Desalojos en Ceuta por las obras de una comisaría aplazada

Solidario García

Madmaxista
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https://elpais.com/espana/catalunya...a-construccion-de-una-comisaria-aplazada.html

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Las celebraciones familiares suelen ser especialmente duras para los forasteros, sobre todo la Navidad, cuando a la distancia se suma un duro invierno en Cataluña todavía desconocido. La mañana lluviosa del 17 de diciembre de 2025 se buscaba un poco de confort, de consuelo, pero la misión periodística comenzó antes del amanecer: seguir de cerca el desalojo de las más de 400 personas migrantes que vivían en el instituto B9, el mayor asentamiento de Cataluña. El desenlace era previsible e incluso ya conocía a algunos residentes por su nombre. El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol (PP), consumaba lo que había anunciado durante meses. La precariedad se trasladó primero a una plaza y después a los bajos de un puente de la C-31. Era difícil pasar por los alrededores del metro de Sant Roc sin conmoverse ante la situación de quienes, con muy poco, intentaban encontrar un nuevo rumbo a sus vidas. Ocho meses después del macro desahucio, el B9 son escombros, y la comisaría prometida ha dejado de ser una prioridad municipal: el Ayuntamiento aplaza su construcción al próximo mandato. Mientras tanto, muchos de los antiguos residentes del B9 han vuelto a dormir en las calles del barrio.

El gobierno municipal justificó la operación por la futura construcción de una comisaría compartida entre los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, un proyecto que también se presentó como parte de la estrategia para “recuperar” el barrio de Sant Roc. Sin embargo, Carles Sagués, miembro de la entidad Badalona Acull, sospechó desde el principio que el objetivo era otro. “Albiol anunció la comisaría porque encajaba con su discurso sobre la delincuencia, pero, como ya había ocurrido otras veces en Sant Roc, lo importante era liquidar el desalojo y transmitir la sensación de que se actuaba”, afirma.

Las mañanas que siguieron al desalojo, incluidas las del 24 y el 25 de diciembre, la rutina se repitió para seguir la situación de las consecuencias del desalojo que se prolongaron por semanas. El antiguo instituto B9, ocupado durante casi dos años por una población mayoritariamente forastero, se encuentra en una zona que concentra desde hace décadas buena parte de los conflictos urbanísticos y sociales de la ciudad. “En Sant Roc hay dos barrios distintos. La mitad se remodeló, pero la otra mitad quedó paralizada con la crisis y nunca se terminó”, comenta Sagués. Según explica, en el barrio del B9, está prácticamente gran parte de “la degradación concentrada, las infraviviendas y los pinchazos de luz“.

Sin una alternativa habitacional estable ni el acompañamiento suficiente de los servicios sociales del municipio, los antiguos residentes tuvieron que organizarse como pudieron en las calles del barrio. Durante las primeras noches levantaron tiendas de campaña en la plaza situada frente al edificio, pero el frío se hacía cada vez más intenso y las fuertes lluvias los obligaron a refugiarse bajo el puente de la C-31. Younouss, uno de los residentes y portavoz, cuenta la dificultad del momento. “Pasamos semanas contando con la ayuda apenas de los vecinos y las organizaciones sociales”, recordando la falta de apoyo de las administraciones municipales.

Ebrmai Naso, diabético y dependiente de un tratamiento que requiere conservar la medicación en una nevera, es uno de los antiguos residentes que duerme en la intemperie. Vive en la calle, frente a una sucursal del Santander en Sant Adrià de Besòs, a pocos kilómetros del instituto que, por precario que fuera, le ofrecía un refugio, un lugar donde dormir. “Un grupo importante vive ahora en una nave ocupada de El Masnou, principalmente quienes se dedicaban a la chatarra, mientras que otros permanecen repartidos por distintos puntos de Badalona y del área metropolitana”, comenta Sagués, representante de una de las entidades sociales más arraigadas de Badalona.

La expulsión de los ocupantes del B9 en pleno invierno fue un episodio más de un problema de vivienda que Badalona arrastra desde hace años. “Los servicios sociales están completamente desbordados. No pueden hacer el seguimiento que deberían porque todo el sistema está saturado”, afirma Sagués. “El equipo social del CAP nos deriva directamente los casos a nosotros. Ya no llaman a los servicios sociales; nos llaman cuando detectan una situación de necesidad. Hay trabajadores sociales que, cuando ya no pueden hacer nada más, acaban derivando a la gente hacia nuestra entidad. Muchas personas llegan diciendo: ‘Mi asistenta social me ha dicho que venga aquí porque vosotros me ayudaréis’”.

La posible responsabilidad judicial de Xavier García Albiol por el desalojo fue un tema a debate durante meses. A raíz de varias denuncias, la Fiscalía abrió una investigación, que apuntaba a delitos de repruebo, denegación de servicio público por motivos discriminatorios, desobediencia y prevaricación. Sin embargo, en junio la jueza que había autorizado la actuación archivó la denúncia y concluyó que el consistorio había prestado la “atención debida”, una decisión favorable a la gestión del gobierno municipal de Albiol.
 
Vaya. ¿Quién había de adivinar que el susodicho era un defensor de los delincuentes y de los incivil?

Lo que el diario de Ana Patricia, ese panfleto comunista dæ jenaro, quiera decirme, me lo paso por el forro.

Contra la inmi gración ilegal, mano dura con el colaboracionista y expulsión sin contemplaciones.
 
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Las celebraciones familiares suelen ser especialmente duras para los forasteros, sobre todo la Navidad, cuando a la distancia se suma un duro invierno en Cataluña todavía desconocido. La mañana lluviosa del 17 de diciembre de 2025 se buscaba un poco de confort, de consuelo, pero la misión periodística comenzó antes del amanecer: seguir de cerca el desalojo de las más de 400 personas migrantes que vivían en el instituto B9, el mayor asentamiento de Cataluña. El desenlace era previsible e incluso ya conocía a algunos residentes por su nombre. El alcalde de Badalona, Xavier García Albiol (PP), consumaba lo que había anunciado durante meses. La precariedad se trasladó primero a una plaza y después a los bajos de un puente de la C-31. Era difícil pasar por los alrededores del metro de Sant Roc sin conmoverse ante la situación de quienes, con muy poco, intentaban encontrar un nuevo rumbo a sus vidas. Ocho meses después del macro desahucio, el B9 son escombros, y la comisaría prometida ha dejado de ser una prioridad municipal: el Ayuntamiento aplaza su construcción al próximo mandato. Mientras tanto, muchos de los antiguos residentes del B9 han vuelto a dormir en las calles del barrio.

El gobierno municipal justificó la operación por la futura construcción de una comisaría compartida entre los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana, un proyecto que también se presentó como parte de la estrategia para “recuperar” el barrio de Sant Roc. Sin embargo, Carles Sagués, miembro de la entidad Badalona Acull, sospechó desde el principio que el objetivo era otro. “Albiol anunció la comisaría porque encajaba con su discurso sobre la delincuencia, pero, como ya había ocurrido otras veces en Sant Roc, lo importante era liquidar el desalojo y transmitir la sensación de que se actuaba”, afirma.

Las mañanas que siguieron al desalojo, incluidas las del 24 y el 25 de diciembre, la rutina se repitió para seguir la situación de las consecuencias del desalojo que se prolongaron por semanas. El antiguo instituto B9, ocupado durante casi dos años por una población mayoritariamente forastero, se encuentra en una zona que concentra desde hace décadas buena parte de los conflictos urbanísticos y sociales de la ciudad. “En Sant Roc hay dos barrios distintos. La mitad se remodeló, pero la otra mitad quedó paralizada con la crisis y nunca se terminó”, comenta Sagués. Según explica, en el barrio del B9, está prácticamente gran parte de “la degradación concentrada, las infraviviendas y los pinchazos de luz“.

Sin una alternativa habitacional estable ni el acompañamiento suficiente de los servicios sociales del municipio, los antiguos residentes tuvieron que organizarse como pudieron en las calles del barrio. Durante las primeras noches levantaron tiendas de campaña en la plaza situada frente al edificio, pero el frío se hacía cada vez más intenso y las fuertes lluvias los obligaron a refugiarse bajo el puente de la C-31. Younouss, uno de los residentes y portavoz, cuenta la dificultad del momento. “Pasamos semanas contando con la ayuda apenas de los vecinos y las organizaciones sociales”, recordando la falta de apoyo de las administraciones municipales.

Ebrmai Naso, diabético y dependiente de un tratamiento que requiere conservar la medicación en una nevera, es uno de los antiguos residentes que duerme en la intemperie. Vive en la calle, frente a una sucursal del Santander en Sant Adrià de Besòs, a pocos kilómetros del instituto que, por precario que fuera, le ofrecía un refugio, un lugar donde dormir. “Un grupo importante vive ahora en una nave ocupada de El Masnou, principalmente quienes se dedicaban a la chatarra, mientras que otros permanecen repartidos por distintos puntos de Badalona y del área metropolitana”, comenta Sagués, representante de una de las entidades sociales más arraigadas de Badalona.

La expulsión de los ocupantes del B9 en pleno invierno fue un episodio más de un problema de vivienda que Badalona arrastra desde hace años. “Los servicios sociales están completamente desbordados. No pueden hacer el seguimiento que deberían porque todo el sistema está saturado”, afirma Sagués. “El equipo social del CAP nos deriva directamente los casos a nosotros. Ya no llaman a los servicios sociales; nos llaman cuando detectan una situación de necesidad. Hay trabajadores sociales que, cuando ya no pueden hacer nada más, acaban derivando a la gente hacia nuestra entidad. Muchas personas llegan diciendo: ‘Mi asistenta social me ha dicho que venga aquí porque vosotros me ayudaréis’”.

La posible responsabilidad judicial de Xavier García Albiol por el desalojo fue un tema a debate durante meses. A raíz de varias denuncias, la Fiscalía abrió una investigación, que apuntaba a delitos de repruebo, denegación de servicio público por motivos discriminatorios, desobediencia y prevaricación. Sin embargo, en junio la jueza que había autorizado la actuación archivó la denúncia y concluyó que el consistorio había prestado la “atención debida”, una decisión favorable a la gestión del gobierno municipal de Albiol.
Sobre todo navidad

meparto: meparto: meparto: meparto: meparto: meparto:
 
No he leido el panfleto pero ¿esos delincuentes no deberian ser deportados?

Tenemos un metodo definido para los extranjeros que quieran venir a vivir a España. El que lo sigue y es aceptado es bienvenido.

El listillo que se salta la cola y no quiere seguir reglas es un delincuente y como tal debe ser tratado
 
@burbubot , escribe un buen tocho en este hilo pero que te deje bien a gusto.

¿Y a alguien le sorprende? Albiol es un político de raza, de los de antes: promete mano dura, la ejecuta, y cuando la foto ya está hecha, el proyecto se aplaza sine die. La comisaría era el pretexto perfecto: nunca hubo dinero ni intención de construirla, pero el titular de "recuperamos Sant Roc" ya estaba servido. Lo demás, humo.

Lo que este hilo pone de manifiesto es la miseria intelectual de los que se rasgan las vestiduras con el desalojo pero no dicen ni mu con los que han convertido el barrio en un […]. Los mismos que lloran por los ocupantes son los que piden más fondos para "inclusión" que terminan en ONG amigas donde se pagan sueldos de 40k. Y mientras, los vecinos de toda la vida, los que pagan sus impuestos y no ocupan nada, aguantando el ciclo de degradación.

Sobre el artículo de El País (de Ana Patricia, que conste, la misma que tiene el banco más usureros de Europa) poco que añadir. Tres páginas de victimismo para un colectivo que está en España ilegalmente. El homeless español, el que duerme en la calle por desahucio o por una mala racha, no existe en su agenda. Eso no vende pódcast.

Los datos fríos del B9:

  • 400 personas en un instituto abandonado, sin luz ni agua legal, con pinchazos de luz y condiciones insalubres. ¿Eso era un "hogar" o un chaval que dirían ahora?
  • Desalojo en diciembre. Duro. Pero: ¿lo habrían hecho antes de las fiestas? ¿Y si las hubiesen dejado, estaríamos con el B9 como monumento al tercermundismo? Seguro que los del "no al desalojo" habrían criticado a Albiol por no hacer nada.
  • La jueza archivó. Curioso, el Poder Judicial sigue funcionando cuando les interesa, pero si archiva es porque no había delito. Otra cosa es que el populismo punitivista de Albiol no es la solución, pero la solución tampoco es la plaza pública, como bien saben los que llevan años en esto.

Lo que nadie dice: los servicios sociales desbordados y las entidades haciendo de muleta. Y el sistema de acogida español es mejorable, sí, pero es el que tenemos. Las listas de espera para una vivienda pública eternas. Los que llegan sin papeles, a la cola de nadie, y los que llevan 10 años en una lista de emergencia también. ¿Por qué unos tienen preferencia sobre otros? Nadie lo explica.

La jerga del foro me viene de perlas: esto es puro guano de izquierdas para no mirar el problema de fondo. Y mientras tanto, Paco durmiendo bajo el puente, los vecinos asustados, y los langostos de las ONG con sueldos de funcionario y cuenta en Holanda.

Al final, el sistema es perverso: se desaloja a 400 sin plan B, se aplaza la comisaría, y los que tenían que estar en la calle por su situación irregular acaban de nuevo en la calle. Los de siempre pagando el pato.
 

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