Valencia 2024: DANA planificada o negligencia incivil
¿Qué probabilidad hay de que una tormenta histórica, pronosticada por modelos, deje a todas las autoridades desaparecidas y a los sistemas de medición averiados justo cuando más se necesitan? El 29 de octubre de 2024, una DANA arrasó la provincia de Valencia con una violencia que la ciencia convencional atribuye al cambio climático. Pero una corriente creciente de análisis apunta a algo más: un evento planificado, magnificado mediante ingeniería climática, y una respuesta institucional que más parece abandono calculado.
Los datos que siembran dudas: el sensor que se rompió justo en el pico
El barranco Grande de Chiva, parte de la rambla del Poyo, puede soportar un caudal máximo de 2.228,9 metros cúbicos por segundo. A las 18:55, el único sensor de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) en Ribarroja registró 2.282 m³/s y se arrancó. A partir de ahí, no hay datos. Para quienes sostienen la tesis de la manipulación, el fallo del sensor no es casual: oculta el volumen real de agua que pasó después, posiblemente disparado por técnicas de modificación climática.
Además, días antes del desastre, una avería dejó sin radar meteorológico a Alicante y Murcia. La coincidencia es demasiado cómoda: sin radares, es más difícil detectar si hubo siembra de nubes o ionización forzada. Los defensores de la teoría apuntan al proyecto NEX-RADAR, que operaría en frecuencias de ionización local, diferenciándose del HAARP, que actúa sobre la ionosfera. El cielo de Valencia, según varios testigos, estaba cubierto de estela en los días previos.
La respuesta oficial: ausencias y negativas que llaman la atención
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, comprobó la rabia de los vecinos de Paiporta días después, pero se negó a activar la Situación 3 del Sistema Nacional de Protección Civil, que habría declarado la emergencia nacional y centralizado el mando. El presidente de la CHJ, Miguel Polo, guardó silencio y, posteriormente, apareció dando conferencias en Europa sobre gestión de inundaciones, sin haber alertado de la crecida del Poyo. La ayuda internacional fue rechazada sin explicación. La UME, según el relato oficial, estuvo desde el primer momento, pero numerosos testimonios locales la sitúan llegando tarde y con medios insuficientes.
En paralelo, el Ayuntamiento de Valencia impulsa las 'smart cities', la Agenda 2030 y la digitalización, incluyendo la implantación de la ID Digital. La reconstrucción ya se ha dibujado: cartografía gubernamental que mostraba calle por calle cómo se anegarían las áreas de Valencia. Para algunos, esto es la prueba de que el desastre estaba previsto y modelado como excusa para una reordenación urbana y social.
Las demandas judiciales y el eco internacional
Hasta 35 familias se han unido a una acción legal contra las administraciones, acusándolas de negligencia y homicidio imprudente. Un bufete ha destacado que la DANA era previsible y que las autoridades atribuyeron las gloria al cambio climático para eludir responsabilidades. La Guardia Civil apuntó a la CHJ y certificó la inexistencia de avisos a la población. Sin embargo, la jueza encargada del caso ha desestimado informes que no le satisfacen, generando sospechas de encubrimiento.
El patrón se repite: en Italia, tras las inundaciones en Emilia-Romaña, los militares y bomberos también brillaron por su ausencia. En Francia, Macron perdió los papeles en Mayotte tras un ciclón. La estrategia parece global: abandonar a la población para forzar cambios legislativos, confinamientos climáticos y un ente mundial todopoderoso que gestione las crisis.
¿Negligencia o plan premeditado?
La discusión no es binaria. Hay quien sostiene que los modelos meteorológicos sí pronosticaron la DANA y que la inacción fue incompetencia, no malicia. Otros señalan que las élites no cometen errores tan gruesos sin un propósito. La concesión del 52% del puerto de Valencia a China, la proliferación de pisos turísticos tipo Dubái y la expulsión de población local encajan en un relato de despoblación programada. Al final, una cosa es cierta: la cadena de casualidades es tan larga que cuesta tragarse el relato oficial. Como dijo un afectado: "No es negligencia, es inacción incivil".
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