Once detenidos por cinco atracos a joyerías: se habían apuntado a la regularización
La paradoja la firmó la Policía Nacional: once personas —nueve hombres y dos mujeres— acusadas de robar casi tres millones de euros en cinco atracos a joyerías madrileñas habían iniciado trámites de regularización. El grupo, de origen peruano, fue detenido y cinco de sus miembros ingresaron en prisión.
El botín suma 2,8 millones en joyas y relojes, según las primeras estimaciones. Los atracos se cometieron entre 2023 y 2024 en establecimientos de lujo de la capital. Los investigadores localizaron a los sospechosos tras analizar las tasaciones de las piezas, realizadas por la joyería Ansorena. El perito designado por la empresa fue Luis Eduardo Cortés Muñoz, exdiputado de la Asamblea de Madrid y exconsejero del PP. Un detalle que no pasó desapercibido en los mentideros judiciales.
Lo que más llama la atención es el perfil de los detenidos: once personas que, lejos de ocultarse, habían solicitado la regularización de su situación administrativa en España. Es decir, estaban en proceso de legalizarse mientras cometían los robos. Una contradicción que alimenta el debate sobre los mecanismos de control migratorio.
Las acusaciones incluyen robo con violencia e intimidación, falsedad documental, apropiación indebida e infracción a la Ley de Extranjería. De los once detenidos, cinco permanecen en prisión provisional; el resto, en libertad con cargos. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos.
La tasación que destapó el entramado
El punto de inflexión llegó cuando los investigadores analizaron las tasaciones de las joyas sustraídas. Ansorena, una de las joyerías más antiguas de Madrid, fue la encargada de valorar las piezas. El perito Luis Eduardo Cortés Muñoz —exdiputado popular— firmó los informes. Aunque su nombre saltó en los foros, fuentes oficiales aseguran que la tasación fue correcta y que el político no está implicado en los hechos.
El Instituto Gemológico Español, que también participó en la identificación de algunas piezas, aclaró que ellos solo certifican la calidad y el valor del diamante, no su procedencia. "Para que ese informe tenga validez internacional, la reputación es clave", explicaron.
La pregunta que queda en el aire
¿Cómo es posible que un grupo que estaba regularizando su situación pudiera cometer cinco atracos millonarios sin levantar sospechas? El caso reabre el debate sobre los filtros del sistema de regularización y la capacidad de las fuerzas de seguridad para detectar este tipo de perfiles. Con casi tres millones en joyas robadas y cinco presos, la historia tiene más preguntas que respuestas.