Apolo XI: los datos que sostienen el alunizaje y los que no
¿Pisaron los hombres la Luna en julio de 1969 o todo fue un decorado de cartón, papel de aluminio y saltitos en baja gravedad? La duda reaparece cada vez que alguien rescata un vídeo del programa Apolo —el último, con el lanzamiento del Apolo XII y una calidad de imagen que sorprende— y lo compara con lo que la industria parece incapaz de repetir ahora. La pregunta admite respuestas malas con vídeos de YouTube y bastante mejores con física, tonelajes y estadísticas de accidentes.
Reentradas a 11 km/s: la física que no admite relato
El argumento más repetido es que las cápsulas Apolo caían como proyectiles, con una trayectoria balística imposible de sobrevivir. El enunciado es falso de partida: la nave entraba directamente en la atmósfera y podía recorrer hasta 1.500 millas náuticas desde el punto de entrada antes del amerizaje. La diferencia de velocidades es el otro dato que desmonta medias verdades. Los Apolo que fueron a la Luna reentraron a unos 11 km/s; los Apolo 7 y 9, que nunca salieron de la órbita terrestre, lo hicieron a 8 km/s. La física es la misma que se usa hoy y los números están sobre la mesa, pero exigen más paciencia que un titular de tres líneas.
45 toneladas frente a 7,2: por qué el Apolo no se compara con la Soyuz
El módulo de mando y servicio más el módulo lunar sumaban 45 toneladas. La Soyuz MS, versión moderna, ronda las 7,2. Es la distancia entre poner algo en órbita terrestre y escapar de ella. De ahí que las misiones no sean intercambiables y que el programa se construyera por escalones: Apolo 4 en noviembre de 1967, primer vuelo completo del Saturn V sin tripular; Apolo 5 en enero de 1968, módulo lunar en órbita terrestre; Apolo 7 en octubre del 68, primera misión tripulada; Apolo 8 en diciembre, orbitando la Luna; Apolo 9 en marzo del 69, módulo lunar tripulado. Cada paso, antes del siguiente.
El ratio de riesgo que se cuela en toda comparación
Aquí el terreno se vuelve pantanoso. El factor de riesgo estadístico de las misiones Apolo fue 4,5 veces el del transbordador espacial, cifra que se agita para ridiculizar cualquier superioridad técnica. Pero todo depende del denominador: si se saca el incendio del Apolo 1 de la estadística, el resultado se invierte. Entre 1961 y 1971 la NASA perdió 8 astronautas —cinco en pruebas de entrenamiento y tres en pruebas en tierra— frente a 5 soviéticos. En vuelos de misión, murieron 0 estadounidenses frente a 4 soviéticos. El transbordador hizo 135 misiones y perdió 14 tripulantes en Challenger y Columbia. El desglose completo, misión a misión, circula y desmonta más de una versión conveniente.
Del Saturn-Shuttle al coche lunar: dudas con respuesta documental
¿Dónde iba el coche lunar si el módulo era minúsculo? Plegado, como casi todo en ingeniería aeroespacial. ¿Por qué se abandonó el Saturn? Por dinero: en 1971-1972 se estimó que resucitar los motores F-1, de fabricación compleja y en parte artesanal, costaba más que la línea de combustible sólido que acabó alimentando el transbordador. Incluso se estudió montar un transbordador sobre la primera etapa de un Saturn V, y se descartó. Que se pierdan planos de piezas concretas es un clásico de cualquier programa industrial cerrado con prisa, no una prueba de nada.
Un millón y medio de empleos durante quince años; subcontratistas como Motorola, Bell Aerosystems, Westinghouse o Pratt & Whitney. Si todo aquello fue un decorado, se montó con un nivel de producción que ya querrían para sí unas cuantas superproducciones actuales. Y seguimos discutiendo si unos señores con traje de aluminio pisaron polvo gris.