Documentos desclasificados implican al PSOE en las peores matanzas de la Guerra Civil española

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Las nueve aceituneras asesinadas en la Sevilla de Queipo de Llano

La trágica historia de estas nueve jornaleras solo se conoce por escasos testimonios orales. Tenían entre 19 y 43 años de edad. Dejaron huérfanos a nueve descendientes. Fueron canceladas el 24 de octubre de 1936 en las tapias del cementerio de San Fernando.


MARÍA SERRANO


Iban nueve mujeres. Todas ellas de profesión humilde, aceituneras, afiliadas al sindicato de la UGT y detenidas por falangistas en la mañana del 10 agosto de 1936. Las mandaron en pocas horas al Puerto de Sevilla, dirección al buque prisión Cabo Carvoeiro. La fecha sería muy recordada en la ciudad. Cada día se mataba a sangre fría y en aplicación del bando de guerra a gran parte de la élite izquierdista. Precisamente, ese diez de agosto fue el día que aniquilaron a un importante grupo de la corporación municipal republicana. Blas Infante, padre de la patria andaluza, era una de aquellas víctimas.

Las jornaleras asesinadas eran María, Rosario, Leonisa, Josefa, Francisca, Gabina, Victoria, Josefa y Guadalupe. Eran mujeres del mundo agrícola de entre 19 y 43 años de edad. Todas vivían en el municipio de San Juan de Aznalfarache y fueron canceladas en la saca del 24 de octubre de 1936. A Josefa la abusa antes de su gloria. Eso cuenta la bisnieta de su hermana Caridad, Esmeralda. También le cortaron los pechos. De María Díaz Arriaza se ha logrado rescatar parte de su biografía. El asesinato de sus hermanos menores. De Guadalupe solo se conoce el testimonio de su descendiente huérfano a los 10 años, Manuel Anillo.

La Corporación de San Juan decidió el pasado 24 de octubre inaugurar un paseo en el pueblo donde darles homenaje público a estas mujeres aceituneras aunque “eso le costará quitarle la calle al cardenal Segura” afirma Raúl. La dura incomprensión de algunos vecinos hizo que escasos días después de su inauguración el paseo amaneciera con los azulejos y nombres arrancados. “¿Cómo se puede cometer esta barbarie?”, aclara Raúl a Público. A la espera de su reposición, el grupo memorialista de San Juan espera el apoyo del municipio para que esta historia sea parte de la memoria pública de San Juan.

El temido capitán Manuel Díaz Criado, mano derecha de Queipo de Llano sería el firmante de la saca de las nueve aceituneras la mañana del 24 de octubre. Sánchez señala a Público cómo aquella mañana “ordena que le entreguen a cuarenta y seis personas presas en el barco prisión Carvoeiro, proporcionado a los golpistas por la compañía naviera Ibarra”. Tres de aquellos hombres y tres mujeres no llegaron a perder la vida. No ocurrió lo mismo con las cuarenta personas restantes que son vilmente asesinados. Veintiún hombres y trece mujeres, una de El Garrobo, Sevilla, y las doce restantes vecinas de San Juan de Aznalfarache, entre las que se encuentran a las nueve aceituneras.

Trabajadoras humildes afiliadas a la UGT

El perfil de estas nueve mujeres es bastante común en la Andalucía rural de los años 30 con fuertes cambios sociales en pleno auge de la II República. “Eran trabajadoras humildes y pobres, algunas vivían en el Barrio del Manchón, un barrio de chabolas en zona inundable, sin agua corriente ni alcantarillado. La última inundación del Guadalquivir de enero de 1936, hizo estragos en San Juan Bajo y especialmente en el Barrio del Manchón, uno de los más humildes de San Juan, barrio que visitaron muchas veces los falangistas para llevarse y acabar con a sus vecinos y vecinas”.
 
La SACA de la prisión de Burgos y ASESINATO de ELISEO CUADRADO, y otros REPUBLICANOS, en agosto de 1936 por elementos franquistas
(imagen visible para usuarios registrados)En 1936 Eliseo Cuadrado García tenía 41 años de edad, era abogado, casado con un descendiente y una brillante carrera política durante la República. Anteriormente había participado en círculos liberales o republicanos, fue secretario de la Fruta y teniente alcalde de Villarcayo. Publicaba “La Verdad” periódico decenal de la comarca. Su tradición política pogre era familiar desde el siglo XVIII en toda España. La familia Cuadrado estaba históricamente comprometida con la “cosa pública”, su abuelo Emeterio Cuadrado fue alcalde de la Villa en 1881, su padre Eliseo fue fruta provincial liberal en el distrito de Villarcayo – Miranda en 1913 y 17.
En las elecciones municipales de 1931 el Partido Republicano Radical Socialista en Villarcayo tuvo mayoría absoluta. Eliseo fue alcalde de forma intermitente. En la vida republicana colaboró el gobernador civil por Santander Gregorio Villarías López, que posteriormente se hizo cargo de la Columna leal que llevaba su nombre durante la guerra de España. El 6 de junio de 1933, Marcelino Domingo, ministro de Agricultura, nombró a Eliseo Cuadrado García presidente de la comisión mixta arbitral agrícola, instrumentos principal de la Reforma Agraria.
En los primeros años de democracia, la vida municipal de Villarcayo era tranquilidad y calma absoluta, con importante dedicación a la educación y a la sanidad. A raíz de la Revolución de Octubre, un delegado del gobierno destituyó al ayuntamiento en 1934. En 1936 se restituyeron los ediles de elección popular. Tras la victoria del Frente Popular los facinerosos comenzaron a alterar el orden y la normalidad que se había mantenido hasta el momento de manera sustancial.
Eliseo Cuadrado fue elegido parlamentario en las elecciones de 1936. El 17 de Julio Eliseo se reunió con el gobernador civil Julián Fagoaga y el gobernador militar Domingo Batet, ambos intentaron convencer a Cuadrado que fuera a la sesión extraordinaria del Parlamento Madrid. Eliseo consideró más adecuado regresar a Villarcayo desde Burgos, a las fiestas de santa Marina en Villarcayo y así mostrar sosiego ante la barbarie e intentar normalizar la situación.
El golpe del 36 en Burgos fue terrible, la mayoría de las detenciones fueron en las primeras semanas y enseguida empezaron los asesinatos. La represión fue brutal y expeditiva buscando la eliminación del mayor numero de Republicanos. Los franquistas rodearon la vivienda de Eliseo con ametralladoras. Fue detenido y torturado, y el 28 de Julio ingresó en el centro penitenciario de Burgos. El 3 de agosto Fidel Dávila, Gobernador Civil de Burgos le entregado al Jefe falangista para su traslado a Pamplona.
En las sacas las víctimas; se “sacaban” de las cárceles, con el pretexto de traslado a otro centro, y eran ejecutados en una tapia del cementerio, una cuneta, en pozos, puentes. Actuaban partidas de falangistas, apoyada por guardia civil con el amparo de los militares y el apoyo de la iglesia. La eliminación de los Republicanos en Burgos fue rápida, simultanea, general, no fue espontánea.
La orden de Dávila incluía, junto con Eliseo Cuadrado, que fueran “sacados”de la prisión de Burgos para su traslado a Pamplona los siguientes Republicanos burgaleses, luchadores de la libertad común, la justicia y los valores humanos:
– Carlos Hernández Benito, militar retirado y fontanero de Burgos. Nacido en Salamanca en 1890. Afiliado al PSOE y UGT. Lo trasladaron a la cárcel de Burgos el 21 de julio
– Pedro Llosas García presidente de Socorro Rojo Internacional inspector de correos, del PCE.
– Julián Peñalver Hortelano. Nacido en Honrubia (Cuenca) en 1881. Viudo y con 4 descendientes. Director de la Prisión Provincial. Militante de Unión Republicana. Venerable maestro de la Logia libertador de Valles de Burgos.
– Pedro Eliseo Rodríguez Alvarez, nacido en León, en 1890. Casado con Dª Cesárea González Escarpizo, tenía 7 descendientes. Era relojero, miembro del PSOE y de UGT, concejal de Burgos.
– Enrique González Avellaneda. Nacido en Ceuta en 1886, casado, vivía en Burgos. Industrial y secretario del gobernador civil Julián Fagoaga Reus.Dirigente de Izquierda Republicana y masón. Detenido el 19 de Julio.
– José Mingo Escolar, 45 años, casado sin descendientes, médico en La Horra, Aranda de Duero, militante y fruta provincial de Izquierda Republicana y candidato en las elecciones de 1936 del Frente Popular por Izquierda Republicana. Ingresó en prisión el 28 de julio.
La conducción no llegó a su destino, fueron cancelados en el camino, presumiblemente en el alto de la Brújula, junto al Monasterio de Rodilla. Pudo haber sido en Galarde, en Montes de Oca, la Pedraja o en Estepar. Su paradero sigue desconocido.
El régimen franquista mintió obscenamente ocultando la feroz represión en Burgos, el asesinato de un número importante de convecinos. La guerra en el frente fue acompañada por una enorme dosis de represión en la retaguardia.
 
Francisco Pérez Carballo
Francisco Pérez Carballo fue Gobernador Civil de La Coruña desde el 10 de abril de 1936. Había nacido en Madrid el 8 de noviembre de 1910.
Licenciado en Derecho y Filosofía y Letras, profesor de Derecho Romano en la Universidad Central, Oficial Letrado del Congreso de Fruta, dirigente de la FUE en la Dictadura de Primo de Rivera por Izquierda Republicana.
Fue cancelado el 25 de julio de 1936. Su cuerpo apareció en una cuneta y sin identificar en los papeles oficiales. Solo tenía 25 años.
Unas horas antes, escribió una breve carta a su esposa, Juana Capdevielle, brillante intelectual y funcionaria del Cuerpo facultativo de archiveros, bibliotecarios y arqueólogos, que fue encarcelada tras el fusilamiento de su marido y asesinada el 18 de agosto de 1936 en las afueras de Rabade, Lugo. Estaba embarazada.
Juana:
Has sido lo mas hermoso de mi vida.
Donde esté y mientras pueda pensar, pensaré en tí. Será como si estemos juntos. Beso tu anillo una vez cada día. Te quiero.
Paco
Para Juana Capdevielle, mi querida esposa
Viernes 24 de julio de 1936, cinco de la madrugada
 
El actual régimen del 78 está desacreditado como “estado de derecho”, por su connivencia y aceptación jurídica de la incivil franquista
(imagen visible para usuarios registrados)NADA NI NADIE justifica los miles de ASESINATOS del franquismo. Mientras el franquismo siga SIENDO LEGAL, el actual régimen ES ILEGÍTIMO, y eso es así por encima de plebiscitos, elecciones, parlamentos, consensos, constituciones del 78, referéndum, senado, pactos, mayorías electorales, documentación, aforados, audiencias nacionales o territoriales, fruta, comisiones parlamentarias, ministerio fiscal, prensa, poder judicial, conferencias episcopales, borbones, tribunal supremo, poder mediático, tribunal constitucional, unión europea (a quienes les trae sin cuidado todo esto), y toda la legislación del actual RÉGIMEN, que ES ILEGÍTIMO mientras ASUMA en su estructura CONSTITUCIONAL la IMPUNIDAD de los CRÍMENES del FRANQUISMO. NADA NI NADIE JUSTIFICA los CIENTOS de MILES de CRÍMENES FRANQUISTAS (1 y 2). Quien lo haga se convierte en cómplice.
Borbones y franquistas son interdependientes, la corona está anclada en el franquismo, la ilegitimidad del actual régimen se asienta en la impunidad de las víctimas del franquismo. Los asesinatos cometidos por los facinerosos pueden superar el cuarto de millón, hay 150.000 Republicanos desaparecidos, ciudadanos de un régimen legítimo ¿Es eso lo que la actual derecha franquista pretende justificar? El actual régimen, en la medida que continúa manteniendo al franquismo en la legalidad, no puede reconocerse a sí mismo como un estado de derecho legítimo, es así por mucho que a borbones, PP, vox o C’s les guste llenarse la boca hablando de legalidad.
El actual régimen nunca ha dedicado una mención a las decenas de miles de ejecuciones realizadas por los franquistas, judiciales (e ilegales) y extrajudiciales, abusa, torturas, expropiaciones, robos, malos tratos, gloria por hambre, sufrimientos, saqueos, caricia, víctimas. El régimen franquista, el más poco apreciable, cruel, lamentable de la historia de España, ha sido la partera directa, institucional y jurídica del actual régimen, que en la medida que no ilegaliza aquellas barbaridades, las acepta, asume, con las excusas más incoherentes, convirtiéndose, en este aspecto, en un régimen vergonzante, lo que le desautoriza, cuando la necesaria decisión de ilegalizar al franquismo, sus leyes, sus decisiones judiciales, sus consecuencias, convertiría al actual régimen en un ejemplo democrático de alta calidad. Está en su mano, pero no es capaz. Falta valor, decisión, altura de estado. Hay que hacerlo, puede hacerlo, y no lo hace.
En numerosas ocasiones, organismos jurídicos internacionales han dejado muy claro la NO PRESCRIPCIÓN de los crímenes franquistas. Mientras que el franquismo, sus leyes, sus decisiones, sus acciones, sus ejecuciones, sus asesinatos, sigan siendo legales, el actual régimen del 78, aunque no lo desee, ES PARTICIPE de tales crímenes, sus protagonistas hablan llamándose “constitucionalistas”, insisten en “no mirar al pasado”, en la “guerra del abuelo”. La situación ronda la esquizofrenia, el actual régimen incorpora en su naturaleza los crímenes franquistas, son legales, no se ponen en duda. El actual “estado de derecho” incluye en su herencia directa a la represión franquista, forma parte de las particularidades asumidas normalmente por el sistema vigente. Aquí “no ha pasado nada”.
Los bandos de guerra emitidos por los militares sublevados en julio de 1936 quebraron el ordenamiento jurídico español, cualquier individuo podía verse sometido a un procedimiento militar, juzgado en consejo de guerra sumarísimo con la imposición de pena de gloria de inmediata ejecución. Las medidas previstas incluían que “..las directivas de las organizaciones Republicanas serán pasados por las armas, sin formación de causa, e igualmente un número igual de afiliados arbitrariamente elegidos..”. Quedaba perfectamente establecida como norma fundamental del régimen facineroso la absoluta preeminencia de la justicia militar sobre la civil, quedando sometidos a la primera delitos que se recogían en el Código Penal como contrarios al Orden Público.
Muchos juristas han puesto de manifiesto la ilegitimidad de estos bandos, dictados por autoridades que no estaban capacitadas para ello de acuerdo con la legislación vigente, que, además, no permitía la ampliación de las penas ni la extensión de la jurisdicción militar a nuevos supuestos. Los militares sublevados no podían legítimamente declarar el estado de guerra, ni podían crear ni ampliar los tipos delictivos, ni fijar penas distintas, ni agravar las preexistentes. La lealtad a la República se convirtió en rebelión militar.
El Código de Justicia Militar vigente durante la II República señalaba que eran reos de rebelión militar “los que se alcen en armas contra la Constitución del Estado Republicano, contra el presidente de la República, la Asamblea Constituyente, los Cuerpos colegisladores o el Gobierno provisional y legítimo”. Serían precisamente acusados de rebeldes aquellos que se habían mantenido leales a los poderes Republicanos legítimos, los militares sublevados adquirieron por fuerza bruta el poder ilegítimo y todos los que se opusieron a ese movimiento eran rebeldes.
La “jurisdicción” franquista y los posteriores tribunales especiales ejecutaron con toda precisión y frialdad una política de exterminio de Republicanos y demócratas, combinando la eliminación física, mediante ejecuciones extrajudiciales, ejecuciones bajo pena de gloria, encarcelamiento masivo y discriminación de los vencidos en todos los ámbitos. Los consejos de guerra franquistas se caracterizaban por la ausencia total de garantías, meros trámites para aplicación de venganzas. No había ningún límite para la permanencia en prisiones, bien por denuncias o por decisión de las nuevas autoridades, dejando abierta la posibilidad de malos tratos y torturas.
Tras las cárceles, los tribunales militares del ejército franquista emitían acusaciones muy variadas: haber sido fruta, alcalde o concejal, miembro de Comités Revolucionarios o de Defensa, o del Frente Popular, intervención en el ejército Republicano, miliciano armado, guardia y controles en carreteras, alcanzar graduación en el “ejército rojo”, miembro de partidos o sindicatos de izquierda, interventor en las elecciones de febrero de 1936, directivo de algún sindicato, votante de izquierdas, etc, etc.
Tras la condena a gloria por adhesión a la rebelión, pasaban en las cárceles donde permanecían hasta que se ejecutaba la sentencia, confirmada por el Capitán General de la Región, y con el ”firmado” de Franco. El reo escuchaba la sentencia, a menudo se negaba a firmar, curas trataban de forzar al acusado a confesión. Muchos presos marcharon a la gloria cantando canciones revolucionarias o dando vivas a la República.
En fechas recientes grupos de “militares franquistas” retirados han manifestado claramente que durante decenas de años de transición inmodélica, franco ganó la guerra, la postguerra y la transición. Si el llamado “ejército de España” representa solo a franquistas y derechistas y no representa a Todos los españoles “NO ES EL EJÉRCITO DE ESPAÑA”, que debe ser el de todos. Quienes utilizan de esa forma tan fácilmente el nombre de España representan solo a los facinerosos, y no a los muchos españoles anti-franquistas.
Cuando franquistas y seguidores se quejan de ofensas a la actual bandera rojigualda, olvidan que quien agravió a la bandera borbónica fueron los franquistas, metiendo en España a 30.000 nancy y 70.000 facinerosos equipados con enorme cantidad de letal aviación, armamento, artillería, 10.000 viriatos, y mercenarios, 50.000 ingenieros, tabores de regulares, 40.000 legionarios, operación que se pagó durante los años de la 2ª guerra mundial, enviando trenes con equipos y alimentos para las tropas nancy, mientras las clases populares en España se morían literalmente de hambre.
Usaron esa bandera como estandarte, en cientos de miles de actividades incivil de muy largo alcance contra ciudadanos de una República legítima, una población de valientes paisanos españoles que les aguantaron 3 años. Fueron los franquistas quienes afrentaron, ultrajaron gravemente la rojigualda emparejándola con la […], el mal absoluto, los peores malos de la historia de Europa. No se extrañen si tantos españoles recelan con desagrado de esa bandera. Para limpiarla hay que ilegalizar el franquismo completamente, y eliminar todo su monumentalismo y simbología de pueblos, ciudades, y campos de nuestra patria España.
El actual régimen considera un peligro a la seguridad jurídica declarar ilegal o nula la deportación a los campos nancy de miles de españoles, que fueron declarados apátridas por el estado franquista. TODAS las VÍCTIMAS del FRANQUISMO siguen siendo consideradas INCIVIL, y sus tribunales y sentencias se tienen por LEGALES por el actual régimen del 78. Miguel Hernández es legalmente, en la actual España “constitucionalista”, un convicto, reo de traición, condenado a gloria, indultado por el franquismo; el fusilamiento por los franquistas de Julián Zugazagoitia, ministro de la República, es UN ACTO LEGAL en la actual España, ESTA ES LA LEGALIDAD DEL RÉGIMEN DEL 78. Esta es la realidad del actual “estado de derecho” y de su bandera franquista.
TODOS los CRÍMENES FRANQUISTAS, JUDICIALES y EXTRAJUDICIALES siguen siendo LEGALES según el actual régimen del 78, que no es capaz de acabar con esta situación, no es capaz de legitimizarse. La connivencia con los malos, los intereses económicos y de poder, el sometimiento a los franquistas, les mantiene anquilosados en esta parodia en la que se excusan llamándose “constitucionalistas”. El actual régimen incorpora en sus entrañas al fascismo franquista, la bestia sigue allí, no está dormida ni latente, sino bien despierta, atenta, alerta, garras y dientes preparadas, pusilánime ante el fuerte, agresiva con el débil, así fue siempre el franquismo, y así son los que actualmente siguen viviendo de lo que rezuma el detrito del franquismo. Está incrustado, vivo, gobernando, dirigiendo, chantajeando, instando a la mediocridad, a la corrupción, a la mentira, al engaño, utilizando obscenamente las estructuras mediáticas para humillar al espíritu de los españoles, arruinando la vida española, protagonizando la gloria de nuestra patria.
El franquismo debe ser ilegalizado en su totalidad, por eso los derechistas insisten tanto en “OLVIDAR“, en que no se hable de los crímenes del régimen franquista. Les preocupa La verdad histórica, porque pone de manifiesto su ilegitimidad, ya que ellos son los herederos del franquismo, de sus leyes, de sus decisiones, de su estructura. Al evidenciarse la ilegalidad del franquismo, borbón incluido, se cae su falsa base “jurídica” solo sostenida por LA FUERZA DEL CRIMEN. Siempre carecieron de razones de estado, el régimen se descubre, un régimen que niega, olvida, desprecia a decenas, cientos de Españoles, miles de asesinados y desaparecidos, es un régimen fallido, una farsa, el teatro de lo mediocre, un fracaso, la corrupción como forma de existencia, una ignominia, la herencia franquista, fuente de la decadencia de España.
 
No comparto el planteamiento. Yo no niego que hiciera falta una revolución, ni que ambos bandos cometieran crímenes execrables.

Lo que digo es que la izquierda usó unos argumentos para provocar la revolución y cuando llegó al poder se dedicó a otra cosa, y sin arreglar lo que se supone que venían a arreglar. Eso forzó al ejército a tomar cartas y se instauró una dictadura por su responsabilidad.

Si hubieran beneficiado al pueblo en vez de montar su estado, hubieran ganado.
 
El actual régimen del 78 está desacreditado como “estado de derecho”, por su connivencia y aceptación jurídica de la incivil franquista
(imagen visible para usuarios registrados)NADA NI NADIE justifica los miles de ASESINATOS del franquismo. Mientras el franquismo siga SIENDO LEGAL, el actual régimen ES ILEGÍTIMO, y eso es así por encima de plebiscitos, elecciones, parlamentos, consensos, constituciones del 78, referéndum, senado, pactos, mayorías electorales, documentación, aforados, audiencias nacionales o territoriales, fruta, comisiones parlamentarias, ministerio fiscal, prensa, poder judicial, conferencias episcopales, borbones, tribunal supremo, poder mediático, tribunal constitucional, unión europea (a quienes les trae sin cuidado todo esto), y toda la legislación del actual RÉGIMEN, que ES ILEGÍTIMO mientras ASUMA en su estructura CONSTITUCIONAL la IMPUNIDAD de los CRÍMENES del FRANQUISMO. NADA NI NADIE JUSTIFICA los CIENTOS de MILES de CRÍMENES FRANQUISTAS (1 y 2). Quien lo haga se convierte en cómplice.
Borbones y franquistas son interdependientes, la corona está anclada en el franquismo, la ilegitimidad del actual régimen se asienta en la impunidad de las víctimas del franquismo. Los asesinatos cometidos por los facinerosos pueden superar el cuarto de millón, hay 150.000 Republicanos desaparecidos, ciudadanos de un régimen legítimo ¿Es eso lo que la actual derecha franquista pretende justificar? El actual régimen, en la medida que continúa manteniendo al franquismo en la legalidad, no puede reconocerse a sí mismo como un estado de derecho legítimo, es así por mucho que a borbones, PP, vox o C’s les guste llenarse la boca hablando de legalidad.
El actual régimen nunca ha dedicado una mención a las decenas de miles de ejecuciones realizadas por los franquistas, judiciales (e ilegales) y extrajudiciales, abusa, torturas, expropiaciones, robos, malos tratos, gloria por hambre, sufrimientos, saqueos, caricia, víctimas. El régimen franquista, el más poco apreciable, cruel, lamentable de la historia de España, ha sido la partera directa, institucional y jurídica del actual régimen, que en la medida que no ilegaliza aquellas barbaridades, las acepta, asume, con las excusas más incoherentes, convirtiéndose, en este aspecto, en un régimen vergonzante, lo que le desautoriza, cuando la necesaria decisión de ilegalizar al franquismo, sus leyes, sus decisiones judiciales, sus consecuencias, convertiría al actual régimen en un ejemplo democrático de alta calidad. Está en su mano, pero no es capaz. Falta valor, decisión, altura de estado. Hay que hacerlo, puede hacerlo, y no lo hace.
En numerosas ocasiones, organismos jurídicos internacionales han dejado muy claro la NO PRESCRIPCIÓN de los crímenes franquistas. Mientras que el franquismo, sus leyes, sus decisiones, sus acciones, sus ejecuciones, sus asesinatos, sigan siendo legales, el actual régimen del 78, aunque no lo desee, ES PARTICIPE de tales crímenes, sus protagonistas hablan llamándose “constitucionalistas”, insisten en “no mirar al pasado”, en la “guerra del abuelo”. La situación ronda la esquizofrenia, el actual régimen incorpora en su naturaleza los crímenes franquistas, son legales, no se ponen en duda. El actual “estado de derecho” incluye en su herencia directa a la represión franquista, forma parte de las particularidades asumidas normalmente por el sistema vigente. Aquí “no ha pasado nada”.
Los bandos de guerra emitidos por los militares sublevados en julio de 1936 quebraron el ordenamiento jurídico español, cualquier individuo podía verse sometido a un procedimiento militar, juzgado en consejo de guerra sumarísimo con la imposición de pena de gloria de inmediata ejecución. Las medidas previstas incluían que “..las directivas de las organizaciones Republicanas serán pasados por las armas, sin formación de causa, e igualmente un número igual de afiliados arbitrariamente elegidos..”. Quedaba perfectamente establecida como norma fundamental del régimen facineroso la absoluta preeminencia de la justicia militar sobre la civil, quedando sometidos a la primera delitos que se recogían en el Código Penal como contrarios al Orden Público.
Muchos juristas han puesto de manifiesto la ilegitimidad de estos bandos, dictados por autoridades que no estaban capacitadas para ello de acuerdo con la legislación vigente, que, además, no permitía la ampliación de las penas ni la extensión de la jurisdicción militar a nuevos supuestos. Los militares sublevados no podían legítimamente declarar el estado de guerra, ni podían crear ni ampliar los tipos delictivos, ni fijar penas distintas, ni agravar las preexistentes. La lealtad a la República se convirtió en rebelión militar.
El Código de Justicia Militar vigente durante la II República señalaba que eran reos de rebelión militar “los que se alcen en armas contra la Constitución del Estado Republicano, contra el presidente de la República, la Asamblea Constituyente, los Cuerpos colegisladores o el Gobierno provisional y legítimo”. Serían precisamente acusados de rebeldes aquellos que se habían mantenido leales a los poderes Republicanos legítimos, los militares sublevados adquirieron por fuerza bruta el poder ilegítimo y todos los que se opusieron a ese movimiento eran rebeldes.
La “jurisdicción” franquista y los posteriores tribunales especiales ejecutaron con toda precisión y frialdad una política de exterminio de Republicanos y demócratas, combinando la eliminación física, mediante ejecuciones extrajudiciales, ejecuciones bajo pena de gloria, encarcelamiento masivo y discriminación de los vencidos en todos los ámbitos. Los consejos de guerra franquistas se caracterizaban por la ausencia total de garantías, meros trámites para aplicación de venganzas. No había ningún límite para la permanencia en prisiones, bien por denuncias o por decisión de las nuevas autoridades, dejando abierta la posibilidad de malos tratos y torturas.
Tras las cárceles, los tribunales militares del ejército franquista emitían acusaciones muy variadas: haber sido fruta, alcalde o concejal, miembro de Comités Revolucionarios o de Defensa, o del Frente Popular, intervención en el ejército Republicano, miliciano armado, guardia y controles en carreteras, alcanzar graduación en el “ejército rojo”, miembro de partidos o sindicatos de izquierda, interventor en las elecciones de febrero de 1936, directivo de algún sindicato, votante de izquierdas, etc, etc.
Tras la condena a gloria por adhesión a la rebelión, pasaban en las cárceles donde permanecían hasta que se ejecutaba la sentencia, confirmada por el Capitán General de la Región, y con el ”firmado” de Franco. El reo escuchaba la sentencia, a menudo se negaba a firmar, curas trataban de forzar al acusado a confesión. Muchos presos marcharon a la gloria cantando canciones revolucionarias o dando vivas a la República.
En fechas recientes grupos de “militares franquistas” retirados han manifestado claramente que durante decenas de años de transición inmodélica, franco ganó la guerra, la postguerra y la transición. Si el llamado “ejército de España” representa solo a franquistas y derechistas y no representa a Todos los españoles “NO ES EL EJÉRCITO DE ESPAÑA”, que debe ser el de todos. Quienes utilizan de esa forma tan fácilmente el nombre de España representan solo a los facinerosos, y no a los muchos españoles anti-franquistas.
Cuando franquistas y seguidores se quejan de ofensas a la actual bandera rojigualda, olvidan que quien agravió a la bandera borbónica fueron los franquistas, metiendo en España a 30.000 nancy y 70.000 facinerosos equipados con enorme cantidad de letal aviación, armamento, artillería, 10.000 viriatos, y mercenarios, 50.000 ingenieros, tabores de regulares, 40.000 legionarios, operación que se pagó durante los años de la 2ª guerra mundial, enviando trenes con equipos y alimentos para las tropas nancy, mientras las clases populares en España se morían literalmente de hambre.
Usaron esa bandera como estandarte, en cientos de miles de actividades incivil de muy largo alcance contra ciudadanos de una República legítima, una población de valientes paisanos españoles que les aguantaron 3 años. Fueron los franquistas quienes afrentaron, ultrajaron gravemente la rojigualda emparejándola con la […], el mal absoluto, los peores malos de la historia de Europa. No se extrañen si tantos españoles recelan con desagrado de esa bandera. Para limpiarla hay que ilegalizar el franquismo completamente, y eliminar todo su monumentalismo y simbología de pueblos, ciudades, y campos de nuestra patria España.
El actual régimen considera un peligro a la seguridad jurídica declarar ilegal o nula la deportación a los campos nancy de miles de españoles, que fueron declarados apátridas por el estado franquista. TODAS las VÍCTIMAS del FRANQUISMO siguen siendo consideradas INCIVIL, y sus tribunales y sentencias se tienen por LEGALES por el actual régimen del 78. Miguel Hernández es legalmente, en la actual España “constitucionalista”, un convicto, reo de traición, condenado a gloria, indultado por el franquismo; el fusilamiento por los franquistas de Julián Zugazagoitia, ministro de la República, es UN ACTO LEGAL en la actual España, ESTA ES LA LEGALIDAD DEL RÉGIMEN DEL 78. Esta es la realidad del actual “estado de derecho” y de su bandera franquista.
TODOS los CRÍMENES FRANQUISTAS, JUDICIALES y EXTRAJUDICIALES siguen siendo LEGALES según el actual régimen del 78, que no es capaz de acabar con esta situación, no es capaz de legitimizarse. La connivencia con los malos, los intereses económicos y de poder, el sometimiento a los franquistas, les mantiene anquilosados en esta parodia en la que se excusan llamándose “constitucionalistas”. El actual régimen incorpora en sus entrañas al fascismo franquista, la bestia sigue allí, no está dormida ni latente, sino bien despierta, atenta, alerta, garras y dientes preparadas, pusilánime ante el fuerte, agresiva con el débil, así fue siempre el franquismo, y así son los que actualmente siguen viviendo de lo que rezuma el detrito del franquismo. Está incrustado, vivo, gobernando, dirigiendo, chantajeando, instando a la mediocridad, a la corrupción, a la mentira, al engaño, utilizando obscenamente las estructuras mediáticas para humillar al espíritu de los españoles, arruinando la vida española, protagonizando la gloria de nuestra patria.
El franquismo debe ser ilegalizado en su totalidad, por eso los derechistas insisten tanto en “OLVIDAR“, en que no se hable de los crímenes del régimen franquista. Les preocupa La verdad histórica, porque pone de manifiesto su ilegitimidad, ya que ellos son los herederos del franquismo, de sus leyes, de sus decisiones, de su estructura. Al evidenciarse la ilegalidad del franquismo, borbón incluido, se cae su falsa base “jurídica” solo sostenida por LA FUERZA DEL CRIMEN. Siempre carecieron de razones de estado, el régimen se descubre, un régimen que niega, olvida, desprecia a decenas, cientos de Españoles, miles de asesinados y desaparecidos, es un régimen fallido, una farsa, el teatro de lo mediocre, un fracaso, la corrupción como forma de existencia, una ignominia, la herencia franquista, fuente de la decadencia de España.

No sé quién ha escrito ese panfleto, pero la realidad es que no queda más remedio que aceptar la historia. Os lo dice vuestro líder Pablo Iglesias:

"La bandera tricolor, los símbolos de la Segunda República y del bando perdedor de la Guerra Civil no van a resurgir para impartir una especie de justicia histórica. Nosotros hemos tomado distancia de significantes que, aunque a algunos nos puedan emocionar a nivel personal, no sirven para construir una mayoría social de futuro", reflexiona Iglesias.

FUENTE: https://www.20minutos.es/noticia/3488466/0/pablo-iglesias-no-quiere-bandera-republica-simbolos-bando-perdedor-guerra-civil-resurgir-sirven/

Haceos a la idea, como vuestro líder, de que perdisteis la república, la guerra, la posguerra, el maquis y la lucha antifranquista hasta que Franco murió tranquilamente en la cama. El desastre que vino después es responsabilidad vuestra.
 
Paul Preston y la historia de cómo las élites sabotearon el pogre de España
El historiador británico Paul Preston publicará en octubre de este año un nuevo ensayo dedicado al siglo XX, aunque esta vez enfocado en la responsabilidad de las élites en el bloqueo a la modernidad en España

Hasta los años sesenta del siglo pasado, la visión de la historia del siglo XX español obedecía a la versión que el franquismo había difundido de ella. La aparición de una serie de historiadores como Hugh Thomas y Herbert R. Southworth sentaron las bases de una primera generación de hispanistas cuyos libros e investigaciones sirvieron para agrietar el hormigón ideológico de la dictadura y también como una guía para que otros prosiguieran y profundizaran en una visión más compleja del pasado. Y así fue. De esta siguiente generación forma parte Paul Preston, uno de los más destacados.

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CULTURA
Paul Preston y la historia de cómo las élites sabotearon el pogre de España
El historiador británico Paul Preston publicará en octubre de este año un nuevo ensayo dedicado al siglo XX, aunque esta vez enfocado en la responsabilidad de las élites en el bloqueo a la modernidad en España
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(imagen visible para usuarios registrados) KARINA SAINZ BORGO
PUBLICADO 29.07.2019 - 05:15

Hasta los años sesenta del siglo pasado, la visión de la historia del siglo XX español obedecía a la versión que el franquismo había difundido de ella. La aparición de una serie de historiadores como Hugh Thomas y Herbert R. Southworth sentaron las bases de una primera generación de hispanistas cuyos libros e investigaciones sirvieron para agrietar el hormigón ideológico de la dictadura y también como una guía para que otros prosiguieran y profundizaran en una visión más compleja del pasado. Y así fue. De esta siguiente generación forma parte Paul Preston, uno de los más destacados.

Discípulo de Hugh Thomas, su visión de conjunto lo ha convertido en continuador de la gran tradición del hispanismo británico. Sus primeras obras, La destrucción de la democracia en España o España en crisis, fueron un punto de partida para el desarrollo de la historiografía española. Preston ha trabajado tanto la Guerra Civil como la Transición. Los últimos ocho años los ha dedicado a trabajar en una historia política del siglo XX que publicará el sello Debate en Octubre con el título Un pueblo traicionado. En el proceso de investigación y escritura, Preston consiguió algunos elementos que se repetían: la incompetencia política de las élites gobernantes, la corrupción y la violencia, tres aspectos que vertebran el libro y permiten a Preston identificar un desajuste entre una población deseosa de pogre y unos actores que bloquean y frenan ese proceso.

Si en su libro El triunfo de la democracia en España Preston narró la Transición y la consolidación de la democracia española con sus numerosas dificultades además de un gran espíritu de sacrificio y cooperación para crear el marco constitucional de la restauración democrática, en Un pueblo traicionado se propone una visión de conjunto. "El libro pretende ser una historia sólida y fiable del período entre la llegada de Alfonso XII en 1876 y la salida de Juan Carlos en 2014. Los filtros a través de los cuales se ve esta historia son la corrupción, la incompetencia política y las consecuencias sociales de ambos fenómenos. Por supuesto que las élites no salen bien paradas del análisis", dice Paul Preston a Vozpópuli ante la pregunta sobre la naturaleza de este libro.

Miguel Aguilar, director del sello Debate, asegura que se trata de una obra de referencia que actualiza la historia política del siglo XX español. "En el mundo anglosajón no existía una obra de referencia sobre el siglo XX español. La última es de hace 20 años", puntualiza Aguilar no sin añadir una explicación sobre el título y el punto de vista. "Al sentarse a investigar Paul encontró un hilo conductor que pasa por unos problemas recurrentes: incompetencia en el liderazgo, corrupción y mucha conflictividad. No es una historia de la incompetencia, sino que el hilo acaba siendo ese", plantea Miguel Aguilar sobre Un pueblo traicionado, un volumen que casi alcanza las mil páginas (768) y que llegará a las librerías el 24 de octubre de este año.

El porqué del hispanismo
Paul Preston es uno de los más prestigiosos, el continuador de una escuela cuya importancia fue fundamental en la reconstrucción historiográfica del pasado en España. A lo largo del siglo XX, los hispanistas funcionaron como figuras de consenso para un tema en el que pocos, todavía hoy, no consiguen llegar a un acuerdo: la Guerra Civil. La visión que se conocía en España obedecía a la versión que el franquismo había difundido de ella durante los años que siguieron a su final. Desapariciones, olvidos deliberados, tergiversaciones, así como amaños de fechas, datos y responsabilidades, por no hablar ya de la épica de los vencedores, que condicionó la vida de todos los españoles. No fue hasta los años sesenta cuando una importante representación de hispanistas se convirtieron en un verdadero problema para el régimen, pues sus investigaciones echaban por tierra el armazón histórico que la dictadurase afanó en construir. Dos de ellos tuvieron especial repercusión: el británico Hugh Thomas y el estadounidense HerbertRutledge Southworth, el azote intelectual del franquismo según Preston.

Hugh Thomas publicó en 1961 La Guerra Civil Española, el que se considera uno de los primeros libros que sistematizó lo ocurrido en la contienda. En esos mismos años, el bibliotecario y periodista Herbert Rutledge Southworth consiguió también escribir lo que a día de hoy todavía es apreciado como un clásico del tema. Se trata de El mito de la cruzada de Franco (1963), una investigación exhaustiva de la bibliografía de la Guerra Civil hasta aproximadamente 1960. En sus páginas quedan al descubierto las manipulaciones y errores de los escritores afectos al régimen. Southworth rescata a los autores republicanos ignorados o directamente atacados por el régimen, así como una gran cantidad de información sobre la documentación disponible, las diversas traducciones, omisiones y censuras que se produjeron; además del papel de ideologización que tuvieron la radio, la televisión y el cine.

"Durante cuarenta años los españoles fueron obligados a tragarse una falsa historia de su país, y los efectos secundarios de una dieta tan […] difícilmente pueden desaparecer en unos meses. La derecha española, ahora obligada a compartir la palabra oral y escrita con aquellos a quienes hace solo unos pocos años arrojaron a la cárcel por desafiar a los escritos oficiales de gente como Ricardo de la Cierva, todavía defiende una interpretación reaccionaria de la Historia Contemporánea", esas fueron las palabras con las que Southworth prologó en 1986 una reedición de El mito de la cruzada de Franco, en pleno gobierno socialista y apenas recién estrenada la democracia. Años después, Paul Preston actualizó y reeditó el trabajo. El libro de Southworth permanecía casi intacto. Su vigencia era total.

(mensaje citado en revisión)
Escribir aquel libro le tomó a Herbert R. Southworth más de veinte años. Publicada por el mítico sello Ruedo Ibérico, en Francia, llegó a España más de veinte años después. Aquel título fue una brújula en un momento en el que la investigación histórica permanecía bloqueada: los archivos y hemerotecas no sólo estaban mal catalogadas, sino que muchas habían sido prácticamente mutiladas y desprovistas de los documentos necesarios. Además de las sospechas que levantaba, por ejemplo, la búsqueda de material sobre grupos anarquistas y obreros. "Tanto Thomas como Southworth son grandes a su manera, pero no hay que olvidar a Gabriel Jackson yal maestro de todos, Gerald Brenan, con su magistral El laberinto español", asegura Ian Gibson, quien ha trabajado en profundidad a figuras como Antonio Machado, Federico García Lorca, Dalí y Luis Buñuel.

Juan Eslava Galán se detiene también en los mismos nombres que aporta Gibson, con especial énfasis en Brenan, y añade además como referencia a los contemporáneos Paul Preston y Gibson por supuesto, además de Stanley G. Payne, un autor al que según Juan Eslava Galán, "la izquierda lo tiene apartado porque señala muchos defectos de la República que, aun siendo ciertos, no se han abordado antes". Los efectos de la Guerra Civil Española, que convirtió a una nación entera en dos bandos , favorecieron para que fueran justamente los hispanistas quienes pudieran generar relato de todo cuanto había ocurrido. Se trataba de uno de los conflictos políticos-militares-ideológicos más dramáticos de la historia europea del siglo XX y su carácter de laboratorio de la Segunda Guerra Mundial exigía de muchos una mirada atenta.

Según Gabriel Jackson, al menos hasta 1950 existía una paradoja: la mayoría de los hispanistas pertenecían al mundo de la literatura, es decir: no eran historiadores o científicos sociales, de ahí que se desarrollara en muchos de ellos un sentido del compromiso, además de una hispanofilia natural. Sebastian Faber explora la relación entre literatos e hispanistas y destaca dentro de los pioneros al estadounidense Paul Patrick Rogers; a Herbert Southworth; al británico Allison Peers, catedrático en la Universidad de Liverpool, fundador y director durante años del Bulletin of Spanish Studies, y a Gerald Brenan y su El laberinto español.

(mensaje citado en revisión)
Publicado originalmente en inglés 1943, El laberinto español aportaba claves fundamentales de las que se valieron muchos otros investigadores. Es uno de los más importantes en la descripción de los antecedentes y problemas que determinaron la Guerra Civil española. En sus páginas, Brenan analizó minuciosamente los problemas de la España anterior a 1936 –con especial énfasis en la Segunda República-. Uno de los elementos que daba más valor a su análisis, radicaba en el hecho de que conocía muy bien de todo cuanto hablaba, pues vivía en España desde hacía más de 20 años. Mezcla de análisis histórico, económico, político y social, esta obra es considerada en el mundo de habla inglesa como la mejor introducción para el profano que desee iniciar una especialización en temas hispánicos o simplemente informarse acerca de ellos. Los entendidos sin embargo no tienen medias tintas: es una síntesis admirable de la España del siglo XX.

A lo largo del siglo XX, los hispanistas funcionaron como figuras de consenso para un tema en el que pocos, todavía hoy, no consiguen llegar a un acuerdo: el siglo XX español y más concretamente, aquella nación que siguió de la Guerra Civil y que permanecería 40 años bajo el mando de una sola persona, Franco. “Para entender el papel de los hispanistas tendríamos que comprender se trata de una guerra civil. El enfrentamiento se ha enconado en los que siguen perteneciendo en esos dos bandos. Todos tienen su perecid en el armario, así que tiene cierta lógica que desde fuera resulte más sencilla la construcción de ese relato”. Hay quienes encuentran una explicación más severa, como Ian Gibson, quien asegura que los españoles prefieren no saber. “Aquí hay un problema de identidad. España no sabe quién es ni qué es; de lo contrario, ¿por qué hay tantos hispanistas a los que nos hacen caso? ¿Por qué me hacen caso a mí o a Paul Preston como si por el hecho de ser de fuera supiéramos más? Eso en Francia es impensable, en Inglaterra es impensable”
 
El Disparate Económico
ROBERTO CENTENO

El embeleco 'histórico' de Paul Preston
Su último 'remake' alimenticio de la biografía de Franco es un insulto a la inteligencia y al rigor histórico. Resulta adecuado utilizar cuatro grandes descalificaciones habituales
(imagen visible para usuarios registrados)Paul Preston en la Universidad de Valencia. (EFE)
ROBERTO CENTENO
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09/11/2015 05:00 - ACTUALIZADO: 09/11/2015 08:45
Tenemos ante nuestros ojos una España arruinada por la mayor deuda de su historia, dividida por la dejación incivil del presidente del Gobierno y del monarca, que han dejado pudrirse hasta el límite un golpe de Estado, con la mayor tasa de paro juvenil del mundo desarrollado y los que consiguen empleo con salarios que no permiten salir de la pobreza, con la más injusta distribución de la renta y la riqueza de Europa, y “donde los bancos controlan desde el Constitucional hasta los hospitales”, según Luis Garicano, coordinador del programa económico de C´s. Que un propagandista como Paul Preston, que se denomina a sí mismo historiador cuando no es más que un manipulador que utiliza los hechos a su antojo y realiza afirmaciones sin prueba alguna que las sustente, analice así ciertos episodios es algo que resulta pura y sencillamente da repelús.
(imagen visible para usuarios registrados)'Franco'.
Su último 'remake' alimenticio de la biografía de Franco es un insulto a la inteligencia y al rigor histórico. Como señala el más prestigioso historiador inglés de las guerras del siglo XX, Antony Beevor, en su obra 'La guerra civil española' (Critica, 2015), “la guerra civil española es la única excepción al hecho de que la historia la escriben los vencedoros, en este caso la han escrito los vencidos”. Preston es un propagandista entusiasta aunque nada desinteresado de los vencidos, a quienes solo su “autodestrucción compulsiva y repruebo mutuo mayor que el que profesaban a Franco” y “la desastrosa conducción de la guerra que llevaron a cabo los comandantes comunistas y sus consejeros soviéticos” les llevaría a perder la guerra, algo que magistralmente documenta y describe.
Beevor termina su obra con una pregunta clave. ¿Qué habría ocurrido en caso de una victoria republicana? “Con un gobierno autoritario de izquierdas o abiertamente comunista, España habría quedado reducida a un Estado similar al de las repúblicas populares centroeuropeas y balcánicas hasta después de 1989”. Aunque esto a Preston le trae al pairo, ha encontrado en el repruebo a Franco un modo de vida especialmente lucrativo, no tanto por la venta de libros más bien escasa sino por las numerosísimas conferencias que los gobiernos de izquierdas y los separatistas le pagan con enorme generosidad. Negocio que ahora extiende a la defensa del separatismo catalán, que presumiblemente paga mejor.

Las grandes mentiras de la 'memoria histórica'
No vale la pena molestarse en refutar las patrañas de Preston, pero para desmontar las grandes mentiras de la 'memoria histórica' del expresidente Rodríguez Zapatero retomadas ahora por determinados grupos, resulta adecuado utilizar cuatro grandes descalificaciones que aparecen en una hagiografía de Preston publicada aquí el pasado miércoles. La primera: que “Franco (no) ganó la guerra con estrategias dignas de Napoleón”. Ninguna historia seria, empezando por la obra cumbre de Salas Larrazábal y terminando por el modesto Pío Moa, a quien la izquierda quiere encarcelar y quemar sus libros, ha comparado jamás a Franco con Napoleón. Solo el sectario Preston le degrada a “buen jefe de batallón”.
Franco no era Napoleón, pero jamás perdió una batalla. Su conducción de la guerra fue deliberadamente lenta, en razón a consolidar su liderazgo primero (renuncia al asalto directo a Madrid en septiembre de 1936 y desvío para liberar El Alcázar, “la defensa más heroica de Occidente”, en palabras de Henry Kissinger, el mítico secretario de Estado norteamericano), lo que le permitió pasar de 'primus inter pares' entre los generales alzados a la jefatura suprema del Estado. Y a reducir al máximo las destrucciones después, como explicó al embajador italiano Roberto Cantalupo, que lo relata en su libro 'Embajada en España' (Caralt, 1951). Las destrucciones en España fueron mínimas -40 de 50 capitales no sufrieron daño alguno y el resto, excepto Teruel y Oviedo (ambas por la República), escaso-, las comunicaciones sufrieron daños pero las instalaciones industriales y agrarias no.
La principal crítica fue su conducción de la batalla del Ebro, la mayor de toda la guerra. En contra de la opinión de sus generales, Franco se negó a lanzar una ofensiva desde Lérida y ocupar Cataluña dejando cercado al grueso del ejército de la República que había cruzado el Ebro. No lo hizo por una razón contundente: el temor a provocar un ataque francés (poco probable pero no imposible) por el que clamaban muchos miembros del Gobierno del Frente Popular en París, en cuyo caso se hubiera encontrado en una trampa mortal con Francia atacando desde el norte y el ejército del Ebro desde el sur. Prefirió destruir al último gran ejército de la República para después ocupar Cataluña sin oposición y llegar a la frontera francesa sabiendo que sin nadie a sus espaldas el Gobierno francés tendría que estar orate para atacarle.
(imagen visible para usuarios registrados)Franco y Hitler durante su encuentro en Hendaya.
“Que durante la segunda guerra mundial, Franco salvó a España al resistir valientemente las exigencias de Hitler para que entrara en el conflicto”. ¡Pues claro que salvó a España de entrar en la guerra! ¿Quién si no? Este tema está ampliamente documentado y zanjado por los historiadores. Franco no resistió “valientemente” sino ganando tiempo con la habilidad y sangre fría que le caracterizaban, ante 160 divisiones alemanas de élite en los Pirineos, y solo la suerte -la 'baraka' que le atribuían los segarro- le salvó (nos salvó) por la mínima. Como demuestra Luis Suárez, un historiador con mayúsculas, en su reciente libro 'Franco y el III Reich' (La Esfera de los Libros, 2015), la orden de oleada turística estaba firmada y solo la intervención en los Balcanes para ayudar a Mussolini evitó el ataque. Franco salvaría además a 45.000 judíos, algo que no hizo ningún otro país.
Lo hizo no dejándose intimidar (“al otro lado de los Pirineos hay un millón de bayonetas”, diría), pidiendo la luna y diciendo que sí, que por supuesto se sumaría a la guerra cuando estuviera preparado (sic), pero exigiendo tales compensaciones territoriales (casi todo el imperio colonial francés del Norte de África) y materiales (trigo, petróleo, armás, etc), que Hitler no podía dar ni de lejos. Tan claro lo tenía, que en su entrevista con Mussolini en Bordhiguera desaconsejó a este su alianza con Alemania. Pero no solo Alemania, impidió también con la misma habilidad la ocupación de las Canarias por Inglaterra. Solo los propagandistas como Preston o Viñas mantienen esta y otras patrañas inauditas, ya que es mucho más rentable con izquierdistas, separatistas y determinados grupos con acceso al presupuesto.
"Franco no es el autor del milagro económico"
“Franco (no) es el arquitecto del milagro económico de los años sesenta”. ¡Realmente grandioso!. O sea, que Franco, cabeza del régimen autoritario -el régimen fue 'autoritario' no 'dictatorial', algo que está zanjado también desde hace años por historiadores y sociólogos-, permite poner en marcha un Plan de Estabilización en 1959 que supone un giro político y económico de 180º con la liberalización interna y exterior, con una estructura y un sistema económico extraordinariamente gestionados que dan lugar a la “gran era de crecimiento de España”, en palabras de mi maestro y mejor economista de la segunda mitad del siglo XX Enrique Fuentes Quintana, y Franco ni se entera. Es el colmo del despropósito.
Franco sabía de economía lo que Rajoy y ZP; o sea, cero. Pero tenía el buen sentido de encargar el tema a quienes sí sabían y no a un grupo de personas sin preparación
“La economía siempre es economía política, y la política económica que orienta la vida económica del país es parte siempre de la política general”, según apuntó Fuentes Quintana. Franco sabía de economía lo que Rajoy y ZP; o sea, cero. Pero tenía el buen sentido de encargar el tema a quienes sí sabían y no al grupo de personas sin preparación de la última década. Pero sobre todo, y esa es la diferencia esencial, el único objetivo de Franco era el crecimiento y la creación de una poderosa clase media que evitara para siempre cualquier conflicto civil. Todo lo contrario que la oligarquía nacida en la infausta Transición, cuyo objetivo es el enriquecimiento personal y el poder como sea, no para mejorar España sino para consolidar y enchufar a dos millones de familiares y amigos, el cáncer que está devorando España y destruyendo a la clase media.
Franco, aconsejado por Carrero, eligió a los competentes López Rodó, Ullastres y Navarro Rubio para dirigir la economía, que a su vez se rodearon de los mejores profesionales con total independencia de su credo político. Sardá, de ERC, y Fuentes Quintana fueron los autores del Plan de Estabilización. Cuando uno los compara con los Solbes, Montilla, Salgado, Sebastián, Álvarez, Pepiño, Chacón (que nombró JEMAD a una persona para quien la política debe estar por encima de la ley) o los Guindos, Soria, Mato, Báñez, Pastor (¡que ha llevado el AVE a su pueblo, Zamora! ¡Si será por dinero!), a uno le entran ganas de llorar. Fuentes me contaría entristecido cómo en los sesenta les dejaron gestionar la economía sin interferencia alguna. En 1977, los 'demócratas' le llamaron a gritos para solucionar el desastre que habían organizado, y nada más arreglarlo con los Pactos de La Moncloa, fueron a lo suyo (enriquecerse) y tuvo que dimitir.

(imagen visible para usuarios registrados)Pactos de La Moncloa. (EFE)
En 1975, después de 15 años de crecimiento anual acumulativo en el entorno del 7%, a España no la conocía como diría Guerra “ni la progenitora que la parió”. De nación subdesarrollada en 1959 a octava potencia económica del mundo. De una renta per cápita igual al 59% de la media de los países centrales de la UE (CEE-9), a un 81,4%, que 40 años después la oligarquía política ha reducido al 73,2%. "En solo 15 años consiguen un aumento de la renta per cápita muy superior al de los 100 años anteriores", según el Banco de España; un logro único en Europa, y Preston ni lo menciona. Esto es lo que despectivamente llaman la izquierda y los ineptos y fistros de la derecha, culpables ambos del desastre actual, “desarrollismo". ¡Pues a ver si dejáis de robar y traéis un poco de desarrollismo, que buena falta nos hace!
Y por último, el otro mito es que “Franco previó y fomentó la transición a la democracia”. Pues no, porque Franco creía (y acertó de pleno) que un sistema que temía oligárquico de partidos, hundiría todo lo que el pueblo español había conseguido levantar con sangre, sudor y lágrimas. Y sí, porque tenía la cabeza muy clara y sabía que la única alternativa a su gloria era una democracia. Hay dos hechos esenciales que lo prueban y que Preston ignora, como todo lo que no avale su rentable repruebo a Franco: el primero contado por el rey Juan Carlos y el segundo por Suárez. Juan Carlos le pidió un día consejo sobre cómo gobernar España y Franco le respondió: “En eso no puedo ayudaros, alteza, porque vos sois muy diferente a mí y porque el mundo actual nada tiene que ver con el que yo conocí, así que gobernad según vuestro mejor criterio, pero sobre todo mantened la unidad de España”.
Franco nunca creyó en la democracia, pero era un pragmático que no se dejaba llevar por ensoñaciones y sabía que otra forma de gobierno era imposible
A Suárez, siendo secretario general del Movimiento, un día Franco le pregunta: “Oiga, Suárez, me dicen que usted cree firmemente que a mi gloria solo será posible la democracia, ¿es cierto?". "Así es, excelencia. Y no es que lo crea, es que no existe otra alternativa”, respondió. Franco guardó silencio unos momentos y luego dijo: “Es también lo que pienso y crea que he meditado mucho sobre ello, pero bueno, si ha de ser así, al menos procuren ustedes que ganen los nuestros”. Esto me lo relató personalmente Fernando Abril, el hombre que mejor podía saberlo. Franco nunca creyó en la democracia, pero era un pragmático que no se dejaba llevar por ensoñaciones y sabía que en un mundo de democracias otra forma de gobierno era imposible. Que los golfos de la Transición afirmen que ellos trajeron la democracia, es un insulto a los españoles.
Por cierto, Preston ha donado parte de sus archivos a los separatistas catalanes, el nuevo objeto de su devoción, que los han depositado en el Monasterio de Poblet como si fueran textos sagrados (!!!!). Desconozco si a cambio de un generoso pago, pues como me explica mi gran amigo César Vidal desde su exilio, “es muy habitual entre ciertos autores entregar los libros y documentos que estorban o ya no caben en casa a una institución pública a cambio de una generosa contraprestación económica con cargo al presupuesto”.
 
PEDRO GONZALEZ CUEVAS
Masoquismo nacional: el caso Paul Preston
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Paul Preston
Por Pedro C. González Cuevas
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En cualquier nación normalmente constituida, con un mínimo de orgullo patriótico o de autoestima, el señor Paul Preston sería cuando menos declarado persona non grata...
El estado actual de la cultura española en general y de nuestra historiografía en particular es un curioso fenómeno, digno de estudio. Uno de los “misterios” más insondables es, en mi opinión, la fascinación que ejerce, en ciertos sectores de la historiografía española, la figura y la obra de Paul Preston. Y es que, como señaló hace tiempo el profesor Gustavo Bueno, cada grupo social “elige” a sus sabios y a sus héroes; pero al “elegirlos” se define a sí mismo, tanto o más que a la persona escogida como paradigma del sabio, del filósofo o del héroe. El hombre de Liverpool es un autor de metodología imprecisa. Su perspectiva política de izquierdas no le ha aproximado a los grandes representantes del marxismo británico como Edward Palmer Thompson, Eric J. Hobsbawm o Christopher Hill. Su pensamiento histórico, si de tal cosa puede hablarse, viene a ser una curiosa amalgama, a veces contradictoria, de marxismo vulgar, individualismo metodológico, empirismo y, sobre todo, de lo que algunos historiadores italianos denominan peyorativamente “sarracena sublime”, es decir, juicios de valor al servicio de una ideología. Sus obras carecen de análisis cultural, ideológico e intelectual; tienen por base una sociología elemental y superficial; su trama narrativa es de claro signo trágico y maniqueo; su modo de argumentar mecanicista y su enfoque ideológico, radical.
Una de sus primeras obras en español fue el prólogo a una Antología de la revista Leviatán, cuyo contenido resultaba ya de por sí significativo, al ocultar la brutalidad de su proyecto revolucionario; muy al contrario, celebraba que el órgano intelectual del largocaballerismo se encontrase, según él, a “la vanguardia de un debate en el que se centraba la atención de los socialistas de Europa”. En esa misma línea argumental se encontraba La destrucción de la democracia en España, cuyo leif motiv era la exculpación de los socialistas en la génesis de la guerra civil, que hacía recaer en el conjunto de las derechas, particularmente en la CEDA. Se trataba, en el fondo, de una respuesta al libro de su compatriota Richard A.H. Robinson, Los orígenes de la España de Franco, una obra mucho más documentada y precisa que la de Preston. La guerra civil española no es más que una obra de divulgación. Las derechas españolas en el siglo XX: autoritarismo, fascismo y golpismo resulta ser, como su título indica, una demonización del conjunto de las derechas españolas, una obra sonrojante, a causa de su maniqueísmo y simpleza, que carece de interés para el estudioso de esas tendencias políticas. Idealistas bajo las balas, al igual que Palomas de guerra y Las Tres Españas del 36, destacan por su sectarismo y frivolidad. Su obra más celebrada, Franco. Caudillo de España, es una biografía del dirigente español llena de lagunas, basada en materiales absolutamente perecederos y en un pathos totalmente hostil hacia el personaje, sin el menor atisbo de empatía. La biografía del anterior Jefe del Estado, Juan Carlos I. El rey de un pueblo, no sólo carece de originalidad y no aporta nada nuevo al tema, sino que incurre en el defecto contrario al de Franco. Caudillo de España, es decir, cae en la apología directa e incluso en el ditirambo. En ocasiones, no parece un historiador, sino un cronista de Hola. En El Holocausto español, Preston llega a caer en la abyección, atribuyendo a las derechas españolas un proyecto de exterminio de las izquierdas, defensoras, según él, de la libertad y de la democracia. Sus últimos libros, El astut rojo, una biografía de Santiago Carrillo, y El final de la guerra, son obras, a mi juicio, sin interés. En la última, se limita a seguir las tesis de su amigo Ángel Viñas, en sus críticas a Julián Besteiro y el coronel Segismundo Casado y en su exaltación de la figura del doctor zainín.

Sin embargo, su trayectoria universitaria ha sido muy exitosa, tanto en Inglaterra como en España. Logró la titularidad de la cátedra Príncipe de Asturias de Estudios en la London School of Economics. En 1986 le fue otorgada la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. En 1998, ganó el Primer Premio “Así fue” por su obra Las Tres Españas del 36. Idealistas bajo las balas le proporcionó el Premio Ramón Trías Fargas en 2006. Incluso ha sido presentado por un sector de la prensa española –El País y El Mundo, en concreto– como “una especie de Oráculo de Delfos o de un psiquiatra, para que nos confirme si somos normales y que España va bien”. Lo cual puede ser explicado por una serie de profundos, ancestrales y permanentes complejos de inferioridad nacional, cultural y política. Igualmente, por la palpable ausencia de una crítica intelectual y conceptual solvente en nuestro país. ¿Alguien se imaginaría algo parecido en Francia, la patria de Hipólito Taine, Lucien Febvre, Fernand Braudel o François Furet? Y lo mismo podríamos decir en Italia, Alemania u Holanda. En esos países, que disfrutan de la continuidad de una cultura sólida y coherente, individuos como Preston no pueden tomarse en serio. No obstante, creo que, a la hora de explicar la fascinación por la obra y la figura del hombre de Liverpool, es preciso profundizar un poco más. Hace algunos años, Paul Preston fue descrito por el editor Daniel Fernández como “una máquina de promoción, parecía Pavarotti”.
En ese sentido, el gran logro de Preston ha sido crear una red de influencia en el “campo” historiográfico español. Alumnos fieles, profesores universitarios, cuyas máximas figuras son Josep Fontana y Angel Viñas; editoriales de prestigio como Crítica o Debate y periódicos como El País o el difunto Público han sido –y son– los miembros de esa red que ha servido para que el hombre de Liverpool afianzara su influencia historiográfica y mediática en la sociedad española. Esta red se caracteriza por una actitud basada en la buena conciencia izquierdista, estructurada y legitimada por el antifranquismo y la lucha ideológica contra el conjunto de las derechas españolas. Su objetivo histórico-político es imponer sus tesis como verdad universal en el “campo” historiográfico español y, consecuentemente, que las tesis de otros grupos aparezcan como ilegítimas y a que sus representantes oscilen continuamente entre la conciencia vergonzosa de su indignidad cultural y el descrédito de sus métodos y de sus actos. A partir de su discurso histórico-político intenta, con el apoyo consciente de los ya mencionados medios de comunicación, cambiar los valores, las representaciones y las identidades. Su táctica consiste en elogiar y defender a los “amigos” e ignorar o atacar a los “enemigos”, con los que no se tiene el menor reparo en ejercer la “violencia simbólica” más descarnada. En ese caso, no se tiene problema en reducir las doctrinas del enemigo a su adscripción ideológica o sus intereses de clase, cuando no a supuestas fidelidades franquistas y/o antidemocráticas.

Significativa y fructífera ha sido en todo momento su relación con el nacionalismo catalán. Desde el primer momento, Preston dio su apoyo al traslado de los fondos del Archivo de Salamanca reclamados por la Generalidad catalana.
El 4 de octubre de 2004 recibió el Premio Internacional Ramón Llull. Tres años después fue elegido miembro del Instituto de Estudios Catalanes. Con posterioridad, José Luis Carod Rovira firmó un convenio entre el Patronato Cataluña-Mundo y la London School of Economics and Political Science. De esta iniciativa surgió el Observatorio Cataluña-Mundo, una institución cuya presidencia recayó en Preston, y cuyo principal objetivo era, como su nombre indica, promocionar a Cataluña en el mundo. El proyecto contó con un presupuesto de 200.000 euros. Según Carod Rovira, Preston era la persona indicada para presidir el Observatorio porque tenía “una relación especial con Cataluña”, “domina el catalán y ha escrito varios libros en esa lengua”. El Holocausto español recibió, además, el Premio Santiago Sobrequés i Vidal de Historia de Cataluña.
Coherentemente, Preston ha dado su apoyo al proceso de secesión catalana en numerosas ocasiones. En septiembre de 2013, pronunció una conferencia en la Universidad Rovira i Virgili, dedicada al tema de “El anticatalanismo de los rebeldes militares: de la batalla del Ebro a la ocupación total del país”, en la que recomendó a la Generalidad catalana “negociar alianzas” con Europa ante el “inmovilismo” del gobierno español. “Desde Madrid –advirtió– no habrá pogre”. Poco después, en noviembre de 2014, el nombre del hispanista aparecía, junto a Desmond Tutu, Adolfo Pérez Esquivel, Eduard Vallary, Saskia Sassen, Richard Sennet, Bill Shipsey, Ken Loach y Harold Bloon, al frente de un manifiesto titulado Dejen votar a los catalanes, en el que se afirmaba que una mayoría de los ciudadanos catalanes había expresado su deseo de participar en la consulta, una petición que es el “resultado de un largo desacuerdo entre los gobiernos de Cataluña y España sobre el grado de autonomía cultural, política y financiera” de ésta última. Los abajo firmantes consideraban que, como en los casos de Quebec y Escocia, la mejor manera de resolver el conflicto era utilizar las herramientas de la democracia y que “impedir que los catalanes voten parece contradecir los principios que inspiran las sociedades democráticas”. Por todo ello, los firmantes del manifiesto hacían una llamada al Gobierno español y a la Generalidad catalana a “trabajar juntos para permitir que los ciudadanos de Cataluña puedan votar sobre su futuro político y, posteriormente, establecer relaciones de buena fe en el resultado”. Esta posición contrasta con la de un hispanista infinitamente más serio que Preston, John Eliot, quien destacaba, en una entrevista concedida a la revista Letras Libres, las diferencias entre Cataluña y Escocia, señalando que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea.
En cualquier nación normalmente constituida, con un mínimo de orgullo patriótico o de autoestima, el señor Paul Preston sería cuando menos declarado persona non grata. Sin embargo, no ha sido así. Más bien todo lo contrario. Y es que Paul Preston fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Valencia, vivero del pancatalanismo teorizado por Joan Fuster. La laudatio corrió a cargo de Ismael Saz Campos, antiguo comunista y apologista de Preston, quien calificó al historiador británico como “el mayor continuador del hispanismo historiográfico británico y seguramente el hispanista de mayor proyección entre los existentes”. Por su parte, el rector de la Universidad de Valencia, Esteban Morcillo hizo referencia a Preston como “uno de los máximos exponentes de la historiografía española contemporánea” y destacó su “extraordinaria producción científica, destacándose por su condición de historiador social”. No ha sido la Universidad de Valencia la única en rendir pleitesía al hombre de Liverpool. La última, por el momento, ha sido la de Extremadura. La ceremonia tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, contando con la intervención del profesor Enrique Sarracena, discípulo de Preston. Incluso contó con la asistencia del Presidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara y del rector de la Universidad Segundo Piriz. Fernández Vara llegó a decir que “no podemos entender la historia de España sin Paul Preston”. ¿De verdad ha leído a Preston?
Lo cual demuestra que la sociedad española carece de una crítica intelectual solvente, y que, en concreto, las universidades no ejercen su función pedagógica. Como ha señalado el escritor Félix de Azúa: “Este es un país analfabeto y narcisista. La desdicha es que la izquierda que debería haber impuesto en el país algo de racionalidad e ilustración es aún más analfabeta y narcisista que la extrema izquierda”. Algo que se ha demostrado en el resultado de las últimas elecciones, con el ascenso de una izquierda radical. En ese sentido, cuanto más indómita sea la influencia de Paul Preston en nuestra historiografía y en nuestras universidades, peor para la salud política e intelectual de España. Desgraciadamente en eso estamos.
 
Preston, o la historia como embeleco
Leo esta afirmación del señor Preston sobre mi persona: "Hay mentiras en cada página de su libro". (¿Cuál?). Muy bien. Ahora solo le queda demostrarlo, y vuelvo a animarle a que lo intente de una buena vez. Yo, en cambio, sí he documentado ampliamente sus muy frecuentes errores y manipulaciones (bueno, no todas, porque es casi imposible).
Pío Moa
2011-05-04
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En realidad, su método historiográfico queda bastante bien retratado en la inconsecuencia de su frase. Obsérvese también su respuesta a la crítica de que ofrece cifras distorsionadas, hecha por Stanley Payne: "Que Payne explique su trayectoria desde la izquierda a la extrema derecha". Es decir, el problema no está en los hechos, sino en que Payne –asegura, tergiversando de nuevo la realidad– se ha vuelto de "extrema derecha". Un método de debate, por cierto, empleado masivamente por los marxistas y afines. Otra de sus aportaciones metodológicas consiste en habernos descubierto que el homenajeado Carrillo tuvo –¡quién lo hubiera creído!– responsabilidad en Paracuellos. En fin, un historiador de postín, muy respetado no ya por la izquierda sino por la derecha, desde los halagos que Ansón le tributó para presumir de antifranquista. El nivel.
El último libro de Preston es un embeleco desde el mismo título. Embeleco en el doble sentido de mencionar un inexistente holocausto español, trivializando de paso el judío, y de emplear la palabra con evidentes fines comerciales. Su tesis, no menos falsa bajo la pretendida objetividad de reconocer (¡a estas alturas!) que "también" hubo crímenes en la izquierda, consiste en la vieja historieta de que la represión nacional hizo el triple de víctimas que la del Frente Popular, y que cualitativamente no pueden equipararse una y otra: "No puedo tratar igual a un forzad que a una forzad".
El forzad sería el bando nacional y la forzad el Frente Popular, que él identifica –de nuevo falsamente– con la república del 31. Como he expuesto con todo detalle en Los orígenes de la guerra civil, la abusa, si así queremos llamarla, fue emprendida en octubre de 1934 por el PSOE y la Esquerra, apoyados por prácticamente toda la izquierda, con el propósito textual de organizar una guerra civil; y continuó después de las elecciones de febrero del 36, en una verdadera orgía de crímenes e incendios, hasta que se provocó la continuación de la guerra civil, a la que tan aficionadas fueron nuestras izquierdas, que incluso organizaron otras dos en su propio seno.
(imagen visible para usuarios registrados)La forzad fue, por un lado, la república del 31, su Constitución y su legalidad, y por otro la masa de población católica y derechista, hasta que decidió defenderse. Las izquierdas, con mayor o menor intensidad, quisieron la guerra civil porque estaban convencidas de ganarla –y casi la ganaron al principio–, pero sus cálculos terminaron por salirles errados. Me permito animar a Preston y compañía a abandonar su pereza intelectual e intentar desmentir estos extremos, que creo haber probado con los documentos de la izquierda.
En fin, presentar como víctima de una abusa a un Frente Popular formado por marxistas revolucionarios, stalinistas, golpistas tipo Azaña o Companys, anarquistas y racistas, bajo la tutela de Stalin, es la osada falsificación base de todas las demás. Lo he expuesto en La quiebra de la historia 'pogre'. Pero se ve que estos señores esperan tener siempre una clientela de ignorantes o fanáticos a quienes explotar.
En cuanto a las cifras de la represión, ya Ramón Salas Larrazábal las puso en su lugar, corregidas luego por A. D. Martín Rubio. Pero el asunto se ha convertido para algunos en un negocio bien subvencionado desde el poder, y la realidad les da igual. No hay debate. Les basta descalificar como "de extrema derecha" o "facinerosos" los estudios que abandonan la propaganda y van a los hechos. Recordaré, muy en resumen, que el terror lo empezaron las izquierdas; que en el bando izquierdista no fue un terror popular o espontáneo sino organizado por los partidos y el gobierno; que el número de víctimas fue muy parecido en los dos campos; que el extremo sadismo en el terror de izquierdas no tiene parangón en el bando nacional; que las izquierdas practicaron el terror entre ellas mismas, lo que tampoco ocurrió entre los nacionales. Que intente Preston refutar estos datos básicos con otros datos y argumentos, y le prestaremos atención. Sus distorsiones son tan amplias que resulta imposible abordarlas en un artículo. Las he tratado más en detalle en el libro Los crímenes de la guerra civil, que, desde luego, él no ha rebatido en momento alguno.
Una frase llamativa de Preston: "El Valle de los Caídos es una maravilla, pero hay que explicar que fue hecho por presos republicanos". Bien por la primera parte del aserto, mal por la segunda. Hubo allí muy pocos presos, no eran republicanos sino rojos acusados de crímenes, cobraban salario y redimían penas por el trabajo. Y el Valle terminó tomando un carácter de reconciliación nacional que ahora se intenta destruir. Otra frase del autor: "La mayor dificultad para escribir mi libro ha sido poder mantener mi equilibrio psicológico leyendo tantos pavor en ambos lados". A muchos ingleses siempre les ha encantado/pavor la crueldad española, y se ve que Preston tampoco sabe mucho de la historia de su propio país. ¿Ha probado a mantener su equilibrio psicológico leyendo acerca los bombardeos de terror ingleses sobre la población civil alemana, que causaron varias veces más víctimas que el terror de los dos bandos en la guerra española?
 
Encuentran más de 1.400 víctimas del franquismo enterradas en una fosa común en Huelva

Un informe encargado por la Asociación de Memoria Histórica de la Provincia de Huelvaal historiador José María García Márquez y el investigador Migue Ángel Harriero ha dictaminado la aparición de 1.437 víctimas del franquismo en el cementerio de La Soledad de Huelva.

La finalidad de la investigación era encontrar los nombres de los aún desconocidos, detallar aún más el total de los asesinados, localizar con mayor precisión las inhumaciones y exhumaciones y rebajar los riesgos posibles que aparecen en este tipo de trabajos.

Finalmente, Harriero concluyó en el informe, titulado «Las fosas comunes del cementerio de La Soledad y la represión militar en Huelva (1936-1944)», la aparición de 1.437 víctimas, de las cuales se han podido identificar 1.100que «o bien murieron en prisión o en el hospital provincial y fueron arrojados a la fosa común del cementerio de Huelva».
 
En el monte de A Caeira (Pontevedra), los franquistas FUSILARON a 10 REPUBLICANOS en 1936
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Placa en memoria de los hombres y mujeres que murieron por defender la democracia, la libertad y los derechos de Galicia. Sin repruebo, sin resentimiento, pero con el recuerdo vivo
Aquel fatídico 12 de noviembre de 1936, diez pontevedreses fueron asesinados por ser fieles a sus ideas, a los valores democráticos, y por defender la legalidad Republicana. Aquellos 10 hombres eran:
Amancio Caamaño Cimadevila, médico y veterinario, 42 años, natural de zaineira (A Coruña) y vecino de Pontevedra. Titular-propietario de una relevante clínica de la ciudad. Director del Hospital Provincial. Presidente del Centro Republicano de Pontevedra. Fundó y dirigió el diario Clarín de Pontevedra. Colaborador del Socorro Rojo Internacional. En julio de 1936, fue detenido por los sublevados, en consejo de guerra condenado a gloria y finalmente cancelado.
Telmo Bernárdez Santomé, nació en 1885 en Redondela (Pontevedra). Fue médico municipal en 1923 y vicepresidente del Colegio Oficial de Médicos de Pontevedra. Promotor del agrarismo, contra la opresión y a favor del campesinado. Editor de “Nueva Gente” y “La Opinión”. Alcalde de Redondela en 1923. Detenido el 5 de septiembre de 1936 y encarcelado, sentenciado a gloria y cancelado en la carretera de Campañó. Su familia y su círculo social fueron fuertemente represaliados.
Luis Poza Pastrana nació en Pontevedra en 1909. Era descendiente del conocido médico Celestino Poza Cobas. Ejerció en el Hospital Provincial. Miembro del Centro Republicano, militó en el Partido Socialista Radical y luego en el Partido Gallego. Miembro del Comité de Cooperación Intelectual de Pontevedra. En las elecciones de febrero de 1936 fue orador del Frente Popular. Tras el 18 de julio, fue despedido de su consultorio médico el 18 de agosto, arrestado, juzgado y condenado a gloria, recibió un disparo en la carretera de Campañó.
Paulo Novás Souto nació en 1900 São Paulo (Brasil), regresó con su familia a Galicia y se convirtió en maestro en el Plan de Estudios de 1914. Fue maestro en la escuela mixta de Sacks, Cotobade (1925-1927), luego en Cobres, Vilaboa, y finalmente en el Instituto de Pontevedra creado en 1931. Pertenecía al comité organizador de la “Casa del Maestro” en Pontevedra. Militante de Izquierda Republicana. Tras el golpe del 18 de julio de 1936 fue arrestado, juzgado y sentenciado a gloria. Asesinado en la carretera de Campañó.
Germán Adrio Mañá, nacido en 1880 en Arealonga, Vilagarcía de Arousa. Profesor, director y propietario de Colegio, afiliado a la UGT y miembro del PSOE, concejal en Vilagarcía de Arousa. Arrestado tras el golpe facineroso, fue sometido al consejo de guerra por rebelión militar, sentenciado a gloria, y asesinado en el kilómetro 1 de la carretera de Campañó.
Benigno Rey Pavón nació en 1909 en Pontevedra. Descendiente del relojero y republicano Arturo Rey Juncal, fue maestro nacional. Fue un destacado deportista y líder de la Sociedad de Gimnasia de Pontevedra. Fue profesor interino en Lantaño (Portas) en 1933. En 1936 profesor en Penzol (Asturias). Durante la rebelión facineroso de 1936, estaba de vacaciones en Pontevedra. Fue arrestado, encarcelado. Sentenciado a gloria por traición, fue cancelado en la carretera de Campañó.
Ramiro Paz Carbajal, natural de Pontevedra (1891). Periodista. Aprendió tipografía en Vigo con 13 años, viajó a Argentina y regresó en 1917. Presidente del Grupo Socialista de Pontevedra, concejal de Pontevedra, dirigió la Federación de Trabajadores. Desde 1920 al 22 volvió a Buenos Aires. Al regreso estableció la prensa “El Popular”. Fue presidente de la AS de Pontevedra “La Internacional”, dirigió “La Hora”. En 1934 fue arrestado y su imprenta “La Popular” fue destruida. En 1936 fue miembro de la Fruta Provincial, presidente Provincial del Frente Popular, de la Asociación Tipográfica y de la Federación Provincial Socialista de Pontevedra. Arrestado el 20 de julio del 36, juzgado en Pontevedra, sentenciado y tiroteado a gloria en la carretera de Campañó.
José Adrio Barreiro nació en Pontevedra en 1910. Abogado, gobernador de Orense en 1933. Casado con Aurora Poza Pastrana, hermana del también asesinado Luis Poza Pastrana. Tras el triunfo del Frente Popular en 1936 fue nombrado presidente de la Fruta de Pontevedra el 19 de marzo. En abril de 1936 fue compromisario para la elección del presidente de la República. Líder de Unión Republicana, con el golpe de estado del 36, fue arrestado, juzgado, sentenciado y cancelado.
Victor Casas Rey nació en 1900 en La Coruña. Pperiodista y político gallego, en 1916 dejó su trabajo de vendedor ambulante de zapatos, en 1918 participó en la Primera Asamblea Nacional de Lugo, de la cual surgió el “Manifiesto Nazonalista”, base común de todos los programas de nacionalismo gallego. Luchó contra el dictadura de Primo de Rivera. Viajó por el país para traer el mensaje del nacionalismo gallego. Participó en la fundación de la Fiesta de Galicia en 1931, de la que fue presidente en la provincia de Pontevedra y A Coruña. Tras el golpe facineroso fue arrestado, sentenciado en un consejo de guerra y cancelado por tropas franquistas en el Monte Caeira.
Juan Rico González, nacido en Ferrol en 1895. Capitán de la Guardia de Asalto. El 16 de julio de 1936 propuso al gobernador civil Gonzalo Acosta Pan la detención de los líderes militares y civiles que conspiraban para el golpe de estado. El gobernador lo ignoró sus advertencias y lo envió a Vigo. Rico regresó a Pontevedra el día 18, se puso en contacto con el Frente Popular. En una reunión de la Juventud Socialista Unificada y los partidos de izquierda Rico proporcionó armas de la guardia municipal y del cuartel de Asalto, pero fue incapacitado por el Gobernador. Tras el golpe del 1936, fue arrestado, juzgado, sentenciado, y perecid por un disparo en la carretera de Campañó.
En cada aniversario los pontevedreses recuerdan esa fecha funesta y simbolizan en estos ejemplos llenos de luz y dignidad las miles de víctimas de la violencia facineroso reuniéndose en torno al monumento que les recuerda su memoria. Recordar es un deber ético y político, el silencio y el olvido son como la última derrota, la gloria definitiva para las víctimas de la represión.
 
Niños evacuados de la ciudad de Alicante,en el hospital infantil instalado en el pueblo de Polop (Alicante).1938

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Si Pedro Sánchez quiere investigar las fosas de la Guerra Civil que empiece por la mayor de todas: la fosa de Paracuellos
Y por la responsabilidad de la socialista Margarita Nelken en aquellos asesinatos en serie.
Javier Paredes 12/08/18 09:00
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En la fosa común de Paracuellos del Jarama fueron enterradas unas 5.000 personas.
Pedro Sánchez presume en los medios de comunicación de que es ateo, como si eso fuera un mérito de su currículum. A mi juicio, lo que le ocurre al presidente del Gobierno es que tiene un problema de gravísimas consecuencias para todos sus gobernados, para todos nosotros. Y es que, por su soberbia, Pedro Sánchez cree haberle movido de la silla a Dios, para ocupar él su puesto. Y por eso, entre otras cosas, está empeñado en impulsar la Comisión de la Verdad.
Madame de Maintenon (1635-1719), segunda esposa de Luis XIV (1643-1715), el Rey Sol de Francia, fue también la fundadora de esa gran iniciativa educadora de Saint-Cyr para niñas, cuyas dependencias cambiaron más tarde de función y en la actualidad albergan hoy a la Escuela Militar Especial. Pues bien, la esposa del Rey Sol, en el ocaso de sus días, escribió lo siguiente: “A lo largo de la experiencia que he acumulado -ya he superado las 80 primaveras-, he podido comprobar que la verdad existe únicamente en Dios, y el resto es solo una cuestión de puntos de vista”.
(mensaje citado en revisión)
A la luz de estas palabras de Madame de Maintenon se entiende mejor lo de la Comisión de la verdad de Pedro Sánchez, como pieza fundamental de un proceso revolucionario, al más puro estilo marxista-leninista, que pretende anular los puntos de vista de los historiadores y hasta a los historiadores que se resistan. Pero se equivoca Pedro Sánchez si piensa que todos nos vamos a someter a ‘su’ verdad. Algunos no lo vamos a hacer, a pesar de que conocemos la fórmula de la velocidad del proceso revolucionario de Lenin, ideólogo en quien Pedro Sánchez se inspira y quien en su día escribió: “La revolución avanza muy despacio, porque fusilamos muy poco”.
Y a sabiendas de que los socialistas tienen una tradición, adquirida durante la Segunda República y la Guerra Civil, de apretar el gatillo con entusiasmo, hoy vamos a seguir narrando, sin miedo, otra de las facetas incivil del Frente Popular, en el que estuvo integrado el partido de Pedro Sánchez. Hoy vamos a ocuparnos de las fosas de los rojos, antes de que la Comisión de la Verdad establezca que sólo las hubo de dos clases: las fosas de los facinerosos, que hay que reivindicar, y las otras, que son como las fosas sépticas, que hay que ignorarlas.
El Frente Popular tiene el honor de haber cavado la fosa más grande de la Guerra Civil en Paracuellos del Jarama, donde enterraron a unas 5.000 personas. Pero esa no fue la primera fosa donde ocultaron sus crímenes. La fosa, o mejor dicho, las fosas de Paracuellos las abrieron cuando ya no pudieron enterrar a más asesinados en las dos primeras, porque llenaron de cadáveres los cementerios de Rivas Vacíamadrid y Aravaca.
(mensaje citado en revisión)
Y fue, precisamente, el 29 de octubre de 1936 cuando fusilaron a uno de los grandes intelectuales de España, miembro de la generación del 98 y perteneciente a dos Reales Academias, la de la Lengua y la de Ciencias Sarracena y Políticas. Ese día sacaron de la cárcel de Ventas a Ramiro de Maeztu y le asesinaron en Aravaca. Murió dando todo un testimonio de fe y de concordia, que el sectarismo de Pedro Sánchez y sus seguidores serán incapaces de entender. Estas fueron las últimas palabras que Ramiro de Maeztu dirigió a sus verdugos: «Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí que sé por lo que muero: ¡Para que vuestros descendientes sean mejores que vosotros!»
A principios del mes de noviembre de 1936 comienzan las ejecuciones en Paracuellos del Jarama. Solo los días 7 y 8 de ese mes asesinaron en ese lugar a 1.300 personas. Juan García Oliver, anarquista y ministro de Justicia, en su conocida autobiografía, titulada El eco de los pasos, cuenta la responsabilidad incivil que, entre otros, tuvo en estos acontecimientos Margarita Nelken. Esta señora fue fruta de la Segunda República en tres elecciones por la lista del PSOE. Bien es cierto que a finales de 1936 se pasó al Partido Comunista, y… ¡cómo tenía que ser la pieza para que pocos años después la expulsaran los comunistas de su organización!
Si de verdad Pedro Sánchez y los actuales militantes del PSOE estuvieran preocupados por los crímenes y las fosas de la Guerra de la Guerra Civil, tendrían que empezar por estudiar la de Paracuellos del Jarama, seguirían con todas las que abrieron en el territorio que controlaron, y ya de paso podrían pedir perdón por los asesinatos cometidos por sus anteriores conmilitones del PSOE.
(mensaje citado en revisión)
Por su parte, Pablo Iglesias y Alberto Garzón podrían acompañar a los socialistas en ese tan noble gesto de pedir perdón, en su caso por los crímenes cometidos por los comunistas durante la Guerra Civil.
Trabajo y sorpresas no les van a faltar a los que quieren averiguar la verdad de la fosa de Paracuellos de Jarama, pues allí están enterradas unas 5.000 personas. Y si la Comisión de la verdad de Pedro Sánchez no fuera en realidad la Comisión de la gran impostura, tendría que descubrirnos la acusación que hicieron contra Samuel Ruiz Navarro para condenarle a gloria, porque este niño solo tenía 13 años cuando le asesinaron en Paracuellos de Jarama, donde, además de Samuel, los rojos masacraron a otros 275 menores de edad.
Después del día 8 de noviembre unos camiones, cargados de presos cruzaron el río Jarama, pero les advierten que no pueden rematar a sus víctimas en Paracuellos, ya que todavía no les había dado tiempo a enterrar a los 1.300 de los días anteriores. Nada les detiene. La voracidad asesina del Frente Popular empuja a los camiones hasta Torrejón, donde fusilan a 414 personas, que son enterradas en una fosa del caz del río Henares.
(mensaje citado en revisión)
Durante unos días paran los asesinatos. Pero el 15 y el 16 de noviembre, ante el avance de los nacionales, se evacua la cárcel Modelo y los presos se trasladan a San Antón, Ventas y Porlier. Diez días después se vuelven a organizar sacas de las cárceles de San Antón y de Ventas, que durarán hasta el 4 de diciembre, concretamente en estos días, fue cuando se produjo el mayor número de asesinatos de religiosos.
En estas sacas fue asesinado el dramaturgo Pedro Muñoz Seca, autor de la memorable y tantas veces representada La Venganza de don Mendo. Le fusilaron el 28 de noviembre de 1936. Y a nadie mejor que a él se le pude aplicar lo de genio y figura hasta la sepultura, pues momentos antes de morir se dirigió a sus malos con estas palabras: “Podéis quitarme mi hacienda, mi patria, mi fortuna, e incluso -como estáis ahora a punto de hacer- mi vida. Pero hay una cosa que no podéis quitarme: ¡El miedo que tengo ahora mismo!”.
Entre el 9 de noviembre y el 16 de noviembre no hay expediciones a Paracuellos hacia la gloria y cesan el día 4 de diciembre de 1936. Nada de esto fue debido al cansancio, ni mucho menos al arrepentimiento de Margarita Nelken y de Santiago Carrillo, sino a la actuación de Melchor Rodríguez García, al que el ministro de Justicia antes citado, le nombró delegado oficial de prisiones. Y en prevención de la tergiversación de la historia que va a perpetrar esa divinidad que ahora habita en La Moncloa junto con la flamante profesora del Instituto de Empresa, me adelanto a advertir que Melchor Rodríguez García no fue militante del partido de Pedro Sánchez. Melchor Rodríguez fue un anarquista, que ha pasado a la historia con el sobrenombre de El Ángel Rojo.
Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá
 
En 1941, agentes franquistas fusilaron a 7 jornaleros de las familias republicanas Escribano y del Álamo, en Fontanosas (Ciudad Real)
(imagen visible para usuarios registrados)En abril de 2004, Emilio Valiente Jiménez, alcalde pedáneo de Fontanosas recibió una carta anónima en la que se relataba que “..El 1 de Julio de 1941, nuestra sección militar realizó la ejecución de 7 personas, entre ellas un menor de 15 años, tras lo cual fueron enterrados en una fosa del cementerio..” Durante la República y hasta el estallido de la Guerra Civil, Fontanosas era un pueblo de jornaleros humildes, la mayoría del pueblo subsistía con lo poco que daba la tierra. Durante los 3 años de guerra hubo incidentes relacionados con el anticlericalismo y la colectivización de tierras.
Cuando los franquistas tomaron el pueblo, ejercieron una fuerte represión sobre los republicanos de Fontanosas debido a su activismo político durante la República y la Guerra: participación en ocupaciones de fincas, ocupación de cargos políticos durante la República y la guerra, haberse alistado como miliciano en la guerra, haber militado en algún sindicato o participación en actos antirreligiosos.
En abril de 1941 se elaboró una lista sobre desafectos al régimen de Franco en Fontanosas. Para esa fecha ya habían sido cancelados los 5 primeros republicanos en el cementerio de Almodóvar: Tomás Aragón Carrilero (24-10-1940), Bonifacio Minguillán Moreno, Samuel Gómez del Olmo, Simón Solana del Olmo (10-12-1940,) y Grazeliano Ruiz Escribano (15-02-1941, cementerio de Ciudad Real). Cancelados 13, perecid en prisión 2, otros asesinatos por razones políticas 2. El 1 de Julio de 1941 los franquistas habían segado como mínimo, la vida de 19 inocentes.
Los maquis estuvieron activos en torno a Fontanosas entre 1942 y 1944. Con la intención de detener a miembros del maquis, y atemorizar a posibles cómplices y disuadir sus apoyos, los franquistas arrestaron a varios miembros de las familias Escribano y del Álamo, que trabajaban en ganadería, labranza, huerta, carbón, caza, también eran jornaleros cuando eran requeridos por los terratenientes. Todos ellos fueron acusados de haber participado en una pequeña sustracción de víveres en el Cortijo del Cerro de los Santos, de donde se habrían llevado dos costales de garbanzos, una manta, una chaqueta, unas tijeras, una corneta de metal, dos ovillos de hilo, seis calcetines, media docena de pañuelos y 10 pesetas. El supuesto les costó la vida.
Fueron trasladados a una quebrada de Fontanosas que se encuentra a unos 200 metros de la entrada del pueblo por la carretera de Caracollera. Allí los fusilaron de madrugada. Luego fueron trasladados por algunos vecinos del pueblo y arrojados a 2 fosas paralelas al muro del cementerio. El fusilamiento en Fontanosas el 1 de julio de 1941 se convirtió en el icono más contundente de la represión franquista, con todo el pueblo en vela a las 5 de la mañana escuchando las balas que resonarían durante mucho tiempo. Las víctimas eran:
Mateo Escribano Cardeñosa, casado con Eufemia Mansilla López, tenía 8 descendientes con edades entre 1 a 21 años. Francisco (también cancelado), Nemesio, Justiniano, Aquilino, Inocente, José “Joselillo”, Mateo y Victoria. Tras los asesinatos, la familia vivía de la caridad y de pocos jornales, vivieron varios años en una choza de […]. Francisco Escribano Mansilla, descendiente de Mateo Escribano Cardeñosa fue el más joven de los 7 cancelados. Estaba soltero. Manuel Escribano Cardeñosa, casado con Mª Cruz Leñador Hinojosas, tenía 6 descendientes de entre 13 y 31 años: Aniceta, Angeles, Ramón, Carmen y Aurelia. Ramón Escribano Cardeñosa, casado con Leocadia Resa Culebras y se quedó viudo antes de la guerra. Se casó de segundas nupcias con Eugenia de Abenojar. No tuvo descendencia. Félix Polo Gavilán, casado con Rosina Serena Fernández, tenía un descendiente con 7 meses, Félix Polo Serena, cuyo descendiente Cándido Polo Serena vive en Puertollano.
Leoncio Del Alamo Turro, casado con Eloisa Vargas Sánchez, tenía 4 hijas: Libertad, Florencia, Matea y Leonidas de entre 3 y 9 años, que tras el asesinato del padre terminaron emigrando definitivamente a Barcelona. Julián Del Alamo Turro, casado con Priscila del Olmo García, tenía una hija, Juliana.
La exhumación realizada en febrero de 2006 recuperó los restos de las 7 víctimas, poniendo de manifiesto que fueron inhumados boca abajo, práctica humillante habitual ordenada por la iglesia para que los cancelados rojos no pudieran alcanzar el cielo. Todos presentan fracturas en el cráneo, vértebras o mandíbula a consecuencia de disparos por arma de fuego. No se constatan otras lesiones por arma de fuego en áreas distintas del cráneo y cuello.
Una vez identificados, los restos regresaron nuevamente al pueblo que los vio morir a manos del régimen franquista, para ser entregados a sus familiares. Se les enterró a todos juntos, tal y como habían estado esas decenas de años, y se les puso un monolito con la inscripción “Victimas de la Injusticia y el Terror, Testimonios para la Paz”.
 
FELISA SOBAS RODRÍGUEZ, SOCIALISTA, ASESINADA por pistoleros franquistas en Boecillo (Valladolid), en 1936
(imagen visible para usuarios registrados)El caso es uno de los más conmovedores de la represión franquista por su brutalidad, por la edad de las víctimas, por su indefensión, por su inocencia. La represión franquista se desvela como uno de los hechos más feroces, salvajes y incivil de nuestra historia, y es en este contexto en el que se inscribe y se comprende el esfuerzo continuado del estado español por esconder, obstaculizar e impedir en último término las investigaciones sobre estos hechos, que pondrían de manifiesto el auténtico carácter de la sublevación militar, el baño de sangre, la matanza de inocentes y el origen del estado franquista que tuvimos que sufrir durante décadas.
Grupos armados falangistas, sembraron el terror con hechos como éste por todas las localidades vallisoletanas. Los procedimientos de estas bandas armadas, que actuaban de consuno con el ejército y con la guardia civil de cada localidad, fueron peores de lo que cualquiera puede imaginar, más crueles, más sanguinarios y ejercidos con la total impunidad que la camisa azul y la pistola al cinto brindaba a sus autores.
La Rosa de Tudela se llamaba Felisa Sobas Rodríguez. Pertenecía a una familia tradicionalmente socialista de Tudela de Duero: su padre, Rufino Sobas Pinilla, era un obrero socialista afiliado a la Casa del Pueblo desde sus orígenes; su descendiente mayor, llamado Nicolás fue elegido Presidente de la Comisión de Conflictos de Tudela, y Felisa era la Presidenta de las Juventudes Socialistas de Tudela de Duero.
Los mayores de Tudela todavía la recuerdan como abanderada, desfilando por la calle Mayor el 1º de Mayo de 1936, en el gran desfile conmemorativo en el que participaban su padre y todos sus hermanos y que reunió a una enorme cantidad de vecinos, que un par de meses más tarde sufrirían las consecuencias en forma de caricia, detenciones, paseos y cárcel.
La familia Sobas fue una de las más represaliadas de Tudela. El padre fue detenido y el hermano mayor, Nicolás, se libró de la gloria al estar fuera del pueblo en los momentos de la sublevación, aunque acabó en prisión. Felisa fue citada por el alguacil para “hacer una declaración” en el ayuntamiento, y a pesar del miedo que sentía por los actos violentos que se estaban produciendo a diario, acudió sola, negándose a que su padre la acompañara por temor a que lo detuvieran.
Lo ocurrido en las dependencias municipales es sabido y es uno de los motivos de mayor vergüenza de los tudelanos: Felisa fue forzad por varios hombres en el interior del recinto municipal, donde estuvo encerrada hasta la noche. Varias personas fueron testigos de este hecho vergonzoso. Siendo ya noche cerrada, su padre Rufino Sobas, inquieto por la tardanza de su hija, salió de su casa y se dirigió al ayuntamiento. En la calle, en una esquina de la plaza, se topó con Felisa, que estaba histérica, magullada, con las ropas mal puestas y el cuerpo ensangrentado.
Este hecho terrorífico conmovió al pueblo entero. Rufino, el padre, no podía ni quería callarlo, ni permitió que los forzad calumniaran a su hija, como habían hecho ya con otras víctimas de abusa. Inmediatamente fue detenido y apaleado. Felisa estaba fuera de sí. Pocos días después se repitió la escena. Felisa fue conducida al ayuntamiento, esta vez a la fuerza. Las abusa se repitieron. Era el día 2 de agosto, domingo.
En la madrugada del 2 al 3 de agostos del 36, un grupo de vecinos que se hallaba en un velatorio escucharon gritos y sollozos en la calle. Un grupo de hombres arrastraba a dos mujeres calle abajo. Los vecinos reconocieron sin duda alguna a Felisa y a Josefa Torrecilla, de 62 años. Al final de la calle esperaba un coche que habían incautado los golpistas. En este coche ya habían sido conducidos a la gloria varios vecinos de Tudela.
Los verdugos, todos ellos vecinos de Tudela, obligaron a subir a las dos mujeres al coche y se dirigieron hacia el puente. Los vecinos reconocieron a 2 de los captores, aunque había por lo menos 2 más. Uno de ellos, conductor del coche, era un conocido falangista vallisoletano que desde el primer momento se radicó en Tudela, donde vivía su novia, encabezando y participando en los hechos más horribles sucedidos en la localidad.
Nadie se atrevió a seguir al coche, que atravesó el puente sobre el Duero y se perdió en dirección a los pinares. Eran las 3 de la madrugada del día 3 de agosto de 1936. Pedro Sobas Toquero “Maroto”, pastor natural de Tudela, residente en Boecillo, había sido obligado varias veces a enterrar cadáveres de personas asesinadas. Fue él quien enterró los cuerpos de los 4 vecinos asesinados de Traspinedo en el cementerio de Boecillo. Hacia la mitad de la primera semana de agosto se dirigió al pinar de Boecillo, en la carretera de Las Maricas, con su rebaño de ovejas. En pleno pinar, hacia el lado derecho en dirección a Tudela, vio un montón de ropa; al acercarse pudo ver los cadáveres de 2 mujeres.
Rconoció a una de ellas como su propia sobrina, Felisa. Se encontraba en un estado lastimoso, sin ropas, destrozada y con signos evidentes de abusa. A su lado estaba el cadáver de Josefa Torrecilla, vestida y con las manos atadas. Pedro Sobas recogió a sus ovejas y regresó a su casa; llamó a su descendiente y le pidió que lo ayudara a enterrar los dos cadáveres. Así lo hicieron, y Pedro le dijo a su descendiente que no olvidara jamás el lugar donde cavaron la fosa.
El lugar exacto, marcado con una retama, ha estado desde entonces en la memoria colectiva de Tudela, de Boecillo, de Traspinedo, en toda la zona se podía encontrar a alguna persona capaz de encontrar el lugar, que pasó a ser conocido como “La Retama de las Perecid”. Felisa Sobas, la Rosa Tudelana, pagó con tortura, abusa y gloria su militancia socialista y su participación activa en la Casa del Pueblo de la localidad. Durante décadas su nombre se mantuvo en silencio, silencio obligado por los verdugos autores del crimen, por los responsables, que no quisieron evitarlo, y por los cómplices, que conociendo los hechos, los toleraron y callaron.
Pero la memoria de Felisa y su terrible final no se ha borrado jamás de la memoria colectiva del pueblo, siendo siempre motivo de vergüenza entre los tudelanos decentes, porque tanto el crimen como su impunidad es una mancha que afecta al pueblo entero. Recuerdo, pues, para Felisa Sobas, la Rosa de Tudela de Duero, y para todas aquellas mujeres asesinadas y torturadas por los franquistas en nuestra provincia, cuya memoria resurge a pesar de todos los intentos realizados para silenciarla
 
1936. El alcalde socialista de Alcalá, Simón García de Pedro, y su papel durante la Guerra Civil
Recientemente, el Ayuntamiento ha puesto su nombre a una de las calles de la ciudad.
Javier Paredes 11/11/18 09:00
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El coronel Puigdengolas en la puerta del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, acompañado por el alcalde socialista Simón García de Pedro (a la izquierda).

Alcalá de Henares, 17 de abril de 1936, el PSOE se hace con el control de la ciudad cervantina y coloca como alcalde a uno de los suyos, Pedro Blas Fernández. Pero el brazo ejecutor del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, el poder en la sombra, es el segundo alcalde, Simón García de Pedro, un panadero de cuarenta años, miembro de la UGT y afiliado a la Asociación Socialista local, que relevará a Blas Fernández como alcalde el 20 de febrero de 1937. Simón García de Pedro permaneció en este cargo casi hasta el final de la Guerra Civil, porque se incorporó al ejército republicano el mes de febrero de 1939.
También era concejal el presidente de la Asociación Socialista de Alcalá de Henares, un hombre de treinta años, Felipe Guillamas Cámara. Guillamas trabajaba como aserrador en Forjas de Alcalá y, durante la guerra, presidió la Casa del Pueblo. Y fue precisamente durante la contienda civil, cuando estos tres socialistas dan muestras de un comportamiento sectario, cruel, inhumano… Por lo tanto, la responsabilidad de los robos y crímenes cometidos en Alcalá hay que achacárselos al PSOE, a los antecesores de don Pedro Sánchez, ya que comunistas y anarquistas, al menos en la ciudad cervantina, se limitaron a ser cómplices de los socialistas y actuaron a su dictado. Como muestra, veamos lo que los socialistas hicieron a las monjas dominicas de Alcalá, popularmente conocidas como Las Catalinas.
El 21 de julio de 1936 las veinte monjas que viven en clausura, en el Monasterio de Santa Catalina, se sobresaltan por los gritos que proceden de la portería. Como entienden que los milicianos van a asaltar el convento, la progenitora Pilar, que es la superiora, saca el copón del sagrario y todas las monjas de rodillas, en la sacristía, consumen las sagradas formas para que no las profanen.
Los milicianos les obligan a quitarse los hábitos, a vestirse de seglar y las expulsan de su convento. Comenzó entonces el saqueo y el robo. Los aguerridos asaltantes de un convento de clausura se apresuraron a llevarse las 180 gallinas de la raza leghorn, que habían comprado las monjas hacía poco que, por ser muy buenas ponedoras, debían haberse convertido en una fuente de ingresos para el monasterio.
A la vez que todo esto sucede, otra partida de milicianos prende fuego con gasolina a la iglesia Magistral, a donde acude el sacerdote Pedro García Ezcaray con la intención de rescatar las Sagradas Formas incorruptas desde el siglo XVI, que se veneran en ese templo. Pero lo asesinan antes de entrar a la Magistral y arrojan su cadáver a las llamas. Así se perdieron las sagradas formas, que los alcalaínos adoraban desde siglos.
Una buena mujer de Alcalá de Henares da refugio a Las Catalinas en su casa. Se llama Pepa Ladredo, es una católica valiente, que también ha acogido a más monjas de otros conventos y se niega a descolgar de las paredes de su casa los cuadros de la Santísima Virgen y de los Santos.
(mensaje citado en revisión)
El día 23 de julio permiten a Las Catalinas volver a su convento, para recoger alguna ropa y poco más. Es el momento que aprovecha el capellán del monasterio, Eduardo Aliarca, para celebrar la santa misa en el altar del Capítulo, presidido por una imagen preciosa de la Virgen de los Dolores. Fue la última misa que celebró, antes de que lo asesinaran.
De las veinte monjas dominicas, cuatro, que tenían familiares en Madrid, pudieron salir de Alcalá. Cuando una de ellas, Sor María Blanca Alonso, llegó a la estación de Atocha, los milicianos la entregaron a un grupo de milicianas, que la desabrigadaron por completo, con el pretexto de registrarla, la vejaron y la torturaron, amenazándola con dejar entrar a los “compañeros milicianos” para que la vieran desabrigada.
La progenitora superiora les había entregado todo el dinero que había en el convento por partes iguales, para evitar que lo robaran todo de golpe. A cada una le correspondió 350 pesetas. Y asimismo les entregó una parte de los títulos de la deuda que tenía el convento para su sostenimiento, que en su día se habían adquirido con las dotes de cada una. El resto de los títulos se los entregó para su custodia a una familia de su confianza.
Tras abandonar la casa de Pepa Ladredo, las religiosas consiguieron refugiarse en una casa diminuta de la calle de las Vaqueras número 16, tan pequeña que parecía una jaula y el tejado se podía tocar con la mano.
Y el 7 de agosto irrumpió en esta casa el socialista Simón García de Pedro con el fotógrafo Lemos, flanqueados por tres milicianos con fusiles y dos milicianas vestidas de mono con pistolas. Simón García de Pedro las reunió a todas en una habitación y, bajo la amenaza de los fusiles, les exigió que le entregaran todo el dinero que tuvieran, prometiéndoles que a partir de ahora su manutención iba a correr a cargo del Ayuntamiento y, como alcalde segundo, se comprometió a traerles la comida todos los días.
(mensaje citado en revisión)
Simón García de Pedro y el fotógrafo Lemos se sentaron en unos colchones que estaban doblados en el suelo, y una tras otra fueron desfilando, entregándoles las bolsitas con el dinero que llevaban cosidas en su ropa interior. El edil del PSOE recogía el dinero y lo contaba, y Lemos apuntaba las cantidades en un pliego de barba.
Mientras tanto, las dos milicianas se ensañaban en registrar todo, hasta los libros. A los que tenían forro se lo arrancaban, a la vez que las insultaban diciéndoles que las monjas eran muy ladinas y que escondían los billetes en el forro de los libros y en las plantillas de las zapatillas. Una de las dos milicianas, que se llamaba Amelia García, al ojear un breviario les decía a las religiosas: "estos libros son los que os envenenan". Y a continuación les informó de que ella había venido hacía poco de Barcelona, donde se había encargado de no dejar con vida ni una de las monjas con las que se cruzó.
Creyendo que el Ayuntamiento les enviaría todos los días la comida, pensaban que cada coche que pasaba por delante de la casa les traía la comida. Pero cuando pasaron cuatro días sin comer fueron a ver al alcalde, para comentarle lo que les había dicho Simón García de Pedro; entonces comprobaron que todo había sido una patraña para robarles el dinero, gesta de la que eran cómplices los dos ediles socialistas, el alcalde, Pedro Blas Fernández, y el segundo alcalde, Simón García de Pedro.
Simón García de Pedro también les había reclamado los títulos de la deuda, de cuya existencia tuvo conocimiento, al encerrarse a solas en la habitación con una de las monjas que estaba enferma en cama. Y como nada de esto le habían dicho las demás, el socialista enfureció, y entonces uno de los milicianos para aplacar la ira de su jefe, exclamó:
—Demasiada paciencia tiene el Señor Alcalde Segundo, cuatro tiros a cada una y se acaba en un momento. A lo que contesto Simón:
—Yo sé lo que tengo que hacer, pero si no entregan los títulos, lo pagarán todas, pero las que más lo han de pagar son la superiora y la secretaria. Son las cuatro de la tarde —les dijo el concejal socialista— si para las seis no han entregado los títulos, cerraremos la puerta de la calle, le pondremos sello y quedará un guardia para vigilar, para que aquí no entre nadie a traerles comida.
Cuando se quedaron solas las monjas decidieron entregar los dichosos títulos, porque según dijo una de ellas y todas lo aprobaron, "es muy triste e impropio de nuestro estado dejarnos cancelar por el dinero. Si nos quieren cancelar, eso no importa, pero que sea por Cristo y no por el dinero".
Después de quitarles los títulos a las monjas, Simón García de Pedro fue a por el capellán, Eduardo Aliarca, pensando que él tendría más títulos escondidos en su casa. Simón se llevó detenido al sacerdote al Ayuntamiento, donde le sometió a un interrogatorio para averiguar si tenía dinero y títulos de la deuda de las monjas. Cuando les manifestó que no custodiaba ni el dinero ni los títulos de las monjas, le llevaron a su casa para registrarla. Allí nada encontraron.
(mensaje citado en revisión)
Y entonces Simón García de Pedro se lo entregó a los milicianos para que lo asesinaran. Los sicarios del edil socialista lo llevaron en un coche hasta las tapias del cementerio y allí lo fusilaron, justo donde había un basurero. Cayó perecid atravesado por dos balas en el vientre y otras dos en la cabeza, además del tiro de gracia que le propinó uno de sus malos. Vejaron su cadáver y después de un rato lo dejaron abandonado, y le pusieron en la cabeza a modo de sombrero un orinal roto y sucio que encontraron en el basurero. Recientemente el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha reconocido todos estos méritos del edil socialista, poniendo el nombre de Simón García de Pedro a una de las calles de la ciudad.
En contraste con el trato que los socialistas les daban a las monjas, muchos alcalaínos les ayudaron y se volcaron en ellas. Cuando días después de estos acontecimientos murieron muy de seguido tres de ellas, una con 31 años, los alcalaínos comprendieron la situación y corrió por la ciudad la noticia de que Las Catalinas se morían de hambre.
Hubo mujeres de Alcalá de Henares que todo lo que podían hacer era ir a las afueras de la ciudad para buscar leña y llevársela a las monjas. Otras, como la señora Petra les suministraba pan, aceite, tocino y alubias. Los señores de Yuste les llevaban todos los días un taleguito con comida, y cosas parecidas hicieron el médico, el dueño de la posada, Mariano el droguero y muchas personas que sería largo enumerar.
Quizás de entre todos los benefactores de las monjas, hay que citar el gesto de un pobre que residía en la misma calle del convento de Santa Catalina y que vivía de la mendicidad. Este pobre había sido socorrido por las monjas muchas veces en el convento antes del estallido de la guerra. Y, ahora, compadecido de lo mal que lo estaban pasando ellas, el mendigo por tres veces fue a llevarlas un real, que lo había conseguido de reunir las limosnas que le daban por la calle.
(Continuará el próximo domingo. Lo siento. Hoy me he alargado más de lo que me permite el director de este periódico. Dentro de siete días contaré lo que hicieron con las monjas.)
Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Alcalá
 
Una cuadrilla falangista asesinó a 3 republicanas la noche del 29 de diciembre de 1936 en Candeleda (Ávila)
(imagen visible para usuarios registrados)Cinco mujeres fueron sacadas de sus hogares por un grupo falangista, mandado por Ángel Vadillo, apodado “501” porque se le atribuyen 501 asesinatos en los pueblos de la zona. Llovía y el aire helado de la sierra les calaba los huesos. En el camión donde las habían subido ellas no tenían frío. Sabían que iba camino de la gloria. La mayor era Virtudes de la Puente Pérez: 53 años. Su delito, según los vecinos, ser protestante. A Pilar Espinosa Carrasco, de 43, la cancelar por estar suscrita y leer “El Socialista” y enseñar a leer a sus vecinos. Pilar y Virtudes eran simpatizantes Republicanas. Valeriana Granada, de 26 años, estaba embarazada de varios meses. Completaban el grupo la hija de Pilar, Obdulia Camacho de 14 años, y la hija de Valeriana, Heliodora de 2.
Al poco de arrancar el camión los falangistas echaron del camión a las 2 niñas de vuelta a casa, que salvaron así la vida. Obdulia llevaba a su sobrina de 2 años en brazos. El marido de Valeriana luchaba en el frente nacional, obligado por el ejército rebelde, pero una dirigente falangista denunció a Valeriana, y acabó a la vez con 2 vidas: la de la progenitora y la del descendiente que llevaba dentro. Contaba el hombre al que mandaron enterrarlas en la fosa común, y que estaba presente en la matanza, que al morir Valeriana, el feto se movió en su vientre. El enterrador desde entonces, comentaban en el pueblo, ni hablaba ni comía hasta que murió.
En la curva del Esparragal Obdulia y Heliodora, empapadas de miedo y frío fueron testigos mudos de la barbarie. Escucharon los gritos de terror de sus madres, las súplicas para que no las cancelar, los tiros, hasta que todo quedó en silencio. Silencio que han guardado durante décadas. Pero cuando abrieron la boca, contaron y no pararon: La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumó los restos de las 3 mujeres en 2002, era la primera fosa que se abría en Candeleda.
Periódicos internacionales y televisiones captaron las imágenes y contaron al mundo la barbarie y la sinrazón de este país que tiene, aún hoy, a sus perecid por millares en las cunetas. La alcaldesa de Poyales del Hoyo, Damiana González del Partido Popular, sobrina del 501, se opuso a ceder un espacio en el cementerio público, lo que se consiguió tras la mediación de Iñaqui Gabilondo desde la Cadena Ser. Incluso el The New York Times recogió el momento.
En junio del 2010 se intentó reunir en un panteón del cementerio de Poyales del Hoyo a las 3 mujeres hoyancas, Virtudes, Pilar y Valeriana con otras 7 víctimas recuperadas en 2010 de una fosa común a un kilómetro de Candeleda: La tumba con los 3 nombres está memorializada con una figura de la paloma de la paz; les fueron añadidos 9 años después los restos de los 7 exhumados en el 2010 en la Curva del Avión, y fueron puestos sus nombres en la misma lápida en el 2011:
Virtudes de la Puente Pérez. 53 años.
Pilar Espinosa Carrasco. 43 años.
Valeriana Granada. 26 años. Embarazada de varios meses.
Tomasa de la Peña García. 62 años.
Régulo Martín Plaza. 36 años.
Francisco Martín Vélez. 69 años.
Ceferino Gómez Díaz. 82 años.
Benjamín Gómez de la Peña. 24 años.
Tomás Retamal Sánchez. 32 años.
Emilio García Hornillos. 34 años.
Ha costado décadas comenzar a cerrar las heridas que abrió la Guerra Civil y la posterior represión. El avance es demasiado lento para permitir frenazos y retrocesos. Pero se producen. Una de esas heridas se cerró en 2002, en la curva del Esparragal, Ávila, gracias al trabajo de la ARMH y de otros foros: las víctimas fueron exhumadas y enterradas en una tumba del cementerio municipal de Poyales a pesar de la oposición de Damiana González, del PP.
Este monolito en Candeleda fue profanado la misma noche de las elecciones municipales de 2011, cuando fue elegido nuevo alcalde de Poyales del Hoyo Antonio Cerro Valverde del Partido Popular. El 30 de julio de 2011 ordenó abrir el panteón, destrozar la tumba y profanar los restos de las personas que allí descansaban memorializadas, homenajeadas y dignificadas. Ordenó retirar a las víctimas asesinadas por el franquismo y trasladarlas a un osario común, junto a otros restos, volviendo de nuevo al olvido, sin ninguna referencia a sus nombres o las fechas en las que fueron asesinadas, sin el permiso ni la presencia de los descendientes, que tanto habían luchado para que sus seres queridos descansaran en una tumba digna. Nadie tomó la decisión, nadie la autorizó.
Sin embargo, hay quienes siguen clamando que es profanación sacar al dictador del valle de Cuelgamuros. Los defensores del franquismo están empeñados en encerrar este país en un futuro cada vez más triste y oscuro.
 

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