Escáneres 3D dentales: tecnología que destroza encías
Un amigo de un paciente acudió a una clínica dental para un implante y salió con la encía destrozada tras cuatro intentos fallidos con un escáner 3D mal calibrado. El paciente acabó exigiendo el molde con algilato, el método de toda la vida. No es un caso aislado: los nuevos escáneres intraorales, presentados como una revolución, están dando problemas de precisión que convierten el tratamiento en una ruleta rusa para las encías.
La tecnología digital prometía eliminar los molestos moldes de pasta, pero en la práctica, la falta de calibración provoca errores que obligan a repetir el proceso una y otra vez. El paciente describe la experiencia como sentirse "una rata de laboratorio". El algilato, con décadas de uso, sigue siendo más fiable cuando el escáner no está bien ajustado.
Lo que nadie explica es por qué las clínicas siguen insistiendo en una tecnología que, en manos de profesionales poco cuidadosos, causa más daño que el método tradicional. La respuesta probablemente esté en los márgenes: el escáner 3D se vende como un plus de calidad que justifica precios más altos, pero sin la formación adecuada se convierte en una trampa.
El debate sobre la tecnología dental no está cerrado. Mientras unos defienden la precisión del escáner bien calibrado, otros recuerdan que el algilato nunca falla si el dentista sabe usarlo. La pregunta que queda en el aire es cuántos pacientes más tendrán que pasar por el calvario de un implante fallido antes de que las clínicas revisen sus protocolos.
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