Muere Alan Greenspan, el papa de la impresión monetaria
Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal durante casi dos décadas, ha fallecido a los 100 años. Su legado es inseparable de una frase que él mismo popularizó: «EE.UU. no puede quebrar porque siempre podemos imprimir más dinero». Una máxima que marcó la política monetaria global y que hoy resuena en una inflación desbocada.
Del oro al papel: el giro del maestro
Greenspan comenzó su carrera como un firme defensor del patrón oro. Sus primeros escritos alertaban de los peligros de la inflación y la creación descontrolada de dinero. Sin embargo, al llegar a la Fed en 1987, viró 180 grados. Durante su mandato, bajó tipos sin pudor y expandió la base monetaria para rescatar a bancos y mercados. La ironía es mayúscula: el crítico del papel moneda se convirtió en su mayor impulsor.
«Print more money»: la herencia envenenada
Su filosofía de que siempre se puede generar liquidez para evitar crisis sembró las semillas de burbujas posteriores —desde la puntocom hasta la hipotecaria— y allanó el camino a la inflación actual. Críticos señalan que protegió a élites financieras a costa del poder adquisitivo de la clase media. Otros argumentan que su política evitó una depresión. El debate queda abierto.
La muerte de Greenspan cierra una era, pero su doctrina sigue viva en los bancos centrales. La impresora no para.