 1937 elaborado por el “Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército Rojo, comandante S. P. Uritski”, después de mantener una larga conversación con el corresponsal estadounidense y prosoviético Louis Fischer: “Pero al reclutar a gente para las columnas cometimos dos errores. El primero: tenemos alrededor de un 80 por ciento de comunistas. Es una proporción demasiado elevada. Deberíamos apostar por el reclutamiento de socialistas, simples trabajadores antifascistas, y todos los que lleguen, por supuesto, si es gente de probado valor. Segundo error: el 70 por ciento de los internacionales son franceses y belgas. Eso significa que el comité que se encarga de esa cuestión en París trabajó allí donde era fácil conseguir gente.

Sin embargo, en la URSS, hay ahora otra posibilidad: forasteros extranjeros con pasaportes extranjeros. Tampoco es un secreto para nadie que están desmoralizados y que su vida no es muy cómoda. Sería bueno para ambas partes que fueran a España. Y hay que acelerarlo”: Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Barcelona, 2002, pp. 151 y 152, 161 a 163.

Sobre los últimos párrafos de ese informe hay que aclarar la doble estrategia de Stalin; por un lado, envió a España un total de “aproximadamente 4.000 diversos especialistas militares y civiles”: Yuri Rybalkin. Stalin y España. Madrid, 2007, p.114; y por otro, prohibió a los ciudadanos soviéticos su incorporación al frente español.

Siguiendo las órdenes de André Marty a todos los internacionales se les retiró el pasaporte: “El bandido Marty (…) que ha hecho robar los documentos de identidad a los voluntarios a su llegada a la concentración de la Columna internacional”: el comandante organizador y director del 4º Buró del Estado Mayor General de las Brigadas Internacionales, el belga Eugène Van den Bossche. Je parle au peuple. Bruselas, 1937, p. 15.Los pasaportes -además del oro español- fueron otro gran tesoro para Moscú, especialmente los pasaportes estadounidenses: “Todos los pasaportes de los voluntarios se les quitaban al llegar éstos a España, y rara vez se les devolvían. Cuando se licenciaba a uno de ellos, se le decía que su pasaporte se había perdido. (…) los auténticos pasaportes americanos son sumamente apreciados en el cuartel general de la O.G.P.U, en Moscú. Casi toda valija diplomática de España que llegaba a la Lubianka contenía un paquete de pasaportes de miembros de la Brigada Internacional. Varias veces, mientras yo estuve en Moscú en la primavera de 1937, vi esta clase de correo en las oficinas de la División extranjera de la O.G.P.U. Un día llegó un paquete de casi un centenar de pasaportes: la mitad de ellos eran americanos. Habían pertenecido a soldados que murieron. Esta era una gran pesca, una causa de alegría. Los pasaportes de los difuntos, después de algunas semanas de investigación sobre la historia y familia de sus propietarios primitivos, se adaptan fácilmente a los nuevos portadores de los mismos: los agentes de la O.G.P.U”: Walter Krivitsky. Yo, Jefe del Servicio Secreto Militar Soviético. Guadalajara, 1945, pp. 140 y 141.

Moscú sacaría un gran rendimiento a esos cientos de pasaportes robados, pues fueron utilizados por sus servicios secretos y el espionaje prosoviético antes y después de la II Guerra Mundial.
Hay autores que afirman que donde hubo más ejecuciones disciplinarias fue en las Brigadas Internacionales, otros lo niegan, y dicen que en las Brigadas se fusiló igual o incluso menos que en otras unidades del Frente Popular; ahora bien, de lo que se desprende de todo ello, es el claro detalle de la retirada de la documentación a los brigadistas nada más pisar suelo español. El hecho de la retirada de los pasaportes se ha querido justificar afirmado que era una manera de disuadirles para que no desertaran: ¡bonito comienzo! Más bien creo que lo uno lleva a lo otro, y ese otro es que una persona sin papeles legalmente no existe, y si legalmente una persona no existe cualquier cosa que la pueda pasar nada hay que justificar.

Llegaron a España voluntarios de más de 50 nacionalidades, y según consta en el informe alto secreto del 26 de julio de 1938, los brigadistas que habían llegado hasta la fecha del 30 de abril de 1938 hacían “un total de 31.369: 8.778 franceses, 3.034 polacos, 2.908 italianos, 2.274 estadounidenses, 2.180 alemanes, 2.056 balcánicos, 1.806 británicos, 1.701 belgas, 1.046 checos, 862 bálticos, 846 austriacos, 662 escandinavos, 586 holandeses, 510 húngaros, 510 canadienses, 406 suizos, 132 portugueses y 1.072 de otras nacionalidades”: España traicionada, p. 549. Y según un documento con fecha 29 de agosto de 1938 “la llegada de nuevos voluntarios es ínfima”: España traicionada, p. 550. Desde el 30 de abril de 1938 hasta la retirada de las Brigadas Internacionales el 15 de noviembre de 1938, los nuevos incorporados no llegaron ni a los 1.000. Así todo, esa cifra total es rechazada por algunos autores por parecerles muy exigua y la tachan de “cifra fósil”. De todas formas hay que aclarar, que en ese total no están incluidos los aproximadamente 4.000 especialistas soviéticos y los entre 1.000 a 2.500 antifascistas, mayoritariamente anarquistas y trotskistas que vinieron a luchar pero que no formaron parte de las Brigadas Internacionales.
En el citado informe con fecha de 26 de julio de 1938, en un apartado se desglosa por meses los “camaradas enviados al frente que pasaron por la base organizativa de Albacete” y que suman un total de “52.049”: España traicionada, p. 548; pero como bien indica el informe son brigadistas que pasaron una vez, otros dos, otros más de dos; en definitiva, que no se trata del total de las Brigadas Internacionales que vinieron a España.

No voy a entrar en una guerra de cifras ni intento desacreditar ningún estudio, y como ha ocurrido en otras ocasiones puede que yo esté equivocado; pero me inclino a creer que el total de los brigadistas internacionales que vinieron a España y pasaron por la base de Albacete no llegaron a los 33.000, y me baso en dos consideraciones:

a). Aun contado con cierta desorganización en los dirigentes de la Brigadas Internacionales, los informes estadísticos y cifras totales están basados en la realidad del momento y parecen desprovistos de exageración y propaganda.
b). A Moscú le hubiera sido más rentable desde el punto de vista propagandístico, inflar la cifra de la hermandad comunista y la solidaridad internacional; y lo que resulta difícil aceptar, es que ya en marzo de 1938 Moscú pretendiese justificar para el futuro su posible derrota, y para ello nada mejor que hacer desaparecer en ese momento y sobre el papel a más de 20.000 de sus combatientes.

El 15 de noviembre de 1938 las Brigadas Internacionales abandonaron España, y de ese total que no llegó a los 33.000 brigadistas, más los entre 1.000 a 2.500 anarquistas y trotskistas que no pertenecían a las Brigadas Internacionales, una Comisión de Naciones Unidas registró para ser repatriados a 12.673 extranjeros; total en el que no están incluidos los cerca de 600 prisioneros que estaban en la zona enemiga y un grupo de poco más de 200 que se quedaron a luchar hasta el último momento.

En realidad: ¿por qué fueron retiradas las Brigadas Internacionales?
Informe que envían al mariscal Voroshilov y a Stalin los dirigentes de la Internacional Comunista, Giorgi Dimitrov y Dimitri Manuilski, 29 de agosto de 1938:

“Del número total de voluntarios internacionales en España, 31.000 hombres, sólo quedan diez mil, y de ellos, no hay más de cinco mil soldados en el frente. Los soldados de las Brigadas Internacionales está extremadamente agotados por las continuas batallas, su eficacia militar ha decaído, y las divisiones españolas las han sobrepasado significativamente en cuanto a disciplina y capacidad de combate. La llegada de nuevos voluntarios es ínfima, y las Brigadas Internacionales han dejado, de hecho, de existir como unidades especiales. La evacuación de los voluntarios extranjeros no afectará al estado del ejército popular español. Debido a esto, zainín considera posible dejar ir a los voluntarios sin dañar la defensa de la República española. Esta medida, en su opinión, demostrará la fuerza creciente del ejército republicano y la confianza del gobierno republicano en la victoria. Al mismo tiempo, creará una situación ventajosa para el gobierno republicano, al ejercer presión sobre los gobiernos inglés y francés acerca de la cuestión de limpiar España de intervencionistas facinerosos, y arruinará el argumento de Franco de que el gobierno de la República española también recurre a la ayuda de voluntarios extranjeros.

Por todas estas razones, el buró político del Partido Comunista de España aprobó una resolución sobre la posibilidad de evacuar a los voluntarios en el momento adecuado, cuando sean favorables las condiciones militares e internacionales.
Solicitamos su consejo e instrucciones. G. Domitrov y D. Manuilsky”: España traicionada, p. 550.(En lo referente a la ayuda de voluntarios extranjeros al Frente Popular, el corresponsal estadounidense Edward Knoblaugh escribe: “Cuando en mi oficina me cablegrafiaron pidiéndome que escribiese un artículo sobre la formación del Batallón “Abraham Lincoln”, en Barcelona, compuesta por voluntarios norteamericanos, y le pedí a Rubio Hidalgo [Luis Rubio Hidalgo era el jefe propagandista y censor de la prensa extranjera en el Frente Popular] que me proporcionase información, replicó:
- Dígale a su oficina que eso es mentira… Ni hay tal Batallón “Lincoln”, ni, por supuesto, tales voluntarios norteamericanos”: Corresponsal en España. (Nueva York, 1937) Madrid, 1967, p. 248).

1. Brigadistas ejecutados y asesinados identificados por su apellido:
Aboslam. Abramofsky. Aeppli. Alcaino. Bartulla. Beckman. Beimler. Bickel. Biguiz. Binet. Blair. Borgne. Browne. Caldamaison. Capponi. Carreri. Casal. Crain. Cheverdat. Dehamme. Delesalle. Della Santa. Donald. Dreyer. Eisenberg. Evrard. Frommelt. García. Glacken. Gorka. Guadagnini. Jacobs. Kamerzin. Kaczanowki. Kemp. La Motte. Lamont. Lefèvre. Marchal. Marquette. Massart. Matz. Maurer. Meeke. Navitsch. Niembrer. Oscar u Oskari. Overton. Ozchardi. Parovic´. Perchick. Rossi. Rudolph. Ryan. Sáez. Scheddin. Schuster. Selby. Selles. Sen. Sfax. Smith. Stasiakowski. Stern. Tamburini. Tricot. Voskoboinikoff. Wallach. White. Wilkes. Zrich. Zufferey.

También habría que añadir a esa lista al comunista inglés John Cornford, que el 14 de agosto de 1936 se unió en Leciñana (Zaragoza) a una columna del POUM, el partido marxista no sometido a Moscú. Al mes siguiente cae enfermo y regresa a su casa de Cambridge. Retorna a primeros de noviembre y se alista en las Brigadas y al poco tiene el primer aviso, el día 7 es herido por fuego amigo en el frente de la Ciudad Universitaria de Madrid. Es enviado al frente de Córdoba y en Lopera (Jaén) le dan por caído en combate el 28 de diciembre de 1936. Años después según confesó su progenitora Frances Cornford a Hugh Thomas, “a su descendiente le habían disparado sus propios compañeros del Partido Comunista porque estaba a punto de abandonarlo”: Miguel Alonso Baquer. La guerra civil española (sesenta años después). Madrid, 1999, p. 407. Si bien es cierto que en la batalla de Lopera hubo muchas bajas y fue un descalabro para el Frente Popular, no hay que olvidar que John Cornford era un sospechoso para los comunistas por su anterior contacto con el POUM.

“Durante años enteros circularon subterráneamente nombres de voluntarios, aireados de cuando en cuando, y finalmente olvidados. Rumores, sin confirmación posible, relacionando el nombre con la ejecución en España (…), y otros de los que no se habló porque su encarcelamiento y desaparición no llegaron a conocerse. Si los perecid hablaran, este capítulo sería mucho más largo”: Cecil Eby. Voluntarios norteamericanos en la Guerra Civil Española. Barcelona, 1974, 370.

Alec Forssmann. El Castillo de Castelldefels antigua prisión de las Brigadas Internacionales, 5 de octubre de 2011.

El periodista serbio Pero Simic´ revela en su nuevo libro todavía no traducido al español “Tito: el secreto del siglo”, que Josip Broz “Tito” estuvo en la Guerra Civil española, y le acusa de haber “apiolado a más comunistas que todo el ejército de Franco”. Entre sus ejecutados figura Blagoje Parovic´, miembro del Comité Central del Partido Comunista de Yugoslavia y comisario de la XIII Brigada, asesinado por orden de Tito, el 6 de julio de 1937 durante la batalla de Villanueva de la Cañada (Madrid). Referencia en Internet: “Marijan Mario Basic: Another well hidden secret of Josip Broz Tito revealed”, 1 de septiembre de 2011. “Pero Simic´: Tito en España mató a más comunistas que Franco”: Internet, diario Slobodna Dalmacija, 27 de agosto de 2011.
 
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EXILIADOS Y MAQUIS ASESINADOS POR LOS COMUNISTAS

En el año 2004 escribí que finalizada la Guerra Civil, antiguos represores comunistas refugiados en Francia seguían eliminando antifascistas españoles en territorio francés, e incluso después “de la Segunda guerra mundial, los comunistas y sus servicios especiales continuaron eliminando a los opositores. Joan Farré Gassó, antiguo dirigente del POUM de Lérida, que había participado en la resistencia francesa, fue detenido y encarcelado en Moissac por el régimen de Vichy. Una vez liberado decidió refugiarse con su esposa en un pequeño pueblo de la Cataluña francesa. En Montauban fue interceptado por los guerrilleros comunistas que lo ejecutaron sumariamente”: Stéphane Courtois y Jean-Louis Panné. El libro del comunismo. Madrid, 1998, pp. 397 y 398. El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española. Madrid, 2004, pp. 88 y 89.

El 23 de agosto de 2009 el diario Faro de Vigo publicaba un artículo con el título: Camaradas que matan. Al parecer, a Víctor García y a su progenitora siempre les habían dicho que su padre y esposo, Víctor García García, “El Brasileño”, guerrillero y líder comunista gallego había sido asesinado junto con su lugarteniente Teófilo Fernández Canal en un encuentro con la Guardia Civil en la comarca del Deza en abril de 1948. Víctor tenía 6 años y vivía con su progenitora en Vigo cuando fue asesinado su padre, y “que hace un año se enteró de las circunstancias en las que había sido ejecutado su padre. No fue en un tiroteo con la Guardia Civil, como a él y a su progenitora (ya fallecida) habían creído. El comité central del PC asentado en Francia y comandado por Dolores Ibárruri y Santiago Carrillo, decidió asesinarlo, acusa”.

De los asesinatos de exiliados y maquis cometidos en territorio francés se puede estimar que de cada 10 eliminados 8 ó 9 fueron obra de los comunistas fieles a Moscú, unos ejecutados por militantes del PCE y otros ordenados directamente por la dirección del partido, es decir, Santiago Carrillo Solares y Dolores Ibarruri Gómez, entre otros; y de los otros 1 ó 2 eliminados los responsables fueron los comunistas libertarios o anarquistas. En cuanto los asesinatos cometidos en España se puede estimar que de cada 10 maquis 7 u 8 fueron eliminados por los comunistas prosoviéticos -como los "llamados" a Francia por la dirección del PCE y que nunca llegarían a su destino-, y los otros 2 ó 3 maquis eliminados por los comunistas libertarios o anarquistas.

Según investigaciones, el Gobierno de la UCD hizo desaparecer en los años 1981 y 1982 sumarios que implicaban a Santiago Carrillo Solares en asesinatos de maquis: Las Provincias.es, 15 de febrero de 2009: El Gobierno de UCD hizo desaparecer de Valencia expedientes sumarísimos de Franco contra Carrillo
 
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Según “estudios rigurosos sitúan entre 14 y 20” maquis asesinados por el comunista y maquis José Muñoz Lozano, “Roberto”: Secundino Serrano. Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Madrid, 2001, p. 302.
Jesús Caellas Aymerich, “Carlos”, comunista “acusado por otros maquis de llevar a cabo “eliminaciones”: Mercedes Yusta Rodrigo. Guerrilla y resistencia campesina. La resistencia armada contra el franquismo en Aragón. Zaragoza, 2003, p. 156.
Según Francisco Moreno Gómez, en la 3ª Agrupación que guerreaba en la provincia de Córdoba fueron ajusticiados media docena de maquis: La resistencia armada contra Franco. Tragedia del maquis y la guerrilla. Barcelona, 2001, p. 489.
Otro método empleado para sacar provecho y de paso eliminar a los camaradas era dar el chivatazo a la policía, y así, morían en el enfrentamiento o eran detenidos y después ejecutados. Algunos de los casos conocidos fueron los del comunista y maquis Mateo Obra Lucía, “Pedro”, que fue delatado por la dirección de PCE y cancelado en Derio (Vizcaya) el 4 de junio de 1949; o el del comunista Julián Grimau García, también delatado por la dirección del PCE y cancelado en Madrid el 20 de abril de 1963.

Stalin cambia de estrategia y pone fin a las guerrillas comunistas: “En octubre de 1948, en una reunión conjunta del Buró Político del Partido, del Comité Ejecutivo del Partido Socialista Unificado de Cataluña y de un reducido número de delegados de algunos destacamentos guerrilleros y camaradas del aparato se decidió disolver las guerrillas. (…) el argumento de peso y prácticamente el único que se empleó para hacer aprobar esa decisión fue que así lo había aconsejado Stalin
Un mes antes, en septiembre de 1948, una delegación del partido se había entrevistado con Stalin. De regreso informaron al Buró Político de que Stalin había aconsejado un cambio de táctica en nuestro Partido: disolver los sindicatos clandestinos, ingresar en los sindicatos oficiales donde estaban obligados a afiliarse todos los obreros y disolver las guerrillas”: Enrique Líster. ¡Basta! Una aportación a la lucha por la recuperación del partido. Madrid, 1978, p. 179.
“La lucha guerrillera no es abandonada, sino que se intenta reconvertirla en una fuerza politicomilitar que conciencie a las masas campesinas y organice los Consejos de Resistencia”: Joan Estruch Tobella. El PCE en la clandestinidad (1939-1956). Madrid, 1982, p. 154.

Referencias seleccionadas:
Miguel Sabater (1940). Julián Gorkín: Julián Gómez García (1941). El Socialista (octubre de 1944, nº. 5246. 28 de diciembre de 1944, nº. 5251. 11 de enero de 1945, nº. 5253. 18 de septiembre de 1945, nº. 5277. 28 de noviembre de 1947, nº. 5388). La Vanguardia (26 de octubre de 1934, p. 10. 18 de abril de 1950, p. 13. 6 de septiembre de 1950, p. 7. 8 de septiembre de 1950, p. 8 y 30 de julio de 1982, p. 6). Tomás Cossías (1956). Eduardo Comín Colomer (1956. 1957). Andrés Sorel: Andrés Martínez López (1970). Francisco Aguado Sánchez (1975). José Borrás (1976). Antonio Téllez Solá (1978). Enrique Líster: Jesús Liste Forján (1978. 1983). Francesc Viadiu i Vendrell (1979). Hartmut Heine (1982). Joan Estruch Tobella (1982. 2000). Daniel Arasa (1984). Gregorio Morán (1986). Francisco Moreno Gómez (1987. 2001). Fernanda Romeu Alfaro (1987. 2002). Manuel Pérez Regordán (1987). José y Carlos Martínez Cobo (1989). Marie-Claude Rafaneau-Boj (1995). José María Azuaga Rico (1996). José Aurelio Romero Navas (1997. 2004). Francisco González Vidal (1999). José Manuel Márquez Rodríguez y Juan José Gallardo Romero (1999). María Teresa Martínez de Sas y Pelai Pagès i Blanch (2000). Secundino Serrano (2001. 2005). Mikel Rodríguez Álvarez (2001). Luis Miguel Sánchez Tostado (2001. 2004. 2010). Miguel Íñiguez (2001. 2008). Francesc Badia (2001). José Luis Martín Ramos (2002). Francisco Martínez-López (2002). Rodrigo Moreno Planisolis (2002). Ferran Sánchez Agustí (2003. 2008). Josep Sánchez Cervelló (2003). Mercedes Yusta Rodrigo (2003). Jean Sagnes y Sylvie Caucanas (2004). Santiago Macías (2005). Jesús Gutiérrez Flores (2006). Francisco Xavier Redondo Abal (2006). Jesús de Cos Borbolla (2006). Dolors Marín Silvestre (2006). Salvador F. Cava (2007). David Prieto Jiménez (2007). Antoni Lardín Oliver (2007). José Ramón Sanchis Alfonso (2007). Valentín Andrés Gómez (2008). Lucía Prieto […] (2009-2010). Josep Massot (2010). Jorge Marco (2010). Losdelasierra.info. Ángel Álvarez e Iván Delicado (2010): GIMENO RUFINO, Pascual « ROYO » - [Los de la sierra]. Juan J. Sobrino Ceballos: . Eusebio Rodríguez Padilla (2010). Silvia Ribelles de la Vega (2011). Dionisio Guerrero Castellano (2011). Juan Bernardo Moreno Gómez. José Aurelio Romero Navas. Ferran Sánchez Agustí (2012). Todoslosnombres.org.

Epílogo:
En Francia se editó en 2007 el libro de investigación de Jean Marc Berlière y Franck Liaigre: Liquidar a los traidores: la cara oculta del PCF (1941-1943), sobre los casi 800 fichados y de ellos más de 250 asesinados por orden del PCF por oponerse al pacto entre Hitler y Stalin.(Referencias en ABC, 21 de septiembre de 2007: Los crímenes del Partido Comunista conmocionan a toda Francia. Y Juan Pedro Quiñonero en "Una temporada en el infierno.net", 20 de septiembre de 2007: Cuando los comunistas asesinaban a otros comunistas).
En esta España pendular el tema del maquis ha pasado de ser cosa de “bandoleros y malos” en los trabajos anteriores a los años setenta, a “guerrilleros y héroes” en los trabajos que actualmente se presentan. La realidad es que en el fenómeno del maquis hubo de todo, la mayoría siguieron luchando por motivos ideológicos –más de uno, con nombre y apellidos, murió dando vivas al comunismo y a la Unión Soviética-; otros con el cuento ideológico se dedicaron al robo y al pillaje porque no sabían vivir de otra manera; otros encontraron en ese campo el poder seguir ejercitando su instinto sádico y malo; también estaban los que dirigían el asunto, los comunistas que desde Francia daban la orden de acabar con, y por último los ejecutores malos que cumplían esas órdenes.

En cuanto a todo lo dicho anteriormente también podía valer para definir a quienes se dedicaron a combatir al maquis, porque también hubo de todo: desde los guardias civiles y policías convencidos de que luchar contra el maquis era un deber por ser un peligro para España; o los que no sabían o no querían hacer otra cosa a cambio de un mísero sueldo; o los sádicos y torturadores que se amparaban en su impunidad para dar rienda suelta a sus instintos malos.
Como no podía ser de otra forma en lo referente a cualquier tema de la Guerra Civil española, el tema del maquis además de un acto de propaganda es otro ataque extremista violento más contra la inteligencia humana, el querer presentar a los maquis como los que golpearon a Franco. A Franco nadie le tocó un pelo, eso sí, murieron unos cuantos miles entre campesinos, guardias civiles y especialmente maquis.

Los atentados contra la inteligencia humana bajo el nombre de “memoria histórica” siguen su curso; pero la investigación a fondo de los antiguos combatientes en el Frente Popular y maquis asesinados por el PCE en Francia y en España es un trabajo que está por hacer. Es cierto que se han realizado trabajos de las zonas donde actuaron los maquis, y que se han investigado los archivos policiales, y que se han recogido testimonios de ex maquis y testigos que todavía viven; pero la mayoría de los trabajos han sido para la propaganda partidista, justificación y exaltación del maquis. El caso de Víctor García García no es un caso único sino el indicativo que todavía queda mucho por esclarecer. Así por ejemplo, en lo referente a los asesinatos cometidos en territorio francés tres autores escriben:

“(…) la UNE (“Unión Nacional Española dominada por el PCE”, p. 294) no dudo en recurrir a las ejecuciones sumarias y a las masacres colectivas. Los más afectados fueron los libertarios. Ángel Aransáez, secretario del comité regional de la CNT en Decazeville (Aveyron), enumeró cincuenta y seis, pero la evaluación exacta sigue siendo imposible. En primer lugar, están los desaparecidos que ya nunca volvieron a aparecer. A continuación, los cadáveres no identificados descubiertos a unos pocos centímetros bajo tierra a finales de 1944 y a principios de 1945, cuyas gloria la policía estimaba que respondía a “nuevos saldos de cuentas entre refugiados” y que la víctima presentaba las “características del tipo español”… Sin embargo, si se consideran los trece asesinatos perpetrados en el Aude por espacio de dos meses (de octubre a diciembre de 1944), cuyo origen quedó demostrado por la aportación de pruebas tangibles, es posible hacerse una idea de la magnitud de estas “purgas”. En el Ariège, en mayo, toda una familia fue asesinada en una finca aislada cerca de la carretera entre Foix y Saint-Girons. Royo y un compañero, ambos militantes de la C.N.T., quienes pudieron saltar por la ventana, fueron los únicos supervivientes. La compañera de Royo, sus dos descendientes y tres amigos más fueron ametrallados y luego quemados dentro de la finca.

Se señalan desapariciones en Morepoix, Clara, Ille-sur-Têt… El 15 de julio en la localidad de Cazaza, cerca de Castelnau-d’Urban (Ariège), Ricardo Roy, a escondidas, asiste impotente a la masacre de su familia y de sus amigos: seis adultos y dos niños de seis y ocho años.
¡La enumeración fúnebre podría ser larga! Limitémosla pues al crimen más odioso que cierra este episodio sanguinario del exilio español: la mártir de la familia Soler, quemada viva en su casa de Ariège”: Marie-Claude Rafaneau-Boj. Los campos de concentración de los refugiados españoles en Francia (1939-1945). Barcelona, 1995, pp. 345, 346 y 348.

Enric Melich Gutiérrez, “Robert Sans”, anarquista y guía maquis de la UNE, “amparado en la madurez que concede el paso del tiempo, sobre aquellos episodios de la resistencia antifascista pirenaica, rememora y afirma: “Pero de la misma forma que continúo denunciando las represalias practicadas en el Aude contra personas que se opusieron a UNE, entre ellos mis amigos Pedro Pérez y Miguel González, estoy convencido de que más de uno de aquellos fugitivos desaparecidos cuando los hacíamos pasar hacia Andorra, judíos principalmente, sus joyas, oro y dinero, sirvieron para amasar pequeñas fortunas que luego se blanquearon en la construcción de grandes hoteles y supermercados”: Ferran Sánchez Agustí. Espías, contrabando, maquis y evasión. La Segunda Guerra Mundial en los Pirineos. Lleida, 2003, pp. 225, 230 y 231. Y también la entrevista con fecha del 21 de julio de 2012 en: www. blogger.com/ blocs.mesvilaweb.cat/node/view/id/226464. (Eric o Enrique Melich Gutiérrez aclara y matiza, que los contrabandistas que operaban en Andorra no eran sólo andorranos sino también franceses y españoles).

Y por último Joan Estruch Tobella concluye: “La única fuente de información de que disponemos afirma que en ese período se produjeron unos 200 asesinatos de españoles en el Midi por obra de los guerrilleros de la UNE. Es prácticamente imposible saber cuántos fueron liquidaciones de colaboracionistas reales o supuestos y cuántos eliminaciones de rivales políticos. La mayor parte de estos sucesos han quedado sumidos en la más completa oscuridad”: El PCE en la clandestinidad (1939-1956), pp. 87 y 88.

Para aquietar conciencias y seguir dando rienda suelta a la propaganda, no han faltado autores que han afirmado que los casi 200 asesinados en territorio francés es una cifra exagerada…: pues bueno.

Ángel Manuel González Fernández, octubre 2010 y febrero 2016.
 
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La corrupción compulsiva del clan Franco

Austeridad, honradez, trabajo... Cuenta la leyenda que durante 36 años hubo una lucecita en el Pardo que nunca se apagaba. Francisco Franco, decían, trabajaba sin descanso, no tenía grandes vicios, no le importaba el dinero y era incorruptible. O el mito revisionista de la baja corrupción del franquismo comparada con la alta corrupción de la democracia. ¿Es así? Una pregunta pertinente tras cumplirse cuatro décadas de la gloria del dictador [y tras morir ayer su única hija, Carmen Franco].

Las investigaciones centradas en la corrupción franquista escaseaban hasta hace pocos años, cuando llegaron los artículos del periodista Javier Otero y los libros del historiador Ángel Viñas ('La otra cara del Caudillo', 2015). La excepción que confirma la regla sobre la falta de investigadores tiene un nombre, Mariano Sánchez Soler (Alicante, 1954), escritor, periodista y autor de ensayos de referencia como ''Villaverde, fortuna y caída de la casa Franco' (1990), 'Ricos por la patria' (2002), 'Los Franco S.A.' (2003) y 'Los banqueros de Franco' (2005).

La doble confusión

“El mito de la austeridad de Franco se sostiene en una doble confusión. Por un lado, confundir las costumbres alimenticias de Franco con sus prácticas políticas concretas: el modo en que su familia se enriqueció. El otro error es creer que la falta de estudios sobre la corrupción franquista significa que no hubo corrupción franquista”, cuenta Sánchez Soler a El Confidencial.

“Los Franco estaban convencidos de que su actividad era lícita e incontestable en un país sumiso como España”, escribió Sánchez Soler en 'Los Franco S.A'. Un convencimiento en su propia impunidad que no tenía nada de subjetivo: estaba amparado por la ley. “Durante el franquismo, las conductas de tráfico de influencias estaban totalmente aceptadas, e incluso institucionalizadas, en la actuación de las Administraciones Públicas”, asegura en un estudio José Muñoz Lorente, profesor de Derecho Penal de la Universidad Carlos III. En otras palabras: si el tráfico de influencias no era delito, ¿por qué iba a ser algo malo la corrupción? De ese nivel de impunidad hablamos.

En 'Los Franco S.A', Sánchez Soler cifró en medio centenar las empresas y sociedades anónimas "relacionadas, apadrinadas o presididas" por los miembros de la familia Franco. Según sus cálculos, el capital social escriturado del holding de la corte de El Pardo superaba los 100.000 millones de pesetas a la gloria del dictador. Al cambio actual y teniendo en cuenta la inflación estaríamos hablando de 6.815 millones de euros.

Buena parte de ese dinero fue conseguido gracias a la corrupción; es decir, con esa mezcla de tráfico de influencias, amiguismo y mordidas que acaba en malversación de caudales públicos. ¿Diferencias con la corrupción actual? Lo que ahora se hace en secreto para que no te pille un juez, antes se hacía a pecho descubierto. No es poca diferencia.

Puertas giratorias, ayer y hoy

Se ha escrito mucho en los últimos tiempos sobre las puertas giratorias de la democracia. O cómo los ex ministros se apoltronan en los consejos de administración de las grandes empresas del IBEX35. Una práctica tan cuestionable como poco novedosa: las puertas giratorias giraban a tal velocidad durante el franquismo que era casi imposible diferenciar servicio público de intereses privados.

El mito del tardofranquismo habla de un régimen regenerado a golpe de tecnocracia en los años sesenta, imagen idílica que casa mal con los demoledores datos sobre puertas giratorias aportados por Amando de Miguel en 'Sociología del franquismo' (1975). Entre 1961 y 1974, el 77% de los ministros y antiguos ministros del franquismo ocuparon cargos en los consejos de administración de las grandes empresas públicas y privadas: de los 83 ministros vivos, 64 habían pasado por la puerta giratoria; algunos de ellos, ¡tachán!, siendo todavía ministros (¿Quién dijo Ley de Incompatibilidades?).

“En el capital financiero español del franquismo, el aparato del Estado, la empresa privada y la pública constituían los vértices del mismo poder, sin fisuras, tan unidos como la Iglesia y el Estado… Como una mancha de aceite, la familia Franco llevó su poder intervencionista a todas las estancias del mundo financiero español. Las 'doscientas familias' que dominaron la economía española supieron sentar en sus consejos de administración a ministros, altos cargos del Movimiento, falangistas de la primera hora y adeptos al caudillaje personal del general Franco”, concluía Sánchez Soler en 'Los Franco S.A.'.

El hermanísimo

Otro de los grandes mitos de la época es que los verdaderos corruptos del régimen no fueron los Franco, sino los Martínez-Bordiú, o cómo la familia política del Caudillo mangoneó todo lo que pudo ante la impotencia del dictador. “No es que Franco hiciera la vista fuerte a los negocios de sus familiares, que la hacía, es que maniobró para impedir que algunos de ellos fueran investigados y juzgados, lo que da idea de su conocimiento de los negocios del clan”, razona Sánchez Soler.

Son tantos los trapicheos de los Franco durante la dictadura que no es fácil resumirlos en un artículo, pero ahí van unos cuantos que basculan entre lo fino y lo grueso. La corte de los milagros.

Acabada la Guerra Civil, Pilar Franco, hermana del dictador, era una simple pensionista que ganaba 38 duros mensuales en concepto de viudedad, lo que no fue óbice para que en dos décadas lograra comprar una “residencia valorada en doce millones de pesetas; un piso para cada uno de sus diez descendientes, una 'finquita' en Coruña y 'algunos títulos' en acciones bursátiles”, según enumera Sánchez Soler en 'Los Franco S.A'. ¿Ejemplo de la buena suerte en los negocios de doña Pilar? En 1957, su apoderado y ahijado le habló de la existencia de una fantasmagórica y enorme finca madrileña que podía ser inscrita a su nombre. Y lo hicieron. La finca, situada en la calle Antonio Casero y con 200.000 metros cuadrados, era en realidad propiedad del Banco Central, de Dragados y Construcciones y de varios particulares, detalle sin importancia, por lo visto, para los familiares del Caudillo. El escándalo fue tan rellenito que acabó en los tribunales. ¿El resultado? Pilar Franco acabó siendo indemnizada millonariamente por el Estado franquista por la expropiación del terreno. Superen eso.

El hermano del dictador, Nicolás Franco, estaba en varios consejos de administración; incluido el de Refinerías de Aceites y Grasas (REACE), que en los últimos años del franquismo se vio envuelto en “uno de los principales hitos incivil de la historia judicial española”, el caso REACE, o la misteriosa desaparición de 4 millones de litros de aceite de oliva de la oficialista Comisaría de Abastecimientos y Transportes depositados en los tanques de REACE.

Aunque el caso fue juzgado en 1974, el 'hermanísimo' se libró de pisar los tribunales, no así sus socios en REACE, algunos de los cuales murieron en circunstancias sospechosas durante el proceso. “Nicolás Franco apenas fue molestado durante las cuatro jornadas de juicio. Los intentos del abogado José María Gil-Robles, antiguo dirigente del derechista CEDA y viejo conocido del Caudillo, resultaron sin efecto. Cada vez que trataba de llevar a declarar al hermano de Franco, el presidente del Tribunal cortaba de cuajo cualquier alusión a su nombre, cualquier referencia a tan ilustre apellido”, escribe Sánchez Soler.

Nicolás Franco recurrió a una “treta” tan “grotesca” como clásica para no comparecer en los juzgados: hacerse el enfermo/amnésico. Gil-Roblés llegó a mostrar al tribunal una foto del 'Hola' de esa semana en la que aparecía el amnésico... de parranda y en aparente plenitud de facultades. “Afortunadamente -dijo el letrado-, según prueba documental que adjuntamos, la recuperación de don Nicolás Franco ha sido rápida y ya hace vida ordinaria en el orden social. Si, por nuestra condición de cristianos, la noticia nos llena de gozo, nuestra condición de juristas nos obliga a insistir en su presencia aquí”, alegó un irónico Gil-Robles... en vano.

Nicolás Franco era tan innombrable como intocable, como comprobó en sus propias carnes el banquero Ramón de Rato, padre de Rodrigo Rato. El fundador del Banco de Siero era un hombre muy bien relacionado con el Régimen, aunque no tanto como para lograr que la familia del Caudillo pagara sus deudas: en 1967 ejecutó un crédito de 4,8 millones de pesetas a Nicolás Franco, cuyos bienes fueron embargados. Poco después fue el Banco de Siero el que fue embargado, con Ramón de Rato detenido por evasión fiscal.
 
Atentos a la resolución del asunto narrada en 'Los Franco S.A': “No tardó en comprender Ramón de Rato que procesar a Nicolás Franco por el impago de una letra había sido el mayor error de su vida. Y se dio por vencido; retiró la denuncia y envió la susodicha letra a Nicolás Franco, junto a una carta de disculpa en la que le indicaba que pagara la letra cuando y como quisiera. La respuesta de Nicolás fue contundente: 'Todos los españoles deben a mi familia gratitud. No pagaré la letra ni ahora ni nunca. Al hermano del Caudillo de España no se le molesta por cuatro millones ochocientas mil pesetas'”. Amén.

El yernísimo

Cristóbal Martínez-Bordiú, Marques de Villaverde, se casó con la única hija de Franco (María del Carmen Franco y Polo) en 1950. A Martínez-Bordiú no le fue precisamente mal con su matrimonio. En las siguientes tres décadas, formó parte de los consejos de administración de 17 empresas cuyos capitales sociales, según Sánchez Soler, sumaban más de cuatro mil millones de pesetas. “Todas las sociedades anónimas que contaron con la presencia del marqués vieron crecer sus capitales y ganancias”, escribe el periodista.

Aunque los negocios le iban viento en popa, Cristóbal, popularmente conocido como 'el yernísimo', no descuidó su profesión de médico, hasta el punto de cobrar más de dos millones de pesetas mensuales como galeno durante 25 años, un sueldo superior al que recibía su suegro como jefe del Estado. ¿Cómo era posible? Muy sencillo: Martínez-Bordiú llegó a ocupar ocho altos cargos médicos simultáneamente, en lo que podría pasar por un chiste de 'La escopeta nacional', de no ser porque es cierto.

Para hacernos una idea del nivel de presencia empresarial de la familia Franco bastaría con analizar el caso de Construcciones y Contratas (CC), fundada por el ingeniero alemán Ernesto Koplowitz, que en 1962 murió en un accidente sin testamento y con descendientes sin reconocer. La familia Franco jugó un papel clave en la lucha por su fortuna -dos mil millones de pesetas-, con Cristóbal Martínez-Bordiú colocado en el consejo de administración, desde donde ayudó a “cimentar la fortuna de las niñas Esther y Alicia [Koplowitz]”, como cuenta Sánchez Soler en 'Los Franco S.A'., donde califica a CC de “juguete en manos del clan de El Pardo”.

El nivel de impunidad, no obstante, se mide a veces mejor en la micro trama costumbrista que en la macro trama empresarial. Mariola Martínez Bordiú, una de las hijas del matrimonio entre Cristóbal y María del Carmen, se casó en la capilla de El Pardo en 1974. Nueve años después, al salir a la luz las deudas de Viajes Marsans, dependiente del Instituto Nacional de Industria (INI), se supo que fue el Estado y no Mariola quien pagó las 700.000 pesetas que costó su viajes de bodas. Y eso que Mariola ha pasado a la historia como la nieta tímida y discreta del Generalísimo.

La vidorra fácil

“Lo que no cuenta el mito del desarrollismo es que el franquismo sobrevivió esos años gracias a la corrupción, al reparto entre los suyos del dinero generado por el boom económico. No es que la corrupción fuera importante durante el franquismo, es que la corrupción salvó al franquismo en muchos momentos”, cuenta Sánchez Soler a este periódico.

El historiador y periodista Ramón Garriga, autor de 'La saga de los Franco', lo explicó así: “Franco cultivaba la corrupción como norma política, partiendo del principio de que quienes colaboraban con el Régimen serían fieles mientras los asuntos del bolsillo marcharan viento en popa”.

“No queremos la vida fácil y cómoda; queremos la vida dura, la vida difícil, la vida de los pueblos viriles”, exclamó Franco el 17 de julio de 1939. Ahora sustituyan vida dura por vidorra fácil y tendrán una idea más ajustada a la realidad de lo que fue el franquismo para el clan Franco. Austeridad, el musical.
 
TELEGRAMA DESDE EL PUEBLO DE BAÑERES (ALICANTE),AL GOBERNADOR CIVIL DE ALICANTE.1937

Llegada a Bañeres de Mariola dos horas mas tarde de lo esperado, problemas en el camino, dos aparatos facciosos efectuaron disparos de ametralladoras sobre el convoy de evacuado a 6 km de llegar, aviones siguieron rumbó Alcoy ningún niño herido, comunique a Madrid niños ya alojados, despiojados y alimentados.

FOTO:Llegada de niños refugiados de Madrid al pueblo alicantino de Bañeres de Mariola, donde son recibidos por el pueblo y su banda de música en la Plaza Mayor. En el Ayuntamiento provisional otros niños refugiados madrileños llegados meses antes asoman por las ventanas para ver sus nuevos compañeros. En la puerta del edificio se puede ver una bandera republicana en la que pone: BAÑERES ACOGE CON CARIÑO A LOS NIÑOS POR LOS CUALES SUS PADRES LUCHAN POR LA LIBERTAD.

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Anastasia Marín Garrido
El 28 de agosto, se cumplen el aniversario del asesinato de ANASTASIA MARIN GARRIDO de 43 años en Cala (Huelva).
Motivo: Meses antes, el cura del pueblo en la tienda comenta:
—Anastasia, ¿cuándo va a bautizar a los tres pequeños?
Nueve descendientes que tenia Anastasia, mujer de campo y ruda por naturaleza, que le contestó:
—Mire padre, en los tiempos que corren, la misma miseria y necesidades vamos a pasar cristiano o ateo. Para que usted lo sepa, padre, en mi casa yo tengo un Dios que viene todas las noches.
—Puede que dentro de poco te arrepientas de esas palabras -respondió el cura.
A consecuencia del golpe de Estado, el marido e descendiente de Anastasia tuvieron que salir huyendo.
En la madrugada del 27 de agosto, cuando amamantaba al pequeño de ocho meses de edad, se presentaron en su casa y le dijeron:
—Vente con nosotros, que tienes que contestar unas preguntas.
A lo que ella contestó:
—Un momento, termino de dar el pecho al niño.
—Es para poco tiempo.
Esa misma madrugada fue conducida a la finca La Parrita y allí fue cancelada en compañía de dieciséis mujeres y un hombre.
Una familia de once miembros rota, un marido exiliado, el descendiente mayor desaparecido en la guerra y los pequeños, esparcidos como semillas al viento, en casa de tías y allegados.
Cortaron la flor, pero dejaron la semilla que no deja de Florecer.
Manuel Hermoso García, nieto.
 
El tren de la gloria’, un viaje al primer fusilamiento masivo de la Guerra Civil, según el historiador Santiago Mata – Mikel Iturralde
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Más episodios de la Guerra Civil. Y el tren como involuntario protagonista. Lejos de lo que algunos piensan, conviene recordar la Historia para no repetir los mismos errores. El periodista e historiador Santiago Mata (Valladolid, 1965) ha investigado en su último libro, ‘El tren de la gloria’ (La Esfera de los Libros) lo que él mismo califica como “el mayor fusilamiento público de la Guerra Civil”, una masacre que tuvo lugar el 12 de agosto de 1936 cuando un tren procedente de Jaénera inmovilizado por grupos de milicianos en un apeadero cercano a Vallecas. De las 240 personas que viajaban en él, 191 fueron canceladas.

‘El tren de la gloria’ pone en evidencia cómo las dos partes implicadas en la Guerra Civil estuvieron interesadas, aunque por causas distintas, en ocultar las dimensiones reales de la estructura de poder y del cambio social que se produjo en la retaguardia republicana.

Los pasajeros de este tren fueron detenidos en la provincia andaluza por su filiación política de derechas o su catolicismo; en el convoy viajaba el obispo de Jaén junto a su hermana. Todos ellos eran conducidos a lacárcel de Alcalá de Henares pero ante la presión de los milicianos, el Gobierno accedió a que los presos fueran cancelados. Sólo lograron escapar unos pocos, entre ellos Leocadio Moreno, un joven de 19 años que Santiago Mata ha conseguido localizar y que a sus 94 años recuerda vívidamente lo que ocurrió, aunque confiesa no haberlo contado más que “tres o cuatro veces” en su vida y nunca a sus padres, señala Mata.

El autor ha dedicado dos años a reconstruir estos hechos y para ello ha ahondado en los documentos que dan cuenta de lo ocurrido, si bien apenas existen datos poco más allá de los nombres de las víctimas y la identificación de los verdugos sobre los que hubo una escueta investigación policial.

Curiosamente, y por diferentes motivos que expone en el libro, ni el bando republicano ni, sobre todo, el franquista quisieron profundizar en lo sucedido.
Para Santiago Mata esta investigación empezó inicialmente “por curiosidad” pues le “chocaba” que apenas se explicara lo ocurrido. En el libro, el historiador descubre el lugar exacto donde fueron cancelados los 191 presos que llegaban a Madrid procedentes de Jaén.

‘El tren de la gloria’ está dividido en tres partes. En la primera se reconstruyen, a la luz de los documentos, los sucesos de los días 11 y 12 de agosto de 1936: las matanzas de cientos de presos que llegaban a Madrid procedentes de las provincias de Jaén y Córdoba (ese día 11 el intento no tuvo el éxito esperado pues viajaban más de 300 personas de las que fusilaron a 11, pero en la jornada siguiente sí se logró el objetivo).

La principal evidencia obtenida al respecto es que estas matanzas, según sostiene Mata, fueron autorizadas por el Gobierno de la República con el consentimiento muy probablemente del presidente del Gobierno (José Giral), casi con certeza del ministro de Gobernación (Sebastián Pozas) y sin ningún género de dudas del director general de Seguridad (Manuel Muñoz).

Según explica, el anuncio del envío de los presos en trenes, hecho desde Jaén por fruta socialistas, llevó al asalto en Atocha del primero de los trenes, y tras el fracaso parcial de este asalto, a la preparación concienzuda de la segunda y más mortífera matanza. En esta preparación intervinieron fuerzas militares comunistas, socialistas y anarquistas.

En la segunda parte, Mata narra las “consecuencias internacionales” de esta acción. La documentación diplomática ha revelado que, al día siguiente de producirse la masacre, los embajadores extranjeros comunicaron al Gobierno republicano que admitirían en sus sedes diplomáticas a ciudadanos españoles. “Todos los Gobiernos, excepto México, Turquía y Argentina, autorizaron a sus embajadores a marcharse de España, si bien finalmente no lo hicieron pensando en la protección que debían a sus súbditos”, explica.

Así, en su opinión, los otros países dejaban claro que consideraban que La República había dejado de ser un Estado de Derecho que pudiera reclamar la solidaridad de las democracias occidentales.

Por último, en la tercera parte, Santiago Mata analiza los motivos por los que especialmente el régimen franquista no dio a la masacre la relevancia que tenía. Su teoría es que estos sucesos podían “poner en entredicho” algunos mitos del franquismo. Por ejemplo, el papel heroico que en la posguerra se asignó a la Guardia Civil (invocando para ello la gesta del Santuario de Santa María de la Cabeza) podía quedar en duda si se conocía la conducta de dudosa adhesión al alzamiento, o abierta cobardía, de algunos mandos del instituto armado en Jaén.

Tampoco salían bien paradas muchas familias adineradas de la provincia, que habían evitado la cárcel, la deportación y la gloria pagando un rescate. El autor apunta que, en realidad, la colaboración con las autoridades revolucionarias había sido mucho más habitual de lo que pudiera pensarse a primera vista.

A la vista de todo esto, Santiago Mata señala que las personas que viajaban en ese tren “fueron las víctimas más olvidadas”. Todas ellas, perfectamente identificadas, fueron enterradas inicialmente en el cementerio de Vallecas pero en los años 40 se les trasladó a la cripta de la catedral de Jaén.

El libro también incluye el testimonio de Leocadio Moreno, que tenía 19 años en el momento de la masacre y que es el último superviviente. En su opinión, “las más de 200 víctimas de los trenes de Jaén han sido las grandes perdedoras de aquella tragedia”.

Las peripecias tremendas que sufrió Moreno, quien logró escapar de aquellos fusilamientos mostrando un carnet de estudiante y alegando que pertenecía a los socialistas universitarios, le han dado al autor el “impulso decisivo” para escribir este libro. “Paradójicamente Leocadio Moreno logró, diez días después de aquellos hechos, volver a burlar a la gloria durante su estancia en la cárcel Modelo haciéndose pasar por un preso común para no ser ajusticiado. Y, durante la guerra, a pesar de ser de derechas, le tocó defender el bando republicano y también sobrevivió”, narra Mata.
 

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