Cinco detenidos en Barcelona acusados de terrorismo prorruso
¿Qué se le atribuye exactamente a los cinco detenidos en Barcelona? La Policía Nacional, a través de su Comisaría General de Información, detuvo el jueves en Cataluña a cinco hombres acusados de integrar una organización criminal que habría ejecutado acciones contra el apoyo a Ucrania en varios países europeos. La investigación, bautizada como Hakan, señala que el grupo operaba bajo las órdenes de una jefatura rusa y que todos los países afectados son miembros de la OTAN. Los arrestados son en su mayoría jóvenes de unos 20 años, con un veterano colombiano de 50, un español, dos rusos y un bielorruso. Este domingo, cuatro de ellos pasaron a disposición del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional.
¿Qué pruebas sostienen la acusación de terrorismo?
La noticia, publicada por
El Periódico, no detalla los actos concretos que se les imputan. Esa ausencia de hechos específicos ha sido el principal argumento de quienes dudan de la operación. Se les atribuye pertenencia a organización criminal y terrorismo, con actuaciones en diversos puntos de Europa desde el inicio de la guerra, pero el texto no especifica ni un solo atentado concreto. La fiscalía pidió para todos ellos libertad con medidas cautelares: comparecencias semanales, retirada del pasaporte y prohibición de abandonar España. Para algunos participantes en el debate, esa petición es la prueba de que no hay base sólida; para otros, es la consecuencia lógica de un sistema garantista que exige indicios sólidos antes de dictar prisión preventiva.
El perfil de los detenidos: informático, fotógrafo y veterano
Uno de los rusos tiene conocimientos de ingeniería informática; otro es fotógrafo. Residen en Barcelona. El grupo lo completan un español, un bielorruso y un colombiano de 50 años que rompe el patrón de juventud del resto. Ese perfil heterogéneo —un técnico, un creativo, un veterano— ha alimentado tanto la tesis de una célula coordinada como la de un grupo de conocidos sin estructura operativa real. La investigación policial sostiene que actuaban bajo coordinación de una jefatura rusa, un elemento que, de confirmarse, elevaría el caso a la categoría de operación de inteligencia extranjera en territorio español.
La reacción: entre el «ya era hora» y el «invento»
La noticia ha dividido las aguas. Una parte de los lectores considera que la detención confirma que Rusia actúa contra países democráticos y que la amenaza prorrusa es real. Otra parte sostiene que se trata de una operación sin base legal, un montaje para justificar el gasto en defensa y criminalizar la disidencia. Hay quien recuerda que no ha habido atentados prorrusos en Madrid, París o Londres desde que estalló la guerra, y quien responde que la ausencia de atentados no prueba la ausencia de intentos. También se ha señalado que la operación llega en un contexto de aumento del gasto militar español y de presión de la OTAN sobre sus miembros.
¿Qué pasa ahora con los detenidos?
Cuatro de los cinco pasaron a disposición judicial este domingo. El Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, en funciones de guardia, es el encargado del caso. La fiscalía no ha solicitado prisión preventiva, sino medidas cautelares que incluyen comparecencias semanales y la retirada del pasaporte. El quinto detenido, según las mismas fuentes, sigue en dependencias policiales a la espera de comparecer. El caso permanece abierto y no hay todavía una calificación jurídica firme de los hechos.
La operación Hakan ha servido, sobre todo, para constatar un hecho incómodo: en España se puede ser detenido por terrorismo sin que trascienda ni un solo acto terrorista concreto. La fiscalía pide libertad con medidas. Los detenidos, de momento, duermen en casa. Si esto es una célula durmiente o un grupo de conocidos con aficiones rusas, lo dirá el tiempo. O no lo dirá.