Dos preguntas a la IA, el mismo 1993: la trampa de las coincidencias
Un usuario abrió dos pestañas de un asistente de inteligencia artificial. En una preguntó cuándo comenzó el Orgullo Gay en Israel. En la otra, cuándo llegó el Opus Dei a Estados Unidos. La IA respondió ambas con el mismo año: 1993. Para algunos, esto no fue una casualidad sino la punta de un iceberg conspirativo que enlaza fechas con la OTAN y el fundador del Opus.
El dato real: el primer desfile oficial del Orgullo en Tel Aviv se celebró en 1993, cierto. Que el Opus Dei estableciera una presencia formal en EE.UU. también en 1993 es una coincidencia cronológica que la propia IA puede extraer de sus fuentes. Pero de ahí a establecer una relación causal hay un abismo que muchos cruzan sin red.
El salto a la conspiración
El mismo usuario señaló que el Opus Dei llegó a EE.UU. en febrero de 1949 y dos meses después se firmó el Tratado de Washington que creó la OTAN. Otra coincidencia: 1949. Añadió que hoy se cumplen 51 años de la muerte del fundador, José María Escrivá (1975-2026), y que el orgullo también se celebra en la misma fecha. El patrón parece tentador, pero es pura numerología con sesgo de confirmación.
Cuando la IA no es notario
Como apuntó otro participante en la discusión, las respuestas de la IA no prueban relación causal porque la IA mezcla fuentes, resume sin jerarquía y no distingue entre hitos formales y actos administrativos. Que dos cronologías coincidan en un año no implica más que eso: coincidencia. Para construir una tesis sólida hacen falta fuentes primarias, no respuestas de chatbot.
El riesgo de leer patrones donde solo hay datos
La anécdota ilustra cómo la inteligencia artificial puede alimentar teorías sin fundamento si se malinterpretan sus respuestas. El usuario, al recibir el mismo año, asumió una conexión oculta. Pero la racionalidad exige verificar qué significa cada fecha: en el Orgullo, 1993 marcó el primer desfile autorizado; en el caso del Opus, probablemente la apertura de un centro o la llegada de los primeros miembros. No son lo mismo.
La próxima vez que la IA devuelva dos coincidencias, antes de sacar conclusiones, merece la pena preguntarse si el azar no es la explicación más simple.