El oscuro origen de los coches ultrabaratos
Los precios de los coches usados en plataformas como Milanuncios esconden a menudo una procedencia turbia. Un Volvo V70 anunciado a 1.500 euros y rebajado a 1.300 en cuestión de horas levanta sospechas: ¿cómo pueden ofrecer precios tan bajos? Los indicios son conocidos: anuncios con nombre de muyer que resultan ser de un hombre, faltas de ortografía masivas, fotos con defectos evidentes (puerta abollada, retrovisor de otro tonalidad, interior sucio). Pero la clave está en la cadena de suministro.
La conexión con el desguace
La explicación más repetida apunta a una triangulación con los desguaces. Mientras un particular recibe 100 euros por entregar su coche para achatarramiento, ciertos revendedores ofrecen 300 al dueño antes de que el desguace tramite la baja. La operación es legal si el desguace compra el coche antes de certificar la destrucción, pero abre la puerta a un mercado gris de vehículos que deberían haber sido desguazados y que circulan con documentación dudosa.
Hay quien sostiene que algunos desguaces llaman directamente a estos revendedores cuando entra un coche decente, saltándose la puja abierta. El comprador final se queda con un coche barato pero con un historial opaco y, a menudo, defectos que lo hacen apto solo para uso local o de pueblo, como señaló un analista: «no se te ocurra ponerte en autopista o ciudad con eso».
Por qué los dueños no venden directamente
Otra pieza del puzle es por qué los propietarios originales, a menudo personas mayores, no publican ellos mismos el coche a un precio más alto. La respuesta recurrente es que prefieren evitar problemas: compradores que regatean, que devuelven el coche o que exigen garantías. Vender al desguace por 400 euros un Nissan Serena de 20 años y 150.000 kilómetros, como se mencionó, es más sencillo que buscar un particular. Esa aversión al conflicto alimenta el negocio de los intermediarios.
Cerrar el círculo: mientras la demanda de coches baratos exista, el «canal B» del desguace seguirá funcionando. Y el comprador que busca ganga debe saber que, por 1.300 euros, el riesgo es parte del precio.